La edición de genes ofrece oportunidades para resolver problemas que actualmente obstaculizan el desarrollo sustentable de la industria acuícola. Por ejemplo, en el cultivo de salmón Atlántico (Salmo salar) existen dos grandes cuellos de botella.

Uno de ellos es el impacto genético sobre los peces silvestres de los ejemplares que se escapan de los centros, que es considerado el efecto negativo más a largo plazo en el medio ambiente.

En segundo lugar, y el problema más agudo actual, es el piojo, que está causando una alta letalidad en los salmónidos silvestres debido a las altas concentraciones del parásito en el mar debido a la producción de salmones en las balsas-jaula.

Y también hay desafíos de sustentabilidad asociados con un mayor uso de ingredientes de origen vegetal como sustitutos de los insumos marinos en los alimentos para peces. “Esta transición se produce a expensas del contenido de omega-3, tanto en el alimento para peces como en el filete de pescado de los individuos cultivados”, subraya Anna Wargelius del Instituto de Investigación Marina Bergen-Noruega (IMR, por su sigla en inglés), quien precisa que la reducción del bienestar animal representa otro obstáculo, y se necesitan peces robustos para evitar fenotipos asociados con el estrés, como cataratas, deformidades de los huesos y las aletas, madurez precoz y mayor susceptibilidad a las enfermedades.

“La edición genética podría resolver algunos de estos problemas, ya que los rasgos genéticos pueden alterarse positivamente para alcanzar un fenotipo de interés como, por ejemplo, la resistencia a enfermedades y el aumento de la producción de omega-3”, sostiene Anna Wargelius en una investigación a la cual puede acceder presionando aquí.

Este documento se presentó en la conferencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) titulada “Edición del genoma: Aplicaciones en la agricultura – implicancias para la salud, el medio ambiente y la reglamentación”, que tuvo lugar los días 28 y 29 de junio y que fue patrocinada por el “Programa de investigación cooperativa de la OCDE: Gestión de recursos biológicos para sistemas agrícolas sustentables” cuyo apoyo financiero hizo posible que Anna Wargelius participara en la conferencia.

*Créditos de la foto destacada (de contexto): Mowi.