Finalmente, y tras una extensa espera, este viernes 25 de noviembre se dio a conocer el informe definitivo que el Gobierno encargó a un comité de científicos para estudiar las causas que generaron la marea roja que durante el primer semestre de este año impactó a la Región de Los Lagos, fundamentalmente en costas del archipiélago de Chiloé, y también analizar una posible relación con el vertimiento de 4.500 toneladas de salmones muertos al mar.

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El documento confirma algunas cuestiones relevantes que Greenpeace también había planteado en su propio análisis publicado en septiembre. Una de estas es reafirmar que existían las condiciones idóneas para el desarrollo de Floraciones Algales Nocivas (más conocidas como marea roja) en la zona.

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Para la organización ecologista, el problema está dado precisamente por la autorización del vertimiento de peces en descomposición en medio de esas condiciones. “Todo, sin ningún tipo de estudio, evaluación o análisis de riesgo previo”, comenzó diciendo la coordinadora de Océanos de Greenpeace Chile, Estefanía González.

“Este informe no hace más que comprobar lo que Greenpeace denunció desde el principio: se utilizó el mar como vertedero en medio de las condiciones perfectas para el desarrollo de marea roja. Esto no fue solo una omisión, sino que fue una decisión deliberada del Gobierno para proteger a la industria salmonicultora. No podemos permitir que esto siga ocurriendo ahora en otras regiones del país”, enfatizó la representante de la organización no gubernamental (ONG).

De acuerdo con Greenpeace, lo que vivió Chiloé se repetirá. Y advierten: “el riesgo que ahora sea la Patagonia la que enfrente un ‘nuevo Chiloé’ resulta inminente”.

Frente al estudio de la comisión científica, la ONG argumenta que el Ejecutivo lo solicitó tres meses después del vertimiento, y que los resultados finales recién se están conociendo. “De hecho, las autoridades no llegaron a la zona afectada sino hasta fines de mayo, por lo que buena parte del contenido del estudio encargado se refiere a una situación poscrisis”, puntualizó la entidad ecologista en su sitio electrónico.

En ese contexto, para Greenpeace resulta “imposible” descartar dicha relación. “No existen fundamentos oceanográficos para descartar el aporte del vertido al desarrollo de la crisis por marea roja, por lo que afirmar que no existe ningún tipo de relación no solo es irresponsable, sino que altamente preocupante para el futuro de nuestro océano. Lo relevante sería utilizar la ciencia para aplicar medidas concretas de recuperación de Chiloé y no permitir que esto se repita. Sobre eso, el informe dice muy poco, lo cual resulta lamentable”, subrayó Estefanía González, asegurando que el Gobierno “elude su responsabilidad y evita presentar el documento directamente en Chiloé (hasta ahora las autoridades lo han presentado en Santiago y Puerto Montt)”.

“Ojalá que este informe que hemos conocido hoy (viernes) no sirva para exculpar el lamentable actuar del Gobierno, hacer un lavado de imagen y menos que sea utilizado como justificativo para que siga la descontrolada entrega de concesiones salmonicultoras en extensas zonas del país”, concluyó la coordinadora de Océanos de Greenpeace Chile.

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