Este viernes 21 de abril, se efectuó en el centro Imar de la Universidad de Los Lagos (ULA) –sede Puerto Montt (Región de Los Lagos)– el taller de difusión de resultados del proyecto financiado por el Fondo de Investigación Pesquera (FIP) N° 2014-65 “Impacto de los productos utilizados en el control del ectoparásito Caligus Rogercresseyi sobre los recursos chorito y jaiba marmola”.

En la ocasión, el investigador del Instituto de Acuicultura de la Universidad Austral de Chile (UACh), Dr. Kurt Paschke, expuso los aspectos generales del proyecto, describiendo los principales antiparasitarios utilizados en el industria del salmón nacional, clasificándolos en tres grupos: piretroides (cipermetrina y deltametrina); organofosforados (azametifos); y el peróxido de hidrógeno.

El estudio contempló una revisión de la literatura nacional e internacional sobre los efectos, fundamentalmente, de azametifos y peróxido de hidrógeno sobre los organismos acuáticos. Esta investigación “mostró que los quimioterapéuticos, a las concentraciones utilizadas en la salmonicultura, superan la CL50 (concentración que provoca 50% de mortalidad) en muchos de los organismos analizados” y que la exposición con estos compuestos podría desencadenar diferentes efectos subletales sobre el comportamiento, reproducción, cambio en la asignación de energía corporal y en la función inmune, así como sobre la respuesta al estrés oxidativo.

El investigador recalcó que la respuesta frente a esos compuestos dependerá de la especie evaluada, de su estadio de desarrollo, de las concentraciones del compuesto y el tiempo de exposición, entre otros factores. “Sin embargo, cabe mencionar que la mayoría de las evaluaciones reportadas son producto de exposiciones a los compuestos por tiempos mayores a los utilizados por la industria”, enfatizó.

Por su parte, el investigador, también del Instituto de Acuicultura de la UACh, Dr. Juan Pablo Cumillaf, se refirió a los resultados en terreno de la investigación que consideró estudios en tres centros de cultivo de salmónidos. Aquí, la concentración de compuestos durante el baño al interior de la lona, en general, fue homogénea tanto para el peróxido de hidrógeno como para azametifos. “Durante las evaluaciones de ambos compuestos se evidenció una caída en la concentración importante a los 10 minutos del retiro de la lona. Del mismo modo, a los 10 m de la jaula tratada con azametifos los valores cayeron bajo los límites de cuantificación del método”, expuso el académico.

“Estas conclusiones deben ser consideradas sitio-específicas, puesto que hay características ambientales de los centros de cultivo, como exposición al viento, corrientes de marea, entre otros factores hidrográficos que, sumados a la variación de materia orgánica, pueden influir en la dilución y/o dispersión de los compuestos antiparasitarios”, agregó.

En el caso del mejillón, se hizo un estudio orientado a determinar la toxicidad aguda y crónica de azametifos y peróxido de hidrógeno en la etapa adulta y larval de esta especie y su efecto en la fijación de las mismas bajo condiciones controladas de laboratorio.

SONY DSC

“En términos generales, se observó un mayor efecto en las tasas fisiológicas cuando los mejillones adultos son expuestos a peróxido de hidrógeno que cuando se exponen a azametifos. Además, el crecimiento potencial no mostró diferencias significativas ante la exposición a las concentraciones de azametifos y el control, es decir, el azametifos en agua mar no tiene efecto instantáneo en el crecimiento”, sostuvo el Dr. Jorge Toro, del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas de la UACh.

La Dra. Paulina Gebauer, del Centro I-Mar de la ULA, fue la encargada de exponer sobre los principales resultados en larvas de crustáceos.