Durante el año pasado, el robo organizado de mercadería a camiones en tránsito aumentó un 8% en relación con el ejercicio anterior; mientras que en el período comprendido entre 2010 y 2018, los asaltos crecieron en un 30%.

El punto más flaco de la cadena logística es el transporte terrestre y la delincuencia se beneficia de ello. Es que el 95% del transporte de carga en el país se realiza en camiones, dando cuenta de lo estratégico del rubro para Chile.

“Este delito es una modalidad que parece no tener freno. Los denominados ‘Piratas del Asfalto’ roban tres camiones por día con mercadería de alto valor y fácil reducción, aunque esta cifra es mayor, pues muchas empresas afectadas no denuncian porque podría afectar su relación de confianza con sus clientes, o porque no tienen seguros vigentes”, comienza diciendo a AQUA Reinaldo Medina, gerente de ventas de Asset Risk Management (ARM) Services Chile S.A., empresa gerenciadora de riesgos chileno-argentina dedicada a la seguridad logística.

Para más detalles descargue aquí una presentación de ARM >> Análisis y Gestión_Gerenciamiento de Riesgos para Operaciones de Transporte de Carga.

Según datos oficiales del 2018, el asalto y robo de camiones en Chile afecta a más de 1.000 máquinas al año, hechos en que los antisociales generalmente se llevan el vehículo y la carga.

“El 90% de los camiones son recuperados, pero no así la carga. Esta forma de delito implica una pérdida anual de US$290 millones”, detalla Medina, añadiendo que los rubros de salmón y cobre son los sectores especialmente castigados por esta industria delictiva últimamente.

¿Qué tan preocupante es la actual situación de los robos de carga en el país?

Son una amenaza constante para la cadena logística y se han convertido en delitos cada vez más frecuentes en Chile, complicando seriamente a empresas mandantes y a transportistas, y generando altísimas pérdidas a toda la cadena de valor.

¿Cuál es el modus operandi?

Estos asaltos los cometen bandas formadas por un grupo de operaciones que intimida y roba la mercadería, y otros que se dedican a la receptación y venta.

La ‘Piratería del Asfalto’ es un delito organizado y transnacional, cargas exportadas desde Chile, e importadas de Sudamérica a nuestro país, también son asaltadas en carretera.

Se trata de una modalidad delictiva que afecta principalmente a Brasil, México, Argentina y lamentablemente también a Chile, un flagelo que llegó para quedarse y que las estadísticas dan cuenta que va en aumento.

Las bandas mantienen un alto nivel de organización y son cada vez más especializadas; tienen roles y estructuras puntuales; participan los sujetos que asaltan incluso armados; dueños de los bodegas de acopio y enfriamiento de carga; transportistas que la distribuyen; comerciantes que la reducen; ‘tecnológicos’ que interfieren los GPS de los camiones; y los ‘contables’ que son los que dibujan la facturación y le dan un tinte legal a la venta.

¿Cuáles son las principales causas del robo de mercancías?

El aumento de grupos delictivos se debe a que este tipo de robo es visto como un negocio mucho más lucrativo y con menos riesgo de ser perseguidos y atrapados que otros de mayor connotación pública.

El poder disuasivo del Estado es débil puesto que entidades fiscalizadoras y el gobierno centran sus esfuerzos en otro tipo delitos criminales que afectan más gravemente a la seguridad ciudadana.

Esta falta de información apropiada dificulta tomar decisiones y generar políticas públicas enfocadas en la seguridad de las cadenas logísticas, que no solo afecta gravemente a las empresas, sino también al consumidor final.

¿Cuáles son las zonas más riesgosas?

El 78% de los robos a camiones que se registran en el país ocurren en el denominado ‘Triángulo de las Bermudas’, que abarca las zonas portuarias de Valparaíso y San Antonio (en la región de Valparaíso), y las carreteras 68 y 78 que van a Santiago (región Metropolitana).

La nueva zona roja comprende la Ruta 5 Sur, la más larga de todas, que abarca los accesos en la región de O´Higgins; zonas portuarias y carreteras de acceso y salida del Biobío; regiones de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos. También la carretera 5 Norte en la zona de Tarapacá se ha vuelto un objetivo de los ‘Piratas del Asfalto’.

En la zona metropolitana los lugares con más atracos son Vespucio con General Velásquez, Lampa con Américo Vespucio; Autopista Central; y las comunas de La Pintana, Maipú, Puente Alto y San Bernardo.

Impacto en las empresas

Los gremios del transporte terrestre de carga opinan que es innegable que la inseguridad representa un costo para el transportista y las empresas. Es que el alto riesgo de robo en la ruta se ha transformado en un desafío para las empresas logísticas y de transporte, que ha debido redoblar sus medidas de seguridad para proteger las cargas y la integridad de sus trabajadores.

