“La Comisión Pesca de la Cámara de Diputados le quitó el pan de la boca a muchos trabajadores pesqueros y pescadores artesanales de Chile, el 25 de julio de 2019, al negarse a dar un tiempo para revisar la Ley Jibia”. Esta es la visión de numerosos dirigentes de la pesca industrial del Bíobío, quienes informaron que la situación actual del sector será explicada en detalle a las bases de los sindicatos, federaciones y agrupaciones gremiales de flota, plantas de proceso y pequeñas empresas de servicios en una reunión a realizarse en los próximos días.

Los dirigentes coincidieron en que los congresistas, especialmente de la Comisión de Pesca, no están legislando como representantes de todos los chilenos, ni con criterio técnico, incluso ni siquiera político, sino que “con un cierto afán de ciega venganza hacia el empresariado pesquero, sin importarles que dañan a miles de trabajadores”.

Juana Silva, presidenta de la Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Industria Pesquera, (Fesip), manifestó que “es insólito que estas personas que colocamos nosotros los ciudadanos en una situación de bienestar y seguridad, que no saben de pobreza ni de incertidumbre, que tienen asegurado el alimento de sus hijos, estén precarizando y cortando el trabajo de jefas y jefes de hogar. Es tremendamente decepcionante, doloroso y ofensivo escuchar a un  joven diputado del Frente Amplio (Jorge Brito) expresarse con total falta de respeto hacia nosotros los dirigentes sindicales. Esos cabros jóvenes nada saben de sindicalismo ni que nosotros representamos a muchos trabajadoras y trabajadoras que quedarán sin empleo y es por ellos que peleamos”.

La dirigenta emplazó a los diputados, expresando que estos “no saben lo que es ser líderes de organizaciones sindicales y ver la cesantía que quedará. Están dejando mucha gente sin empleo. Espero que se pongan la mano en la razón y que razonen”.

El presidente de los Tripulantes de Cerco, Hugo Roa, criticó al Congreso, sosteniendo que este “está ideologizado. Busca terminar con el sector industrial en general y limpiar su imagen en el ámbito pesquero a costa de una comunidad muy antigua e importante para la sociedad, para el país y especialmente para la región del Biobío”. Es ahí, añadió el líder de los Tripulantes, donde “nosotros culpamos también al Gobierno, porque es cómplice en esta situación caótica, pues dijo que lo iba a llevar al Tribunal Constitucional, que lo iba a vetar y nada se concretó. Nadie se hace responsable y ahora viene la Ley Corta que va a ser la guillotina para miles de trabajadores y las empresas del sector. La pregunta es qué va a hacer el Ejecutivo con esos puestos de trabajo que se van a perder”.

De acuerdo con los dirigentes, la Ley de la Jibia es “nefasta”. En agosto las tripulaciones quedarán paradas y los contratos serán finiquitados, dijo Ricardo Flores, presidente del Sindicato de Tripulantes de Barcos de Arrastre. En su área mínimo serán 90 jefes de familia los que quedarán cesantes, de manera directa; de ellos, 60 de su sindicato y 30 de barcos jibieros que no están en esa organización.

Como se ha reiterado, serán al menos 3.500 las personas directamente afectadas, en flota, plantas y pymes de servicio sólo por esta normativa.

Flores informó que “vamos a tener que salir a buscar trabajo, no sabemos dónde. Será bien difícil porque el rango etario es de 50 años de edad, con 30 años de antigüedad en la pesca,  y a la mayoría le quedan universidades o institutos, así como deudas hipotecarias, por pagar”.

Hugo Roa; Juan Carlos González, presidente del Sindicato de Patrones, y  Eric Riffo, presidente del Sindicato de Motoristas, coincidieron en que quedó claro que a los parlamentarios les mueve un afán de venganza y de hacer desaparecer una unidad productiva. Hay una ceguera que daña a trabajadores e impide a los parlamentarios atender argumentos técnicos, científicos e incluso intereses/país y no legislan por el bien común, plantearon.

“El tiempo le dará la razón a los trabajadores cuando, en un año, se lean las cifras de desempleo y de desembarque de jibia”, comentó González.

Eric Riffo consideró muy triste que la discusión pesquera esté basada en la venganza. “La Comisión Pesca le quitó el pan de la boca a muchos trabajadores de sector y pescadores artesanales privilegiando a un grupo minoritario. Nosotros jamás hemos pedido que se elimine un arte o se le quite el trabajo a nadie, solo hemos estado pidiendo que no nos quiten nuestro trabajo, que es formal, regulado, que nos ha costado décadas construir a través de convenios colectivos”.

Los trabajadores pesqueros conminaron al Gobierno y a los parlamentarios a poner atención a la plataforma social presentada para mitigar, en parte, el impacto de leyes que dañan la existencia y continuidad de los puestos de trabajo, la calidad de ellos y la calidad de vida de miles de familias trabajadoras del país.