El pasado 24 de mayo, se realizó en Santiago (región Metropolitana) el workshop internacional “Minería, Acuicultura y Fruticultura: Claves para la Productividad”, organizado por Cieplan, la Universidad de Talca (Utalca) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y donde se buscó responder a dos preguntas relacionadas con esas tres actividades que se desarrollan en Chile y Perú: ¿Qué ha pasado con la productividad en la producción de recursos naturales? ¿Qué hacer para aumentar la productividad para producir recursos naturales?

En la sesión denominada “Productividad y competitividad en acuicultura”, participó como panelista -junto al presidente de SalmonChile, Arturo Clément y otros actores- Víctor Hugo Puchi, ejecutivo que por años estuvo ligado a la industria del salmón de Chile, siendo reconocido los últimos años como presidente de AquaChile, grupo de empresas que este año fue vendido al holding Agrosuper. Desde entonces, el empresario salió de la propiedad y se mantiene ligado a la actividad “sólo sentimentalmente”, cómo el mismo explicó. Sin embargo, durante el evento entregó su visión y análisis sobre los avances y desafíos de la salmonicultura.

De acuerdo con Víctor Hugo Puchi, en un momento donde pareciera que hay una tendencia en las comunicaciones que suelen centrarse en los aspectos negativos de las actividades industriales, “uno tiene que esforzarse mucho más para que el análisis sea más integral, donde se vean las cosas positivas y negativas, para así lograr la aceptación social de una industria que tiene tanto valor para nosotros y, especialmente, para la gente del sur”.

El ejecutivo destacó que “esta es una de las pocas industrias que en 30 años se ha transformado en un pilar de imagen de nuestro país, en términos de producir alimentos que afuera tienen mucho prestigio y son muy demandados y que presentamos en formatos amigables para los consumidores”. Añadió que esta condición ha permitido a Chile diferenciarse de Noruega, puesto que nuestro país, tempranamente, decidió apostar por el valor agregado como una forma de competir de mejor forma a través de un flete menor para llegar a los lejanos mercados internacionales.

Es así como el sector se convirtió “en una fuente de trabajo enorme y valiosa, sobre todo para muchas mujeres que se desempeñan en las plantas de proceso. Eso tiene un efecto multiplicador, que a lo mejor es invisible desde acá, pero que allá (en el sur) es súper visible”.

“Por eso nos preocupa que una industria como esta, de tanto valor social, de tanto impacto positivo en la imagen de Chile en el mundo de loa alimentos, no tenga apoyo social o no tenga respaldo del mundo político, de las autoridades, para subsanar los problemas que hay. Ojalá que esa actitud cambie en beneficio de la gente del sur. Aquí hay muchos discursos de descentralizar el país. Nosotros lo hicimos desde el momento cero. Pero a veces las cosas los huevos que no se cacarean no se conocen, y seguramente ese es el trabajo que la industria tendrá que hacer con mucha más fuerza”, expresó el ex presidente de Empresas AquaChile.

El ejecutivo comentó que en Noruega –que se sitúa como el primer productor mundial de salmónidos, seguido por Chile– se destina, por ley, casi el 1% de las exportaciones en promover la imagen del salmón. En el país, en tanto, eso no sucede. Tomando esa lección, manifiesta que sería apropiado, tal vez, avanzar en un trabajo más colectivo, con el fin de combatir la desinformación que muchas veces se produce y que afecta al salmón nacional.

“En el caso del uso de antibióticos, Noruega usa menos porque no tiene las enfermedades que nosotros tenemos; ellos tienen virus y nosotros bacterias. Además, en Chile tenemos un estricto control y cada jaula que se cosecha y exporta tiene que ser analizada en laboratorios de control de la autoridad antes de su exportación. De ese modo, no tenemos residuos en los mercados. Esas son cosas positivas que han funcionado impecable, pero que no se han difundido bajo una preocupación responsable del país por mantener el prestigio del salmón”, expuso. “Ese balance, de cuestionarse las cosas que están pendientes, de ver lo que hemos hecho mal y también los avances, no se ha logrado. Ojalá, en los tiempos que vienen, se realice una labor más productiva en ese sentido”, precisó.

Producción en Magallanes

Respecto del progreso de la salmonicultura en la región de Magallanes –que también ha sido ampliamente cuestionado, principalmente por ONGs y actores sociales– Víctor Hugo Puchi afirmó que este es un tema donde puede haber distintas opiniones. “Creo que si el país define que ciertas áreas están reservadas para el turismo o reservas ecológicas, uno tiene que allanarse. Tal vez hay que tener una actitud más humilde, y decir la aceptamos; eso nos puede transformar en una industria con mayor credibilidad”. También destacó que es preciso que el valor de lo que se exporta se sostenga por precio y por reputación más que solo por el volumen. “Tenemos espacio para que la industria no sea manejada como un commoditie. Cuando uno vende un salmón, no es un commoditie; si lo envaso bien, hay trazabilidad y prestigio, seguramente le vamos a sacar un mayor precio. Para eso hay que cooperar e invertir”, concluyó.

Foto: Cieplan