Tras los cuatro sumarios que la Secretaría Regional Ministerial (Seremi) de Salud del Biobío cursó a pesqueras de Coronel por malos olores, el presidente del Consejo Comunal de la Pesca Artesanal de Lota, Antonio Chaparro Carrillo, denunció a la Asociación de Industriales Pesqueros (Asipes) por pedirle a la autoridad que limite los desembarques de sardina y anchoveta artesanal.

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“Es el colmo de la frescura. Las pesqueras reciben la pesca artesanal, dejan que se pudra en sus pozas antes de hacerla harina y después nos echan la culpa a nosotros de la hediondez. Que los industriales se hagan cargo de sus olores, que la autoridad los sancione no más”, enfatizó Chaparro Carrillo.

Según el dirigente, cada año Asipes “se pone el parche antes de la herida tirándonos la pelota a nosotros, porque saben que los van a infraccionar por incompetentes. Pedir que nos limiten el zarpe es como si un banco le pidiera al gobierno que le limite la cantidad de público para que no se le armen colas”.

Según el presidente del Consejo Comunal de la Pesca Artesanal de Lota, detrás de esta petición de la Asipes hay una maniobra económica: “Lo que realmente quieren es controlar nuestras capturas, evitar que le vendamos sardina a otras plantas y en la misma pasada abrirles paso para que sus barcos encuentren pesca más cerca y gasten menos combustible y menos horas hombre. Las siete familias otra vez nos quieren controlar por secretaría”.

Chaparro agregó que para la flota artesanal es muy importante capturar una vez levantada la veda, antes que las condiciones climáticas se lo impidan. “Nuestras naves tienen dificultades para trabajar en otoño, los barcos industriales no. Si ellos no quieren invertir en plantas más adecuadas y modernas para recibir nuestra pesca no pueden pedirle al Estado que les arregle el negocio a su pinta”, sentenció.

Industriales responden

Consultada por AQUA, la Asipes dijo que respecto a la propuesta de zarpe diario de las 400 lanchas artesanales que proveen de sardina y anchoveta a las plantas pesqueras de la región del Biobío, ejecutada por el mismo gremio, “debe ser bien comprendida” por el mundo artesanal.

“Esta medida no busca limitar sus capturas, pues siempre podrán pescar la cuota que cada embarcación tiene asignada y obtener los mismos recursos económicos, sino programar dicha captura en el tiempo para que las fábricas puedan procesar materia prima en buenas condiciones. Es decir, se trata de coordinar la cantidad de abastecimiento y no de limitar lo que los proveedores entregan”, comenzó diciendo la Asipes.

Es que, a su juicio, es importante saber que las lanchas artesanales no poseen refrigeración en sus bodegas y al estar todas al mismo tiempo esperando para poder descargar su pesca en las plantas, lo que traen en sus bodegas se descompone y genera mal olor que afecta a la población cuando se procesa. Por ende, subrayó, lo lógico es ajustar el abastecimiento de pesca a la velocidad de procesamiento de las fábricas, porque, al revés, se producen episodios de olor.

En esa línea, aseguró que esta medida no genera un desmedro económico a la flota artesanal, “pues su cuota no se ve afectada ni limitada, solo se propone ordenar de manera eficiente el abastecimiento, ya que depende fuertemente de la cuota de sardina y anchoveta artesanal que representa el 78%, buscando minimizar con esta medida los efectos en la calidad de vida de los vecinos por eventos de olores molestos”.

Para cerrar, puntualizó que “estos son los argumentos que hemos puesto a disposición de la Dirección Zonal de Pesca y Acuicultura, pues no hay inversión ni tecnología disponible que permita eliminar los malos olores si las plantas pesqueras se ven obligadas a procesar pesca en mal estado”.