La empresa salmonicultora Cooke Aquaculture -que también opera en Chile- aplaudió que la Comisión de Agricultura y Recursos Naturales de la Cámara de Representantes evitara que el proyecto de ley del Senado 6086, que propone la prohibición del cultivo de salmones Atlántico (Salmo salar) en aguas del estado de Washington, cumpliera un plazo legislativo clave. El proyecto no fue tratado en la reunión y el representante estatal Brian Blake propuso una alternativa.

La enmienda de Blake establece que todos los salmones de la especie salar cultivados en dicho estado deberían ser de un solo sexo después de que expiren las concesiones actuales, como se describe en el proyecto de la Cámara de Representantes 2956.

“Agradecemos a los miembros de la Comisión por su sabiduría en no avanzar en esta medida que impactaría seriamente el trabajo, y queremos agradecer al presidente de la Comisión, Brian Blake, en particular”, comentó el vicepresidente de relaciones públicas de Cooke, Joel Richardson, quien añadió que la empresa que representa, cuya casa matriz se encuentra en Canadá, es el único operador de centros de cultivo de salmones Atlántico en Washington “y preservó la mano de obra de la industria después de comprar las instalaciones salmonicultoras estatales de 30 años en 2016 a una compañía local en bancarrota”.

“Prohibir la industria salmonicultora que tiene 30 años en el estado debido al lamentable accidente en Cypress Island el verano pasado, eliminaría cientos de trabajos rurales directa e indirectamente apoyados por estos centros de cultivo y lo haría sin justificación científica. Como el Departamento de Pesca y Vida Silvestre ha concluido, los peces escapados no representan una amenaza para el salmón salvaje y prohibir el salmón cultivado no agregaría un solo salmón salvaje en Puget Sound, pero terminaría innecesariamente con el sustento de cientos de familias rurales de Washington”, argumentó Richardson en un comunicado al cual tuvo acceso AQUA.

Por otro lado, y en un testimonio ante la Comisión el pasado jueves 22 de febrero, Richardson complementó que el escape de salmones en Cypress Island no era más grande que varios otros escapes que ocurrieron cuando los centros de cultivo de Washington estaban bajo propiedad nacional, ninguna de las cuales resultó en intentos de prohibir la industria o cancelar las concesiones. “De manera similar, las explosiones previas de oleoductos, accidentes de refinerías, derrames de petróleo o inundaciones de aguas residuales sin procesar que ocurrieron en el estado tampoco motivaron los esfuerzos para prohibir a compañías responsables, a pesar de que esos incidentes produjeron daños demostrables a los peces y/o humanos”.

Richardson también afirmó que Cooke solicitó a las agencias reguladoras estatales y federales un permiso para reemplazar las jaulas siete meses antes del colapso; esto, con el objetivo de realizar mejoras en los centros de Cypress Island, pero no tuvo la oportunidad de llevarlo a cabo antes de que fallaran en agosto.

“Por estas razones, Cooke, como inversionista extranjero canadiense, tiene un reclamo de arbitraje obligatorio en virtud del NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), que compensaría a Cooke por nuestra inversión de más de $70 millones en el estado de Washington, más daños y perjuicios”, detalló Richardson, precisando que este no es el “remedio preferido” por la compañía.

“Somos un líder mundial en productos del mar, y hemos trabajado muy duro para llegar hasta aquí. Tenemos mucho que ofrecer para convertir a Washington en un líder de la industria acuícola. Queremos traer nuestra experiencia en otros mercados para ayudar a fortalecer el marco regulatorio en esta zona de Estados Unidos. Queremos hacer importantes inversiones de capital en Washington, pero que aún no hemos tenido la oportunidad de hacer, ya que enfrentamos un posible desalojo del estado. Queremos invertir en programas de recuperación de salmones aquí en Puget Sound, como lo hemos hecho en otros lugares, y asociarnos con las Tribus del Tratado del Noroeste para asegurarnos de que haya peces silvestres para cosechar en sus cursos de agua habituales y también para las generaciones futuras. En resumen, en lugar de presionarnos, permítannos rendir cuentas y demostrar nuestro valor y compromiso como compañía para la comunidad, la economía y la ecología marina de Washington”, expresó Richardson a los legisladores.

Después de detener con éxito el avance del proyecto de ley SB 6086, Richardson comentó que Cooke llevará ahora este mensaje al Senado mientras considera el proyecto de ley 2957, que es sustancialmente similar al SB 6086. En esta línea, aseveró que la compañía ha abordado las preocupaciones sobre la posibilidad que los salmones de cultivo se crucen con el salmón nativo al ofrecer una enmienda que restringe los centros a producir solo peces hembra.

“Nuestra enmienda mitigaría por completo el ya bajo riesgo de mestizaje y colonización entre los salmones cultivados y el salmón silvestre, a la vez que preservaría nuestra industria y los 600 empleos directos e indirectos que nuestra industria respalda. Sostenemos que esta es una solución en la que todos ganan, y esperamos que la mayoría del Senado encuentre esta solución sensata, no solo para Cooke, sino para todas las industrias agrícolas y marinas de Washington”, cerró el representante de la salmonicultora.

Gremio

En tanto, la Asociación de Productores de Pescado de Washington (WFG, por su sigla en inglés) formuló un llamado a los legisladores del estado para que respalden la solución a la propuesta de prohibición gradual del cultivo de salmones Atlántico.

El gremio estima que esta medida podría allanar el camino para que el estado se convierta “en un líder en la adopción de una solución prometedora y probada para el riesgo percibido de cruza entre salmones de cultivo y salvajes”.

“Mientras los científicos demuestran que en los 30 años de historia de la acuicultura en el noroeste del Pacífico no ha habido evidencia de cruza entre el salmón Atlántico y las cinco especies del Pacífico, la capacidad de producir peces de un solo sexo (hembras) calmará los temores de aquellos que buscan preservar las poblaciones de salmón silvestre”, manifestó el director ejecutivo de la WFG, Dan Swecker.

Más adelante, el representante gremial afirmó que si se adopta el compromiso propuesto, el estado de Washington se posicionaría a la vanguardia de una nueva e importante tecnología desarrollada por los centros acuícolas de Noruega y Escocia, y que ahora está siendo adoptada por los líderes mundiales en acuicultura.

“Espero que no perdamos de vista el potencial para desarrollar una industria que sea rentable y sustentable para nuestro estado. Y el cultivo de salmones Atlántico es una de esas industrias”, finalizó Swecker.