“El año pasado (marzo de 2015), Costco nos enseñó que hay dos refrigeradores: uno verde, con productos sustentables, y el otro no”, comentaba Ricardo Bosshard, director de la filial chilena del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), durante la Feria Internacional AquaSur 2016, realizada en octubre en la ciudad de Puerto Montt, región de Los Lagos.

Las palabras del representante de la organización no gubernamental (ONG) hacían alusión a la decisión de la estadounidense Costo Wholesale de reemplazar más de la mitad de sus compras de salmón chileno por el proveniente de Noruega que ha sido cultivado “libre de antibióticos”.

Más adelante, Walmart, otro gigante del retail, también actualizaba su política sobre antibióticos e informaba que aceptaría el uso de estos solo con fines terapéuticos y no para fomentar el crecimiento de los animales, sean estos terrestres o acuáticos.

Si bien en un inicio se pensó que el anuncio de Walmart afectaría al salmón de Chile, decisión a la que se sumarían otras cadenas, finalmente la reacción de los productores y las autoridades del país sudamericano puso paños fríos a una situación que estaba comenzando a confundir a los consumidores.

Es que si bien Chile es la nación salmonicultora que utiliza la mayor cantidad de antibióticos debido fundamentalmente a la Septicemia Rickettsial Salmonídea (SRS) generada por Piscirickettsia salmonis (una bacteria endémica intercelular), los datos oficiales, tanto de las autoridades chilenas como de los países importadores, evidencian que en los últimos años las partidas no aceptadas por trazas de fármacos han sido mínimas. Sin ir más lejos, según lo confirmado por la subdirectora de Acuicultura del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), Alicia Gallardo, en 2016 no tuvimos rechazo alguno en nuestros embarques.

En la entidad de fiscalización acuícola-pesquera también enfatizan que no se trata solo de inocuidad, sino que también de sustentabilidad. En este sentido, Alicia Gallardo aclara que están llevando “distintas iniciativas para reducir el uso de antimicrobianos en todas las fases de cultivo”.

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Fortalecer la imagen

Para el presidente de Empresas AquaChile, Víctor Hugo Puchi, la industria local se equivocó en no haber sido más proactiva, en difundir con anterioridad a los cuestionamientos que el salmón chileno es inocuo. “Es cierto, la campaña de antibióticos nos dañó, pero aprendimos la lección. Debemos informar mejor a nuestras partes, a los clientes, a los retailers, a los que distribuyen el salmón y fundamentalmente, a los consumidores. Es parte del fortalecimiento de la imagen del salmón chileno en el mundo, porque no nos cabe duda alguna que tenemos un buen producto”, asegura el histórico ejecutivo del sector.

Puchi sostiene sus palabras en la presencia del salmón chileno en Japón. “El mercado más sofisticado en términos de calidad es el japonés, y nunca hemos dejado de contar con su respaldo. Nuestro salmón en Japón ‘la lleva’ y la va a ‘seguir llevando'”, subraya el timonel de la mayor salmonicultora de capitales nacionales.

Junto con lo anterior, Puchi dice que hay nuevos mercados que se han ido incorporando, y aduce que cuando se compara la matriz de venta de hace diez años con la actual, “aparecen varios nuevos países de destino que nos los teníamos”, lo que no solo garantiza la calidad del salmón chileno, “sino que también hace que el crecimiento de la demanda sea más fuerte”.