La subdirectora de Acuicultura del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura de Chile (Sernapesca), Alicia Gallardo, se refirió durante la mañana de este miércoles 22 de marzo al estudio del Instituto de Tecnología de la Fundación UADE donde se sostiene que más del 60% de los filetes de salmón, los cuales serían importados desde Chile y que se comercializan en pescaderías de la ciudad de Buenos Aires, contienen presencia de antimicrobianos.

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Tras conocer la noticia, Alicia Gallardo aclaró que el Sernapesca no ha recibido informe oficial alguno por parte de la Fundación UADE, ni de la autoridad sanitaria trasandina, que es el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

Respecto de los resultados que habría arrojado la investigación, la representante estatal enfatizó que les llama la atención el tipo de salmón que está involucrado, porque es un salmón que no se produce en Chile, y también es que hace referencia a un “elevadísimo porcentaje” de detección de antibióticos -sobre el 66%-. “El primero de estos es una quinolona que es la flumequina, y ahí es muy relevante señalar que durante el 2016 el uso de este producto en la salmonicultura chilena es tan marginal que es estadísticamente despreciable (bajo el 0,3%)”, aclaró.

En cuanto a la presencia de oxitetraciclina, la subdirectora de Acuicultura afirmó que el porcentaje de uso de este antimicrobiano es “bastante menor”, de alrededor del 11%, porque el principal antibiótico utilizado en Chile es el florfenicol. “Entonces llaman la atención los elevados porcentajes supuestamente detectados respecto de dos antibióticos, uno que prácticamente no se usa y otro que se usa en muy bajas cantidades”, subrayó.

Controles

De acuerdo con lo manifestado por el Sernapesca, el sistema de control de uso de químicos en la producción de salmónidos es robusto, dado que se inicia en la etapa de producción de agua dulce, es decir cuando la ova se transforma en alevín. Desde ese momento, la entidad de fiscalización acuícola-pesquera toma muestras oficiales para la detección oportuna de sustancias no autorizadas o prohibidas, y esto se complementa con los controles específicos que también realiza la autoridad para el control de uso de antimicrobianos.

Esto se replica en la etapa de producción en mar, por lo tanto, hay un control muy estricto tanto de contaminantes, como de residuos de antimicrobianos, puntualizan en el Sernapesca, añadiendo que en Chile los fármacos están estrictamente reglamentados: primero deben ser autorizados por el Servicio Agrícola Ganadero (SAG) que realiza una evaluación muy exhaustiva, y luego el control de su uso está a cargo del propio Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura.

“Todos los fármacos antimicrobianos deben ser utilizados con prescripción médico veterinaria (PMV), por lo tanto están avalados por un profesional competente; no se permite el uso preventivo, solo se autoriza su uso con un diagnóstico clínico o de laboratorio, y además, nuestra fiscalización está enfocada a corroborar que el fármaco se usa en las condiciones en que se autoriza y que la información que entregan los centros de cultivo es fidedigna”, explicó Alicia Gallardo.

Los controles de las etapas de producción en agua dulce y mar (hasta la cosecha, incluido los períodos de carencia y análisis de precosecha que realizan las propias empresas) son posteriormente verificados por el área de Inocuidad y Certificación del Sernapesca, a cargo de la subdirectora de Comercio Exterior, Mónica Rojas. “Nuestra área tiene implementado un programa de control de residuos de productos farmacéuticos en los productos ya procesados en las plantas. Ahí se verifica que estos productos cumplan con los límites establecidos tanto para sustancias antibióticas, como antiparasitarios y contaminantes ambientales”, precisó.

“En el marco del programa oficial de control de residuos, se analizan más de 7.000 muestras al año, incluidos controles para la detección de residuos de los fármacos oxitetraciclina y flumequina (1.139 muestras en 2016 y 1.219 muestras en 2015 exclusivamente para estos fármacos). Los resultados de estos análisis han detectado cero muestras con niveles de residuos de antibióticos superiores a los límites permitidos por el CODEX Alimentarius, asegurando de esta forma que los productos exportados cumplen con los requisitos de inocuidad internacionales, y que, por lo tanto, no afectan la salud de los consumidores”, complementó la subdirectora de Comercio Exterior.

Sobre la efectividad de este programa de control, Mónica Rojas recalcó que como país “exportamos más de 600.000 toneladas anuales, distribuidas en alrededor de 30.000 embarques de productos salmonídeos. En el año 2016 no tuvimos ningún reporte de parte de las autoridades competentes en destino por detecciones de algún tipo de residuos de productos farmacéuticos en nuestros productos”.

Finalmente, sobre el informe conocido a través de la prensa, desde el Sernapesca informaron que se tomó contacto con la Dirección Económica de Cancillería y con la Embajada chilena en Buenos Aires, para recabar más antecedentes sobre el estudio y saber si existe algún tipo de validación o antecedente técnico por parte del Senasa.