La polémica por el proyecto que busca sembrar con Hierro una zona del mar del norte de Chile se ha mantenido en los últimos días. Es que mientras la empresa Oceaneos afirma que de esta forma se puede aumentar la cantidad de peces, investigadores locales reiteran que no hay bases científicas para asegurarlo y las consecuencias pueden ser peligrosas.

Este tema incluso fue uno de los protagonistas del último Congreso de Ciencias del Mar que tuvo lugar entre el 22 y el 26 de mayo pasado. En la instancia, el IMO organizó un foro para debatir la problemática, donde se incluyó la participación de científicos a nivel nacional e incluso internacional.

Vea >> Los detalles del foro donde se abordó el proyecto que pretende sembrar el mar con Hierro

Tras el encuentro, AQUA conversó con el director ejecutivo de IMO Chile, Atilio Morgado, para profundizar en los argumentos contrarios al proyecto.

De acuerdo con el debate escuchado en el Congreso de Ciencias del Mar, la iniciativa de fertilizar con Hierro tiene algunos respaldos científicos. ¿Por qué el IMO se ha opuesto a este experimento?

No es efectivo que el Instituto Milenio de Oceanografía se opone a experimentos de fertilización con Hierro o a «este experimento» en particular. La verdad es que nuestra posición como institución de investigación, es que debemos atenernos a la Convención de Londres en esta materia, lo cual significa que se deben permitir experimentos legítimamente científicos. Y en este caso, no existe ninguna información concreta acerca de cuál es el sustento científico para afirmar que fertilizar con Hierro nuestro mar vaya a producir más peces.

Por tanto, sin antecedentes previos metódicos y rigurosos, empleando el método científico, en que se vayan testeando hipótesis y obteniendo resultados secuencialmente, sometidos al escrutinio transparente de la comunidad científica, que vaya efectivamente demostrando un impacto en la producción de peces a partir que fertilizar con Hierro, nos parece irresponsable y ajeno al espíritu de la gobernanza internacional hacer ensayos que no han transparentado prácticamente nada de sus bases científicas, hipótesis, metodología y control de riesgos, a la comunidad científica de ciencias del mar y a la sociedad.

¿Descartan tajantemente las investigaciones científicas que existen sobre esta iniciativa?

No descartamos las investigaciones científicas existentes. Muy por el contrario, justamente porque las valoramos y nos atenemos a ellas, sabemos que los experimentos científicos realizados hasta ahora muestran diversos resultados al fertilizar en el mar y en varios de ellos se revelan efectos adversos. Por lo tanto, el estado actual del conocimiento no permite asegurar qué microalgas capitalizarán la fertilización y producirán un eventual «bloom», menos aún se sabe qué impacto y en qué componentes del zooplancton se produciría un eventual aumento poblacional, y aseverar que finalmente dos especies de peces relevantes comercialmente aumentarán su población, sin tener claro los organismos que constituirían su eventual aumento de disponibilidad dietaria, a la luz de la inexistencia de publicaciones científicas al respecto, lo consideramos definitivamente irresponsable.

Si bien se desconoce específicamente el tamaño del área a ser «fertilizada», y la cantidad de Hierro a «sembrar», ¿el IMO está completamente cerrado a la realización de esta iniciativa?

Reiteramos, los investigadores del IMO ni la mayoría de la comunidad científica toman una posición absoluta en contra del eventual uso de fertilización del océano con Hierro. Consideramos que experimentos puramente científicos, de pequeñas escalas, podrían justificarse en ciertos lugares, siempre a base de resultados previos de experimentos en contenedores cerrados antes de cualquier experimento añadiendo Hierro directamente al mar.

Bien diseñados y ejecutados, con adecuado control de impacto ambiental, estos experimentos pueden proporcionar datos de alto valor científico para entender ciclos de productividad marino, o para predecir cómo los sistemas marinos podrían ser afectados, evaluando riesgos de florecimientos de algas nocivas o varazones de peces, por cambios globales o locales en el aporte de metales al mar, tanto por deposición atmosférica, aumento de aportes del continente, como por descargas directas por acción humana.

En el caso de la fertilización del mar con propósitos de geo-ingeniería o eco-ingeniería, el rol de los científicos es el de asegurar que la sociedad está adecuadamente informada para tomar esta decisión.

Creemos que un día habrá suficiente conocimiento científico para predecir beneficios y efectos nocivos de fertilizar el mar y asegurar que el proceso podría ser revertido si después de comenzar este tipo de acción se revelan efectos nocivos no esperados. El consenso científico es que ese día todavía está muy lejano, y por eso el IMO toma una posición precautoria acorde a la moratoria, acordada en el marco del Protocolo de Londres sobre la Descarga de Desechos, sobre fertilización del océano con cualquier propósito que no sea puramente científico.

Más allá del potencial impacto de la iniciativa, ¿qué opinión le merece que cuente con el respaldo financiero de entidades chilenas, como la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo)?

De acuerdo a los artículos de prensa, la empresa declara que la entidad Start-Up Chile, una incubadora-aceleradora de negocios que financia proyectos de alto potencial lucrativo dependiente de Corfo, le entregó recursos a esta empresa que «les vendió» la idea de la fertilización y que los evaluadores determinaron que su potencial lucrativo merecía recibir financiamiento.

Esa situación nos produce pudor y decepción, porque refleja que el Estado no recurre a sus científicos para tomar decisiones que afectan su patrimonio. Además, refleja ignorancia. Estamos hablando de la entrega de recursos escasos para financiar la intervención en todo un sistema ecológico, de altísima complejidad y que requiere mucha información e investigación antes de afirmar semejante relación causa-efecto a partir de vertir toneladas de material con Hierro.

¿Estiman realizar alguna acción si esta iniciativa continúa su curso?

Como institución de investigación nos corresponde promover que exista conocimiento científico del océano donde no lo hay. También consideramos que es responsable promover en los tomadores de decisiones un enfoque precautorio, ratificando lo acordado en el Protocolo de Londres y sus enmiendas. Ese fue el espíritu con que se realizó el foro acerca de geo-ingeniería marina realizado en el marco del XXXVII Congreso de Ciencias del Mar.

Invitamos desde un principio a la empresa a presentar sus antecedentes científicos y su proyecto. IMO organizó, invitando a exponer a científicos con reconocida experiencia en el tema, no por tener una posición alineada con IMO. Se trató de un evento para conocer el estado del arte en fertilización del océano. Y al parecer, la empresa lo entendió como una confrontación IMO-empresa y para participar exigieron condiciones que significaban estructurar ellos el foro, cosa que tanto IMO como la Sociedad de Ciencias del Mar consideramos inaceptable.

Según sus conocimientos, ¿por qué considera que se eligieron las costas de la región de Coquimbo para realizar esta iniciativa? ¿Cree que se relacione con los relaves de la minería como se ha comentado en algunos foros?

No podemos explicar la elección de la región de Coquimbo y la empresa no ha justificado esa decisión. Distintos oceanógrafos sospechan que en ciertos momentos la producción primaria en las aguas frente a Coquimbo podrían estar limitadas por Hierro, basado en analogías con situaciones semejantes en California (Estados Unidos) y en un poco de evidencia experimental publicada hasta la fecha.

Sin embargo, todavía no hay una base de conocimiento suficiente para predecir cuándo la adición de Hierro estimularía la producción por fitoplancton en esta zona, mientras que hay zonas importantes frente a Perú y Ecuador donde la limitación por Hierro es mejor entendido y más predecible.

En respuesta a la segunda pregunta, no tenemos información si exista alguna relación con disponibilidad de relaves mineros.