¿Qué planes están ejecutando las compañías para hacer frente a este flagelo?

Las empresas han tenido que emplear una serie de herramientas para mitigar riesgos, como invertir en sistemas de posicionamiento global (GPS); dispositivos electrónicos y servicios de custodia con escoltas a un alto costo, que también son vulneradas por los ‘Piratas del Asfalto’.

¿Cuál es la postura de las aseguradoras?

En los últimos años, las primas de seguro de carga se han elevado sustancialmente debido a la mayor incidencia de robos y asaltos a camiones.

Para las aseguradoras especialistas en carga, un cliente riesgoso debe pagar más para cubrir su alta exposición. Además, han subido las exigencias de asegurabilidad, junto con  aumentar los de deducibles y disminuir las coberturas.

Ciertas cargas de muy alto riesgo ya no tienen cobertura por parte de las compañías de seguro y, en caso de siniestro, los transportistas tendrían que incurrir en altísimos gastos para cubrir la pérdida, o incluso quebrar y salirse del negocio.

Muchos transportistas no están dispuestos a asumirlo y han dejado de transportar cargas de alta riesgo.

¿Qué sucede con quienes no tienen seguros?

Al no tener un seguro adecuado, o no tenerlo y participar en una licitación que exige una póliza de seguro, ese transportista no tendrá posibilidad de competir por ese contrato.

Por estas razones, muchas veces el propio mandante o dador de carga tiene que modificar sus propias pólizas para obtener una cobertura aceptable, subiendo sus costos.

¿Cuáles son los costos ocultos o colaterales del robo de carga?

Los robos conllevan ineficiencia y generan también costos ocultos en logística y en la cadena de suministro, como por ejemplo fallas en aprovisionamiento, quiebres de inventario, pagos de deducibles, mayores costos por primas de seguro, pérdida reputacional y pérdida de la venta, entre otros.

Todo ello representa un severo impacto económico a los productores e importadores.

En definitiva, las empresas han estado pagando sobrecostos para reducir los riesgos y cubrir sus pérdidas, incrementando su estructura de costos y afectando su rentabilidad.

Industria del salmón

En este marco, los llamados “Piratas del Salmón” ocasionan un gran daño a toda la cadena productiva y a las distintas empresas que funcionan en torno a esta actividad.

De acuerdo con la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile), el rubro pierde alrededor de US$60 millones anuales por sustracción de productos, ya sea en centros de cultivo, como en robos y asaltos a transporte en carretera, representando cerca del 1,5% de la producción.

Las estadísticas muestran que el 39% de los eventos de robo fueron cometidos en los centros de cultivo y el 54% en carretera.

¿Qué sucede con los salmones robados?

Primero, cabe recordar que el 95% del pescado que producen las salmonicultoras se exporta, mientras que el 5% restante se vende a los supermercados.

Ahora bien, los cerca de US$60 millones robados son vendidos por esta ‘otra industria del salmón’ en el mercado informal, al margen de la legalidad y alto riesgo sanitario.

Según el gremio, es un negocio gigantesco y por ello muy atractivo, por lo que seguirá creciendo si no se toman medidas.

¿Cómo operan las bandas que se dedican exclusivamente al robo de salmones?

Las bandas que roban salmón son organizadas y sus modus operandi se han ido sofisticando con el tiempo.

Hoy estas bandas organizadas disponen de elementos tecnológicos para llevar a cabo sus actos delictuales en las autopistas.

En grupos armados y a plena luz del día interceptan los camiones en la carretera, atan y secuestran al conductor y roban el camión con su carga completa, para luego abandonarlo en rutas alternativas o caminos rurales. Los camiones son llevados a puntos de trasbordo y luego a puntos de enfriamiento antes de ser reducidos.

¿Cuáles son las “zonas rojas” para el transporte de este producto?

Hoy los puntos más rojos (de mayor peligro) del sur están en la Ruta 5, entre Mulchén y Los Ángeles, camino a la entrada a Concepción y Coronel, en la región del Biobío; Freire en La Araucanía, y el trayecto de Chiloé a Puerto Montt, en la región de Los Lagos.

El radio de 100 kilómetros a la redonda de la región Metropolitana, incluyendo el ‘Triángulo de las Bermudas’ y el aeropuerto de Santiago, representa la otra área de muy alto peligro de robo de carga de salmón.

La mercancía robada termina en la informalidad, vendiéndose en ferias libres, caletas, lugares de venta a granel y también restaurantes.

También existen bandas con sistemas a gran escala que procesan y hasta exportan este salmón con los perjuicios que ello implica.

