Con el fin de evitar que embarcaciones que prestan servicios a la industria del salmón dispersen marea roja hacia zonas de la regiones de Los Lagos y Aysén, la Federación de Pescadores Artesanales del Archipiélago de Las Guaitecas interpuso un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones de Valparaíso.

“El objetivo es impugnar la Resolución Exenta 475 del 8 de febrero de este año, mediante la cual el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) dispuso medidas para enfrentar la emergencia de marea roja en Aysén, estableciendo un polígono del mar en el cual los wellboats viertan agua contaminada al mar y recojan como lastre un volumen similar. La idea, entonces, es que estas embarcaciones no dispersen el fenómeno en su destino final a Quellón (provincia de Chiloé)”, subraya el documento presentado por los pescadores ayseninos.

Polígono

El sector se emplaza al norte de Melinka y frente a las costas de Puerto Raúl Marín Balmaceda, donde pescadores de la zona llevan adelante sus faenas, “por lo cual tienen un legítimo interés en la protección de los atributos ambientales del área en que viven, puesto que de ellas depende la posibilidad de desarrollar la actividad económica que les da sustento”, se sostiene en el escrito, añadiendo que uno de los argumentos del Sernapesca para escoger dicho sector fue su lejanía de bancos naturales y zonas de extracción de recursos bentónicos, de áreas de florecimiento algal y del sector de Melinka que presenta una carga importante de marea roja. Además, por corresponder a un perímetro que, de acuerdo con las imágenes satelitales, presentaría una baja productividad primaria. 

Es precisamente esta última motivación la que originó el recurso interpuesto por los dirigentes artesanales, ya que -a juicio de la Federación- “se encuentra ubicado en una zona de importante productividad primaria, existiendo contundente evidencia científica que así lo corrobora”.

Informe

Los pescadores citan el informe titulado “Conservando el Mar de Chiloé, Palena y Las Guaitecas” elaborado en 2010 por el Centro Ballena Azul de la Universidad Austral de Chile (UACh) con financiamiento del Gobierno Regional de Los Lagos, que detalla que la zona tiene “características únicas, tanto por los atributos propios de dicho maritorio y sus sistemas de corrientes, como por la abundancia de biodiversidad marina existente en el sector, entre otros”. Y añade: “El área está influenciada por una gran corriente superficial denominada corriente de deriva del oeste. Esta corriente es la mayor de todas las corrientes oceánicas y la única que da la vuelta al mundo completamente. La zona, además, es particularmente productiva por la relación entre ríos y fases mareales específicas, lo cual es de gran importancia para la fauna local, especialmente como áreas de alimentación para depredadores, como los mamíferos marinos, fundamentalmente ballenas azul y jorobada”.

Ante esto, e invocando la “garantía a vivir en un medioambiente libre de contaminación e igual protección en el ejercicio de derechos”, los pescadores solicitan que se decrete una orden de no innovar (paralización del efecto administrativo de la resolución) mientras se revisa el fondo del recurso, que busca revertir la medida del Sernapesca. El organismo tiene plazo hasta el 24 de marzo para entregar los antecedentes de fondo que sustentarían su decisión.

“Muchas veces las autoridades centrales o regionales toman decisiones a espaldas de la pesca artesanal. Hoy no hay evidencia suficiente ni estudios que puedan sostener que en el golfo del Corcovado, en una cierta delimitación, se pueda hacer recambio o verter agua con alta toxicidad de marea roja”, expresó el presidente de la Federación de Pescadores Artesanales del Archipiélago de Las Guaitecas, Marcos Silva, quien aseguró que es un lugar de alta complejidad de nutrientes, “que de alguna manera sustentan la actividad productiva del sector de Bahía Lobo hasta los sectores Barrientos, Guafo y Chiloé”.

“Por ello la gravedad del asunto -agregó-, ya que no se ha considerado el daño que significa ni qué puede opinar o decir la pesca artesanal, particularmente de Melinka”.