En 2008, la genética y su lucha por el control de parásitos que afectan al cultivo de peces se anotaron un gran hito. El estudiante de doctorado del Instituto Rosling, perteneciente a la Universidad de Edinburgo (Escocia), Ross Houston, descubría un gen (QTL) que explicaba por si solo la resistencia del salmón Atlántico al virus de la Necrosis Pancreática Infecciosa (IPN). El avance científico, hoy difundido en toda la salmonicultura global, es responsable de que los brotes de la enfermedad hayan disminuido casi a cero.

Cuando ya han pasado casi diez años desde el hallazgo, la industria del salmón, con el apoyo de diferentes casas genéticas, siguen enfrentando dos desafíos de grueso calibre: el SRS y cáligus. ¿Por qué de grueso calibre? “Es que, desafortunadamente, en estas dos enfermedades no hay un solo gen que explique la resistencia de los peces. A diferencia del IPN, acá son varios genes que necesitan actuar para controlar estos patógenos. La buena noticia es que, a través de una aproximación distinta, hemos encontrado zonas del genoma que nos permitirán avanzar en el control de estos patógenos”, dijo a AQUA el investigador Houston, quien ayer jueves 8 de octubre, en la ciudad de Puerto Varas (región de Los Lagos), participó del cierre de dos proyectos que su casa de estudios está llevando adelante junto con la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet) de la Universidad de Chile y Benchmark Genetics Chile, todo lo anterior gracias al apoyo de Conicyt, Fondef y The Research Council United Kingdom.

José Manuel Yáñez.“En concreto, con el Instituto Rosling estamos avanzando en resistencia a cáligus en salmón Atlántico, mientras que, con otros investigadores, estamos estudiando cáligus en truchas y SRS en las tres especies de salmónidos que se cultivan en nuestro país”, aclara el investigador de Favet, José Manuel Yañez.

Avances
Pero, ¿cuáles son los avances? “Tenemos varios. En el caso de SRS y cáligus, hoy podemos afirmar que es posible acelerar el mejoramiento genético para ambos patógenos en el menos un 20% sobre la selección convencional. En pocas palabras, gracias a las herramientas de la genómica y a otros avances que hemos logrado, vamos un 20% más rápido que otros métodos”, puntualiza Yáñez, agregando que lo anterior corre en similares carriles para las tres especies de salmónidos que se cultivan en el país.

A lo anterior se suman los avances en edición genética, “herramientas que estamos investigando pero que tienen un gran potencial que nos permitirán avanzar en el control de patógenos en el cultivo de salmónidos”, detalla Houston.
En el evento, al que asistieron unas 60 personas, también participaron otros investigadores nacionales e internacionales que, en general, permiten proyectar que -en el corto plazo- la ciencia facultará a los salmonicultores producir material genético más robusto a los actuales desafíos que enfrenta la actividad.