(El Sur) Estamos en la cornisa de un punto de no retorno de recuperación de la merluza.

Así de taxativa es la conclusión de Hugo Arancibia Farías, biólogo marino de la Universidad de Concepción (UdeC) y doctor en Ciencias Naturales de la Facultad de Biología y Química de la Universidad de Bremen (Alemania), entre otros cargos de su extenso currículum.

Por estos días lidera, entre otros, un proyecto que busca dimensionar indicadores bioeconómicos de la pesquería de la merluza común y del sur por encargo del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), pero como dicho proyecto es parte de otro más extenso que aún no concluye, el experto se referirá en esta entrevista al trabajo de estos dos últimos años.

Dice que el informe 2015 del “estatus” del recurso que hace el IFOP para el Ministerio de Economía, determinó que la merluza está sobreexplotada, es decir, agotada, punto de partida para su descarnado análisis de la situación de la pesca en Chile hoy.

Comienza señalando que actualmente la regulación para la explotación de la merluza común establece una cuota total anual de 60% para el sector industrial y 40% al artesanal (ambos llamados agentes extractivos). En cifras redondas son 24.000 toneladas (t). Hace dos años la cuota era de 19.000 t.

“El 60% de esas 24 son 14.400 t para la industria y 9.600 t para el sector artesanal, pero se está pescando más que eso, absolutamente”, asegura.

La caída drástica empieza en 2003 con gran responsabilidad del sector industrial que en esos años tenía la mayor parte de la cuota. Pero ahora hay una fuerte sobrepesca de los que están autorizados para pescar, que pescan más allá de su cuota, a lo que suma la pesca ilegal del sector artesanal, donde radican largamente los subreportes.

“El sector artesanal debe estar dando cuenta hoy del 75% a 77% de la pesca cuando le corresponde el 40%”, estima.

Esta actividad se concentra en el Maule favorecida por una condición geográfica. Explica que los pescadores de esa región operan principalmente sobre la fracción adulta del stock parental. “Están a tiro de cañón, muy cerca de donde hay altos rendimientos, porque aunque el stock de merluza se ha reducido a un 15%, el principal núcleo de distribución del recurso en términos de biomasa está frente a la Región del Maule, donde también va la pesca industrial que opera fuera de las 5 millas. Obviamente, el esfuerzo de pesca va hacia los mejores caladeros, donde están los mejores rendimientos”, comenta.

Y si bien los artesanales del Maule pescan en su región y los del Biobío frente a la suya, hay traspasos de cuotas.

“En la Región del Maule además de la sobrepesca, hay pesca ilegal, que es la que realizan embarcaciones que no están registradas (pesca negra). Ese es un forado que el que tiene que regularlo no lo ha hecho y no es precisamente el Sernapesca, sino el Estado”.

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