Como parte de un proyecto de diversificación productiva sin precedentes en la zona, pescadores iniciaron el cultivo de truchas en caleta Tubul, provincia de Arauco, región del Biobío.

Los pescadores de ese poblado costero son pioneros, en la medida en que hasta ahora ninguna otra organización artesanal había incursionado en la acuicultura de pequeña escala, en truchas.

La iniciativa, financiada con recursos del Fondo de Administración Pesquero (FAP) de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), considera el empleo de cuatro piscinas dotadas de un sistema de recirculación de agua.

El subsecretario de Pesca y Acuicultura, Román Zelaya, destacó que iniciativas de este tipo permiten al sector artesanal diversificar su quehacer e incursionar en una actividad que se adecúa al principio de la sustentabilidad.

Los primeros cien smolts -ejemplares juveniles de trucha- ya fueron ingresados a los estanques, que cuentan con filtros y otros mecanismos para mantener la limpieza del agua y evitar la acumulación de residuos provenientes de la alimentación de los peces.

Una vez que las truchas cumplan su primer ciclo reproductivo y los beneficiados adquieran mayor destreza en el cultivo, se introducirán más ejemplares en las piscinas.

Sin contaminar y a menor costo

Las piscinas de recirculación en las que ahora crecen las truchas operan a partir de energía eléctrica proveniente de paneles fotovoltaicos, vale decir sin contaminar y con un menor costo.

En la construcción e implementación del proyecto, trabajaron los propios pescadores artesanales, con la ayuda de especialistas de la Universidad de Concepción (UdeC) y del liceo acuícola de Lebu.

La instalación y puesta en marcha del proyecto de cultivo de truchas en Tubul implicó una inversión pública de $50 millones.

Los aproximadamente 350 beneficiarios -aglutinados en una asociación de pescadores- se dedican principalmente a la extracción de pelillo, así como de mariscos (navajuela, huepo y taquilla).