Este martes 16 de octubre, se realizó en el Molino Machmar de Puerto Varas el seminario “Insectos: La última frontera”, organizado por la empresa F4F, donde se abordó el potencial de tienen los ingredientes a base de insectos, la forma cómo se producen y las reales posibilidades de incorporarlos en la nutrición acuícola.

En el encuentro, el gerente general de F4F, Cristián Emhart, se encargó de relatar la historia de esta compañía –que ha contado con el apoyo de Corfo para su despegue– que ha sido pionera en el país en la fabricación de estos ingredientes. Según sus palabras, se trata de un proyecto que partió hace cuatro años, bajo la premisa de que “lo que comemos y cómo lo producimos debe ser reevaluado” y de que es completamente necesario “buscar nuevas fuentes de alimento”.

“Vimos que el uso de insectos en la alimentación en una de las soluciones más prometedoras para acelerar la transición a una economía circular”, expuso el ejecutivo. Recordó que la empresa nació con una tímida producción de la mosca soldado negro (Hermetia illucens), que fue la especie elegida, en la casa de uno de los socios, Gonzalo Urquieta. Cuando vieron que resultaba, comenzaron a buscar nuevas instalaciones. Es así como desde 2016 están instalados en Chinquihue, Puerto Montt, en una planta donde se producen larvas de insectos que son alimentadas con desechos orgánicos recolectados en la misma ciudad. Con estas larvas, se da paso, posteriormente, a la fabricación de harina.

“Para 2019, esperamos encontrar partners de desarrollo, hacer pruebas e inclusión en estrategias de alimentación y dimensionar la demanda para programar el escalamiento”, detalló Cristián Emhart. “Sabemos que la naturaleza es sabia y varios estudios confirman que los insectos pueden ser un mejor alimento respecto de su uso actual”, añadió.

El gerente de Producción de F4F, Francisco Serra, explicó con mayor detalle el ingrediente que están generando. Se trata de una harina de insectos con un 4,41% de humedad, 43,81% de proteína y un 29,84% de materia grasa. “Es un producto estable, que no sufre cambios, independiente de las materias primas con las cuales las larvas son alimentadas”, expuso el ejecutivo. Añadió que este ha sido sometido a diversas pruebas para analizar sus requerimientos nutricionales, palatibilidad, vida útil, seguridad y trazabilidad.

En cuanto a las pruebas de vida útil, todas las muestras presentaron niveles adecuados de frescura, o baja oxidación, concluyendo que no tiene alteración en los primeros 160 días posterior a la elaboración. También se desarrollaron pruebas microbiológicas que determinaron ausencia de bacterias de interés como E. Coli, Salmonella o Listeria.

“De acuerdo con los lineamientos del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), la empresa F4F cuenta con toda la trazabilidad requerida para cada batch de producción, incluyendo los orígenes de sus materias primas, reproductores y cada etapa del proceso”, sostuvo el profesional.

Cabe destacar que también se han realizado ensayos en salmónidos. Con VESO, por ejemplo, se efectuaron pruebas donde se comparó de manera isoproteíca e isoenergética una dieta normal versus una con 15% de inclusión de harina de insectos. Estas se desarrollaron por nuevas semanas en salmón Atlántico (Salmo salar), en condiciones controladas de T°, Salinidad y O2, con un SFR definido.

“Los resultados productivos no mostraron diferencia en el performance de crecimiento y mortalidad entre las dietas control y aquellas con harina de insectos después de 56 días”, concluyó el ejecutivo. También se evidenció que el hígado de los peces que consumieron la dieta con harina de insectos presentó un mejor score respecto de hígado graso. Y los estudios continúan; una empresa productora y una planta de alimentos partieron una prueba el pasado 17 de agosto.

Economía circular

El encuentro partió con la exposición del jefe de la Oficina de Economía Circular del Ministerio del Medio Ambiente (MMA), Guillermo González, quien destacó y valoró el proyecto que está impulsando F4F, pues va justamente en la línea de lo que promueve el Gobierno, el cual se ha propuesto pasar del mero reciclaje o reutilización de productos hacia la economía circular.

Según palabras del funcionario, la economía circular tiene que ver con repensar el diseño de los productos, desde su origen, con el fin de estos tengan un uso posterior. Comentó que Chile se encuentra en una buena posición en el uso, por ejemplo, de rellenos sanitarios, pero que hay que avanzar mucho más. “Tenemos que pasar de hacer una buena pega en términos de residuos, a no tener residuos”, dijo.

El ejecutivo se refirió también a lo que viene con la ley que crea la Responsabilidad Extendida del Productor (REP), la cual otorga nuevas competencias al MMA en la gestión de los residuos. Aquí, se habla, por ejemplo, de ecodiseño; certificación, rotulación y etiquetado; sistemas de depósitos, mecanismos de separación en origen y recolección selectiva; mecanismos para el manejo ambientalmente racional de los residuos; y mecanismos para prevenir la generación de desechos.