La organización medioambiental Greenpeace aseguró haber encontrado registros de deficiencias que podrían haber contribuido en el hundimiento del wellboat “Seikongen” en las cercanías de Chonchi, provincia de Chiloé, región de Los Lagos.

De acuerdo con la ONG, la embarcación, que fue construida en Hong Kong, presentó una serie de deficiencias que fueron registradas por los inspectores de la Autoridad Maritima China antes de su zarpe rumbo a Chile.

Las deficiencias encontradas fueron agrupadas en tres categorías: puertas contra el fuego, cuestiones eléctricas y aspectos de navegación. Como consta en la documentación oficial, el buque ya navegaba con bandera chilena, lo que significa que la autoridad marítima nacional había “aprobado” el barco.

Sin embargo, y aunque estas deficiencias no impedían la navegación ni la operación del buque, sí lo obligaba a un nuevo chequeo a fin de solucionar las materias cuestionadas.

Registro oficial de inspección de seguridad del Seikongen.
Registro oficial de inspección de seguridad del “Seikongen”

La nave llegó a Puerto Montt (región de Los Lagos) el pasado 7 de septiembre tras una escala en Papeete. Y una semana después, inició su primer viaje comercial. No obstante, en la segunda semana de octubre la embarcación fue retirada de servicio en el astillero Oxxean, de Puerto Montt, donde permaneció varios días durante los cuales personal del astillero chino de origen fue llamado a constatar aparentes fallas de diseño que impedían la normal y segura navegación y operación.

“Hay una serie de interrogantes que deben ser aclaradas. Por ejemplo, ¿sabían las autoridades marítimas chilenas de las falencias de origen que presentaba el barco y si es que efectivamente fueron solucionadas para que siguiera operando bajo adecuados estándares de seguridad? Es importante aclarar si es que estas falencias fueron o no determinantes en el siniestro. Es una respuesta que esperamos por parte de las autoridades”, subrayó la coordinadora de Océanos de Greenpeace, Estefanía González.

Para la entidad ecologista, el hundimiento del “Seikongen” debe servir como alerta. “El accidente ha dejado en evidencia lo precario de nuestra capacidad de respuesta ante una posible tragedia medioambiental en los mares de Chile. Y no solo respecto de la contención de posibles fugas de diésel o petróleo, sino respecto de lo que pasa con las cargas que van en las embarcaciones. En el caso de lo que pasó en Chonchi, los salmones, de acuerdo a normas de Sernapesca (Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura), debieron haber sido retirados en menos de 48 horas, pero llevamos varios días y aún siguen dentro del barco”, sentenció Estefanía González.

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