¿Cuáles son los riesgos a la salud humana por consumo de pescado robado?

La cadena de frío es un elemento clave en la seguridad alimentaria, porque el pescado robado casi siempre no cuenta con sistema de refrigeración para entregarlo a los revendedores, quienes no tienen cuidado alguno con las condiciones mínimas de salubridad e higiene en el manejo de estos alimentos.

El salmón que pierde su cadena de frío se descompone en pocas horas apareciendo moho, bacterias y posibles virus, poniendo en riesgo la salud de quien lo consume, causando enfermedades relacionadas a comer productos en descomposición, envenenamiento y severas intoxicaciones.

El consumidor no tiene ningún medio de saber si la cadena se ha roto en los múltiples eslabones que están fuera de su alcance.

A su vez, la imagen del producto y de la industria se ve afectada al difundirse noticias negativas por este tipo de situaciones.

Otras pérdidas

De acuerdo con Reinaldo Medina, un camión que transporta 20 toneladas de salmón de primera selección y que es robado, puede representar una pérdida de US$500.000.

El perjuicio real es mucho mayor al valor de la mercadería debido a los costos colaterales, detrimento de imagen y causar un problema al cliente por no abastecerlo de la mercadería que espera recibir.

No solo se roba en el sur y en la zona metropolitana, sino que también este delito se ha extendido hacia el norte de Chile, junto a Brasil y Argentina, países donde se han producido seis asaltos en ruta desde septiembre del 2018 a febrero del 2019.

¿Cómo afecta este delito a la competitividad del país?

Es un problema que afecta la competitividad del comercio exterior chileno porque, por un lado, compromete la imagen del país pero además, encarece los costos de las exportaciones e importaciones por la necesidad de tomar medidas de seguridad cada vez más sofisticadas y contratar seguros que son mucho más costosos.

Noruega, gran competidor de Chile en los mercados internacionales, no tiene problemas de robos y no desvía recursos para prevenirlos.

Las salmonicultoras y transportistas enfrentan el reto de disminuir estos delitos para evitar que se incrementen las pérdidas en la industria.

Medidas

Los gremios de la industria aseguran que se realiza poca investigación por parte de la autoridad marítima y de las fiscalías sobre los asaltos a centros de cultivo y camiones que transportan el producto.

En esa línea, Medina argumenta que las fiscalías regionales y locales son independientes entre sí, por lo que dificulta integrar y centralizar aún la información de estos delitos, haciendo difícil su investigación y el darle un enfoque adecuado y coordinado.

¿Qué lineamientos están llevando a cabo los privados para ayudar a articular a los distintos organismos?

Primero, hay que reiterar que en general estos delitos solo implican pérdidas económicas, por lo que no tienen prioridad investigativa a pesar de los enormes montos robados. Además, estas pérdidas afectan a empresas que se presume están aseguradas.

Ahora bien, los gremios han hecho un esfuerzo para perseguir a los ‘Piratas del Salmón’ integrando un equipo de abogados propio dedicado especialmente a este tipo de delitos.

En específico, ¿cuáles son las medidas preventivas?

El delito contra el robo de carga es inversamente proporcional a las medidas preventivas que se toman. En general, los actores son muy ineficientes en ello y por esto los índices de asaltos han aumentado.

Se hace necesario, entonces, implementar estrategias de prevención eficaces y todas las empresas que participan en la cadena logística deben involucrarse activamente y trabajar en conjunto, desde el dador de carga hasta el asegurador y el corredor de seguros, pasando por el transportista, operador logístico, la seguridad electrónica provista por las empresas de GPS y la seguridad física.

Todas las empresas deben buscar lo mismo, que es bajar las tasas de siniestralidad. Para esto, es importante identificar los riesgos y concentrar los esfuerzos preventivos en controlar las variables más importantes, diseñando estrategias a la medida de cada necesidad.

¿Y en términos tecnológicos?

Algunos transportistas han invertido mucho en GPS y dispositivos electrónicos, sistemas de control y escoltas, con deficientes resultados por falta de políticas apropiadas de prevención. Las bandas han comprendido esta falencia y siguen actuando con éxito.

Algunos han logrado ser efectivos, pero a un costo excesivo. La desproporción del gasto con respecto a su nivel de exposición de riesgo, se debe a que su expertise solo es en el transporte –como corresponde– y no dominan el campo de la prevención y seguridad, ya que este campo debe ser gestionado por entendidos en la materia.

En definitiva, la falta de conocimiento y competencia en la gestión de los riesgos también deriva en un uso muy ineficiente de los recursos por parte de las empresas.

*Créditos de la foto destacada (de contexto): Mauricio Canales.