Pasaron casi tres años para que la Fundación Chinquihue tuviera un nuevo gerente general. Es que si bien la entidad nunca dejó de entregar sus diferentes servicios, la falta de un ejecutivo que organizara las labores de sus más de 50 profesionales y definiera su rol dentro del actual esquema acuícola-pesquero de la región se estaba haciendo necesaria.

¿Quién es el nuevo gerente general de Fundación Chinquihue? En el pasado mes de abril, su directorio público-privado seleccionó a Claudio Pérez Barros para el cargo, sociólogo de la Universidad Alberto Hurtado y que, entre otros, se ha desempeñado en empresas del rubro acuícola-pesquero, “Un Techo Para Chile” y como asesor de la Intendencia Regional de Los Lagos. Actualmente, el ejecutivo coloca en esta gerencia general su trayectoria en el sector pesquero, adquirida en la articulación de voluntades público-privadas para el desarrollo de proyectos sostenibles, como así también su experiencia como creador y director ejecutivo de Kapital Social Consultores, entidad que en los últimos años ha efectuado diversas iniciativas de articulación público-privada para el desarrollo de proyectos sostenibles y estudios que buscan conocer el impacto de las actividades del rubro en el desarrollo territorial del sur del país.

A seis meses del inicio de sus labores, el ejecutivo de la Fundación con base en la ciudad de Puerto Montt advierte que “buscamos hacer cambios que visibilicen y fortalezcan el trabajo hasta ahora realizado”, permitiendo que la institución responda a los desafíos actuales que posee el sector acuícola-pesquero del país y, de esta forma, contribuir a “lograr minimizar ciertos grados de conflictos que están viviendo los usuarios del borde costero”.

¿Cómo define hoy a la Fundación Chinquihue?

Somos una institución público-privada, sin fines de lucro, que se está redefiniendo con el objeto que sus acciones contribuyan a la construcción de conversaciones dentro del sector, y posicionarnos entre los diferentes usuarios del borde costero, como un actor de consenso en el desarrollo de entornos productivos acuícola-pesqueros sostenibles social y económicamente. En ese sentido, tenemos todas las virtudes para convertirnos en agentes de acercamiento de quienes tienen desconfianzas entre sí; queremos ser agentes de confianza.

Además, es clave nuestro rol en el desarrollo de tareas que, aunque son necesarias para la sociedad, los privados no las ejecutan por no ser económicamente rentables. Así hacemos carne nuestra misión como Fundación.

¿Cuáles son los principales temas que están abordando?

Además de prestar servicios a la acuicultura a través de nuestro puerto, ayudamos a los pescadores artesanales a solicitar concesiones, colaboramos en tareas relativas a las áreas de manejo o a los pueblos originarios en varios aspectos, incluidos lo relacionado con Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (ECMPO).

En definitiva, estamos bien sumergidos en el desarrollo productivo que se lleva a cabo en los territorios costeros de las 22 comunas de la región de Los Lagos, así como en otras zonas del país e, incluso, a nivel internacional.

También hemos prestado un importante apoyo en la definición de políticas pesqueras y la administración de los recursos. De igual manera, entregamos numerosos servicios a través de nuestro hatchery, como producción de larvas de mitílidos, por ejemplo; junto con ejecutar diversas iniciativas orientadas a fortalecer aspectos comerciales de recursos extraídos y administrados por pescadores artesanales, transferencia tecnológica e I+D vinculada con la pesca artesanal y acuicultura a pequeña escala.

¿Cómo le gustaría diferenciar su administración de pasadas experiencias?

Fortaleciendo lo referido a las confianzas en un sector acuícola-pesquero amplio y diverso, desarrollando fuertemente la mirada del territorio y, por ello, estamos centrando nuestros esfuerzos en la diversificación productiva del sector pesquero artesanal cuyas actividades son de tierra y mar, estamos pensando en las familias de la pesca artesanal, en definitiva: la comunidad. Mirar el mar y la tierra es fundamental, dado que la disponibilidad de los recursos ha caído, la población está envejeciendo y los procesos de migración han implicado que muchos de nuestros pescadores se han ido a empobrecer a las ciudades. ¿Cómo evitamos esto? Relevando el territorio y promoviendo nuevas y existentes actividades productivas de las familias de los pescadores artesanales.

Entonces, no tenemos que mirar solo el mar, sino que el conjunto de alternativas que existen. Eso nos obliga a relacionarnos de forma más estrecha con los municipios y con el objetivo de que los recursos humanos y financieros no se dupliquen y sean bien direccionados, en el sentido que los esfuerzos sean virtuosos, para generar un desarrollo equilibrado y justo.

De igual manera, está el trabajo con el mundo privado, donde las salmonicultoras, por ejemplo, han contribuido de una forma más bien estacionaria, sin necesariamente con una línea estratégica de largo plazo para con el territorio.

¿Podría dar un ejemplo de lo último?

