Durante esta semana, en Florianópolis, Santa Catarina, Brasil, se ha estado llevando a cabo la 17° Conferencia Internacional de Algas Nocivas (ICHA 2016), instancia en la que el oceanógrafo y biólogo marino (M.Sc.) experto en los denominados fenómenos de bloom de algas y marea roja, Alejandro Clément, fue invitado a exponer y luego analizar los casos sucedidos en Chile que afectaron al sector acuícola-pesquero y que terminaron por traducirse en un conflicto social con movilizaciones y protestas, fundamentalmente en la zona de Chiloé, Región de Los Lagos.

El especialista chileno comenzó destacando que, de acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), 2015 fue el año más cálido en el planeta Tierra desde que se tenga registro, batiéndose el récord por cuarta vez desde el inicio del Siglo XXI. A su vez, ha aumentado la temperatura del mar por, entre otras cosas, el fenómeno de El Niño que a comienzos de 2016 presentó una alta incidencia en el océano Pacífico; mientras que en paralelo disminuyen las lluvias y se incrementa la radiación solar.

Para Clément, esos factores se constituyen en un «cóctel perfecto» para la proliferación de algas nocivas, que en el caso del sur de Chile primero fue Pseudochattonella cf. verruculosa durante el primer trimestre de este año, con el consiguiente impacto sobre la industria del salmón; y posteriormente, Alexandrium catenella generó la presencia de toxina paralizante en distintos recursos del mar, impidiendo su extracción.

Solo en la acuicultura chilena (salmón y mejillón) las pérdidas superaron los US$120 millones, cifra que corresponde al 20% de los cerca de US$600 milllones que se han reportado en todo Sudamérica producto de algas nocivas. En el rubro extractivo, en tanto, fueron miles de mujeres y hombres de mar los que perdían su fuente laboral, además de todos los efectos que esto generó sobre el comercio y el turismo.

Toxicidad

Durante su presentación, el M.Sc. por la Universidad de Oregon (Estados Unidos) detalló los niveles de toxicidad registrados por ambos tipos de algas nocivas. Esto, llamó la atención de los asistentes a la conferencia por las elevadas cifras, quienes a su vez destacaron el trabajo público-privado-social de vigilancia y control para evitar intoxicaciones por A. catenella.

Entre sus conclusiones, Clément sostuvo que las anomalías climáticas y la dinámica vertical de capa fina son cuestiones clave en la formación y retroceso de los bloom por P. cf. verruculosa. «Los cambios en la estructura de la columna de agua implica la decadencia de FAN», puntualizó, añadiendo que la «anomalía climática explica en gran medida las Floraciones Algales Nocivas observadas en el sur de Chile durante el verano y otoño (austral) de 2016».

De igual forma, argumentó que el viento impulsó el traslado de las algas nocivas hacia la costa de Chiloé; lo que restaría responsabilidad al vertimiento de las 4.500 toneladas de salmones muertos en alta mar.

Pero para conocer íntegramente los postulados del oceanógrafo chileno, descargue aquí su presentación (en inglés) de este jueves 13 de octubre en Florianópolis >> ICHA 2016_ Alejandro Clément

En la conferencia también expuso la chilena Allisson Astuya Villalón, investigadora del COPAS Sur-Austral, quien presentó su charla titulada «Use of the cell-based assay as a screening method for detection of paralytic shellfish toxins in mussel samples», enfocada a analizar el método de detección de toxina paralizante en mejillón a través del bioensayo.

Vea a continuación tres fotos compartidas por el COPAS Sur-Austral: