Esta semana, en la Escuela de Ciencias del Mar de la Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), un equipo de profesionales nacionales y extranjeros se reunieron para compartir sus estudios sobre el loco (Concholepas concholepas).

La actividad fue organizada por la Sección de Áreas de Manejo del Departamento de Oceanografía y Medio Ambiente del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP). El taller tuvo como objetivo principal analizar el estado del conocimiento de la especie con énfasis en la conectividad entre las Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERBs) a lo largo de la costa de Chile.

Gabriel Jerez de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) señaló la importancia económica de la conservación de este recurso para la sustentabilidad de muchas de las comunidades de pescadores artesanales del país.

La Dra. Leyla Cárdenas, de la Universidad Austral de Chile (UACh), mostró las similitudes y diferencias que presenta la especie mediante técnicas genéticas a lo largo de Chile: “Llevamos investigando unos 15 años el recurso. En una primera etapa se comenzó a identificar las especies de loco, luego de muchos años de trabajo logramos identificar que existe solo una especie de loco, lo que es una virtud de la especie que se ha logrado mantener en su historia evolutiva cohesionada como una sola especie en un ambiente tan variable como Chile”.

En ese marco, la Dra. Cárdenas subrayó que estas herramientas podrían ayudar a realizar una trazabilidad del recurso desincentivando la pesca ilegal como también la evaluación de los programas de repoblamiento.

Por otro lado, la Dra. Lysel Garavelli del Pacific Northwest National Laboratory mostró los resultados de la implementación de un modelo biofísico y cómo las simulaciones entregan las primeras aproximaciones de conectividad entre áreas. “Utilizamos modelos hidrodinámicos que permiten ver las temperaturas, las corrientes, velocidad y direcciones de las corrientes. Los resultados de los estudios nos muestran que las larvas se mueven con las corrientes marinas hasta 200 kilómetros”, detalló.

El Dr. Patricio Manríquez del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), por su parte, mostró los avances logrados para analizar el desplazamiento de estas poblaciones usando isótopos estables. “Es necesario establecer qué sucede con el desplazamiento de las larvas de loco en el mar, ya que tienen ritmos de actividad, tienen la capacidad de subir y bajar en la columna de agua, de responder a la temperatura, a la presencia de alimento y, por lo tanto, estos rasgos tienen que ser considerados al momento de estudiar el recurso loco”, explicó el representante del CEAZA.

En tanto, el jefe de la Sección Áreas de Manejo, Luis Ariz, explicó la importancia de fortalecer el “Programa de Seguimiento de Pesquerías Bajo Régimen de Áreas de Manejo” que se enmarca en la cartera de proyectos del Convenio de Desempeño de la Subsecretaría de Economía (Minecon) y de la Asesoría para la Toma de Decisiones en Pesca y Acuicultura (ASIPA), desarrollada por el IFOP.

Según Ariz, ese programa ha fijado estándares técnicos nacionales para la evaluación directa de este y otros recursos bentónicos, “y está retomando la vía del desarrollo del conocimiento científico básico y aplicado como base para la recomendación de la toma de decisiones de manejo”.

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En la misma línea, el jefe del Departamento de Oceanografía y Medio Ambiente del IFOP, Dr. Jaime Letelier, se refirió al taller como “un avance significativo en la revisión del nuevo conocimiento disponible, nuevas técnicas y brechas que deben ser abordadas mediante investigación científica básica, especialmente considerando aspectos tan variados como la contaminación por plásticos flotantes o la contaminación lumínica del borde costero que altera los ciclos de vida de los organismos, señalado por el Dr. Manríquez , como también el nuevo contexto de cambio climático que involucra aumento de temperatura y acidificación del océano que sin duda alguna alteran la fisiología y el hábitat en el sensible ciclo de vida de nuestro loco”.

En definitiva, las principales conclusiones del taller muestran la necesidad en avanzar en nuevas técnicas, como genética, modelación e isótopos, para responder viejas preguntas y considerar que las brechas del conocimiento de la vida de este organismo requieren más investigación básica.