Por mucho tiempo hemos apoyado a las organizaciones de pescadores artesanales, actualmente y a petición de una organización de Calbuco, los hemos acompañado en el esfuerzo de abastecer con merluza del sur en formato de filete a la concesionaria de la planta de procesamiento de Australis tiene en la zona. En particular, esto significó apoyar a los pescadores en el cumplimiento de las exigencias que le hizo la empresa que administra el casino de la planta. Hoy, esta organización abastece cerca de 300 kilos semanales y existe el interés de otras compañías para replicar la experiencia. Al final todos ganan. Eso sí, son experiencias de mediano y largo plazo, donde hubo que derribar barreras importantes de históricas confianzas fracturadas entre dos sectores, pescadores artesanales y salmonicultores. La interlocución de líderes de pescadores es clave.

¿De qué forma los grupos de interés pueden tomar contacto con la Fundación Chiquinhue?

Si bien tenemos muchas redes de contacto y nos conocen en los territorios costeros, una de las mejores formas es a través de los municipios. Sus oficinas de pesca nos cuentan las necesidades de sindicatos o grupos de pescadores y nos dicen cómo les podemos ayudar.

¿Cómo se financia la fundación?

Esta Fundación es un aporte de la Agencia Internacional de Cooperación de Japón que, por muchos años, apoyó en conjunto con el Gobierno Regional. Actualmente nos financiamos con recursos propios, lo cual es bueno porque nos da una cierta independencia financiera y líneas de proyectos. Tenemos ingresos a través de los servicios portuarios que ofrecemos a diferentes compañías del rubro acuícola. De igual forma, postulamos a proyectos públicos. También recibimos ingresos a través de consultorías y los excedentes se invierten en nuestros programas sociales. En definitiva, nuestra misión nos obliga a estar en lugares donde otros no llegan y donde el impacto/beneficio de las políticas públicas tarda mucho en llegar.

¿Cuál es su relación con el mundo privado?

La principal relación se da a través del arrendamiento de nuestro puerto, que tiene espacios que otras infraestructuras no tienen. Acá estamos trabajando para modernizar nuestros servicios portuarios, con mayor capacidad de gestión de carga. En esta línea, estamos trabajando para ampliar nuestra rampa, para operar más horas durante el día y no depender de las mareas; como así también cambiar nuestro puente basculante, que nos quedó pequeño y también nos limita para transferencia de carga que de pronto llega a nuestro muelle flotante.

Es muy importante destacar que vamos a formar parte de las organizaciones que reciben el beneficio de la Ley de Donaciones. Con ello, podremos participar de proyectos donde se pueda ver beneficiada la empresa privada y la pesca artesanal. Por ejemplo, acá estamos iniciando el proceso con el mundo privado de llevar a cabo un proyecto para reconvertir los motores de la pesca artesanal a gas, disminuyendo sus costos y contribuyendo al cuidado del medio ambiente.

ECMPO

¿Qué rol está desempeñando la Fundación en relación con las solicitudes de ECMPO?

Nuestra experiencia con la pesca artesanal nos conduce necesariamente a cumplir un importante rol en las ECMPO en dos sentidos. Por un lado, tenemos una larga experiencia en el fortalecimiento organizacional de pescadores artesanales y cuyos integrantes, y me atrevería a decir que gran parte de ellos pertenecen a pueblos originarios y forman parte de comunidades indígenas reconocidas por la Conadi (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena). Y por otro, hemos participado en muchas solicitudes de áreas de manejo y concesiones para pescadores y comunidades indígenas. Ambos aspectos, han implicado que hemos participado en solicitud de ECMPO dado que comunidades indígenas nos han solicitado ayuda.

Respecto de lo último, quiero destacar que acá hemos contribuido visitando los lugares, conociendo su historial y, desde allí, estableciendo criterios adecuados para la solicitud de las ECMPO. Para nosotros como Fundación Chinquihue, es muy importante el desarrollo adecuado del uso del borde costero por parte de todos los actores que comparten un espacio común. Todos son importantes en este proceso.

¿A qué se refiere con criterios adecuados?

A partir de conversaciones y generación de confianzas, ayudamos a las comunidades a mirar de una manera más real y adecuada el impacto que tiene la solicitud que están haciendo, considerando el conjunto de actores que ejercen el uso del espacio solicitado y compartido. Un ejemplo de esto es lo realizado en la comunidad de Compu, donde están solicitando 1.700 hectáreas.

Al final, y además de considerar el uso consuetudinario de la comunidad en la ECMPO, vemos las contribuciones y/o potenciales conflictos con las otras actividades productivas. Es clave que exista un agente de confianzas en este proceso.

¿Qué tipos de conflictos se pueden generar a partir de las ECMPO?

Por ejemplo, hemos advertido que algunos sindicatos se están fragmentando entre aquellos que son integrantes de pueblos originarios y los que no pertenecen. Esto podría tener algunas implicancias negativas hacia futuro, pero como Fundación estamos atentos a este tipo de posibles conflictos y lo que pueda suceder hacia futuro en otros aspectos.