(El Mercurio) Un diagnóstico muy favorable de la agroindustria local tiene Erik Heyl, gerente general de RaboFinance, la mayor entidad financiera del agro y ligada al grupo holandés Rabobank. «Chile debiera ser una plataforma agroalimentaria líder en el mundo», destacó el ejecutivo.

Recalcó que el «cambio de expectativas y de gobierno han tenido un impacto positivo en los planes de inversión en los sectores. Se ven reglas del juego más positivas para sacar del cajón muchos planes de inversión».

Heyl manifestó que la exposición total de la entidad en el país es de US$3.000 millones. De este monto, US$1.500 millones están en el sector corporativo -principalmente salmonicultoras y empresas que venden más de US$100 millones al año- y la otra mitad la tienen destinada a lo que el ejecutivo denomina como el sector rural, que componen productores de fruta, cultivos tradicionales, leche y vinos.

RaboFinance también está apuntando hacia Perú, principalmente de la mano de inversionistas chilenos.

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A nivel de sectores productivos, ve a toda la cadena del negocio acuícola con perspectivas positivas por, al menos, los próximos dos o tres años. También reveló que ahora están mucho menos apalancados, debido a los buenos resultados del negocio. «Las salmonicultoras tienen hoy una situación financiera mucho más lógica. Han aprovechado este boom para reestructurar su perfil financiero y pagar deudas caras. Hoy tienen un colchón de capital mucho más importante y no los vemos en una carrera desbocada por producir, ya que aprendieron la lección».

En temas frutícolas, ve perspectivas muy positivas para frutas como arándanos, paltos y los frutos secos. A su vez, manifestó que muchos productores han expandido sus operaciones hacia el sur del país.

Sin embargo, ve dificultades en cultivos tradicionales, un área donde se hace muy difícil competir con Argentina debido a la extensión de este país. Otra de sus preocupaciones está en el sector lácteo. «Hay ciertos procesadores de productos finales que no han sido consecuentes en su modelo de desarrollo de la cadena. Tenemos presencia grande en Nueva Zelandia y entendemos bien cómo funciona la cadena. Acá no funciona así y esto tiene a productores primarios muy complicados». Agregó que «se necesitan asociaciones, porque un productor primario pequeño no tiene ningún poder de negociación, economía de escala y se le hace muy difícil». También dijo que muchos productores primarios lácteos se están orientando a la fruticultura, debido a la mejor rentabilidad del negocio.

En vinos estimó perspectivas positivas para las grandes compañías, pero admitió que hay dificultades para firmas pequeñas.

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