Este jueves 29 de noviembre se realizó, en el Hotel Cabaña del Lago de Puerto Varas (región de Los Lagos) el seminario internacional “Nuevas Herramientas para desafíos emergentes”, organizado por ADL Diagnostic Chile y que tenía por objetivo reunir a profesionales involucrados en las áreas de salud y producción para analizar los retos que presentan las nuevas enfermedades que están tomando importancia en la salmonicultura nacional.

Según lo explicado en la ocasión, en Chile hay alrededor de 16 enfermedades que han afectado a los salmónidos de cultivo en los últimos diez años. Algunas han sido erradicadas, como Vibrio Ordalli, Estreptococosis y Franciselosis; de  igual forma, otras se han ido minimizando, como el Síndrome Idiopático de la Trucha, Yersiniosis, IPN e ISA, mientras que otras han ido aumentando su importancia, como Tenacibaculosis, HSMI y el Complejo Branquial (Gill Complex), que fue uno de los principales focos del seminario.

En cuanto al Complejo Branquial (CGD, por su sigla en inglés), el gerente general de ADL, Patricio Bustos, precisó hasta hace un tiempo se le llamaba “enfermedad proliferativa branquial”, pero que luego el concepto cambió y que hoy se habla de “complejo”. Este, según sus palabras, se ha convertido en un problema no sólo en Chile sino que también en Noruega, “donde ha sido difícil poder relacionar un agente en particular con una patología propiamente tal. De modo que allí hay un desafío”, según sus palabras.

En cuanto a los principales trastornos asociados a CGD, aparecen la hiperplasia epitelial, trastornos vasculares, epitheliocystis, necrosis y degeneración hidrópica. Sobre los agentes o factores que inciden en la aparición de esta enfermedad en Chile, en el caso de agua dulce, hay situaciones ambientales ligadas, por ejemplo, a la calidad del agua, así como bacterias y causas inespecíficas. En agua mar, en tanto, las causas pueden estar ligadas a floraciones de microalgas, zooplancton (medusas, larvas zoeas y cnidarios), baños antiparasitarios y posibles manejos asociados a limpieza y cambio de redes, entre otros aspectos.

“La enfermedad posee una etiología multifactorial. Es consecuencia de una variada gama de aspectos ambientales, patogénicos y prácticas de manejo. De ese modo, requiere un manejo integral”, dijo el especialista. Añadió que dado el aumento que se ha apreciado en el país, “se hace relevante generar información de múltiples variables integradas”, para un manejo eficiente.

IMG_1373En tanto, el chief business development officer de PatoGen, Vidar Aspehaug, abordó la situación de Noruega en torno a las enfermedades vinculadas a las branquias. Según lo explicado, desde hace varios años AGD está causando problemas en branquias. En algunos casos, cuando estos problemas no son tratados, AGD ha causado altas mortalidades, y aun cuando se aplican terapias para esta enfermedad, para prevenir mortalidad, dicho tratamiento presenta un costo significativo. En cuanto a su evolución, en 2006 se detectaron unos cuatro casos en zonas apartadas. No se vio más por un buen tiempo, hasta que en 2012 apareció otra vez. “En 2013, tuvimos 56 diagnósticos y la enfermedad continuó esparciéndose. Hoy, sabemos que la temperatura y la salinidad son factores importantes. Por ejemplo, sabemos que sobre los 5° puede haber proliferación de la ameba, y que sobre los 10° puede haber daños en las branquias”, sostuvo el ejecutivo.

Añadió que en una primera etapa se hicieron muchos tratamientos, por jaula, con peróxido de hidrógeno. Sin embargo, se vio que rápidamente la ameba aparecía una vez más, presumiblemente desde jaulas adyacentes. Luego, los productores comenzaron a tratar a los peces más tempranamente, antes de que el número de amebas sea muy alto, y se implementaron tratamientos tanto con peróxido de hidrógeno como con agua dulce para controlar la enfermedad. Hoy, la enfermedad está bastante controlada, “puesto que los cultivadores han aprendido a vivir con AGD e inician los tratamientos más tempranamente y de mejor forma”, de acuerdo con Vidar Aspehaug.

Alianza estratégica

IMG_1392En el encuentro, Patricio Bustos se refirió también a la alianza que ADL Diagnostic ha concretado con PatoGen, la cual “busca sumar experiencia y conocimiento que respalde y fortalezca el trabajo que haremos en conjunto y que esperamos sea en beneficio de todos ustedes. Ambos tenemos la convicción de que en la medida que nos unamos seremos capaces de trabajar de mejor forma para enfrentar complejos desafíos, donde el tema branquial es uno de ellos”.

¿En qué consiste el acuerdo? Tal como se explicó, PatoGen utilizará la infraestructura, plataforma y equipo técnico de ADL en Chile para ofrecer a los salmonicultores nacionales dos productos que tiene desarrollados, como son SmoltTimer y Lice Advisor. Además, ambas compañías planean trabajar en proyectos y desarrollo de nuevos productos a futuro.

La “postverdad”

Por la tarde, una exposición que captó interés tuvo que ver con la “postverdad” asociada a la resistencia a los antibióticos en acuicultura; charla que fue dictada por el director científico de ADL, Marco Mancilla. El ejecutivo analizó, revisando literatura relacionada, cómo se relaciona el uso de antibióticos en la salmonicultura con el problema global existente respecto de la resistencia antimicrobiana. “A veces se toma información de cierta forma, se retransmite y se produce un impacto en la gente que puede llevar a una impresión equivocada”, sostuvo.

Es por eso que, luego de revisar información sobre el asunto, se determinó que “desde el punto de vista de la inocuidad, no hay riesgo al comer salmón. En todas las industrias de producción animal se usan estos fármacos, pero la verdad es que finalmente son inocuos y los alimentos son seguros”.

“También hay que recalcar que independiente de que en el ambiente se libere cierta cantidad de antibióticos, esa contribución a la selección de bacterias resistentes es casi una mínima fracción del problema. De hecho, el tema de la resistencia antimicrobiana tiene que ver con tres factores de riesgo principales, como la probabilidad real de que en una intervención quirúrgica uno obtenga  una infección intrahospitalaria, o que uno tenga enfermedades subyacentes (como diabetes) que compliquen un tratamiento y también está la exposición de los propios humanos a los antibióticos en casos en que ni siquiera son necesarios. Este mal uso es responsable de gran parte de esta situación”, mencionó el profesional.