«Cerca del 40% del animal jibia, del recurso que se pesca, no se usa y termina en los vertederos», subrayó Ronny Martínez, académico de la Universidad de La Serena (ULS), quien lidera la investigación que valorizará los descartes del faenamiento de la jibia en la región de Coquimbo. Según cifras del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), durante el 2017 a nivel nacional se obtuvieron cerca de 50.000 toneladas de jibia -también conocida como calamar gigante-.

Es por eso que el académico, gracias al financiamiento del Gobierno Regional (GORE), a través de un Fondo de Innovación para la Competitividad Regional (FIC-R), se ha propuesto averiguar qué uso potencial tiene esta materia prima. Sus investigaciones le han llevado a identificar cuatro posibles usos: la extracción de aceite, la extracción de colágeno y gelatina, la generación de hidrolizados y el uso de enzimas presentes en el animal.

«El aceite contiene Omega 3 y puede ser utilizado para enriquecer alimentos. El colágeno y la gelatina tienen distintas propiedades y podría reemplazar a la gelatina que se usa actualmente, que suele ser de cerdo o vacuno. Y si esta se hidroliza, se pueden obtener hidrolizados de colágeno marino que también tiene aplicaciones como suplemento alimentario. Incluso el colágeno marino en su forma más pura también puede ser utilizado para fabricar películas fotográficas», relató Martínez.

Esta investigación forma parte de los proyectos que el comité consorciado del Programa Estratégico Regional (PER) MásMar de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) lleva adelante. “La comisión, conformada principalmente por universidades regionales, tiene por objetivo el intercambio de información de proyectos de investigación en el ámbito pesquero y acuícola con miras a agregar valor a los descartes que se producen en la industria», explicó el director regional de Corfo Coquimbo, Gregorio Rodríguez.

Por su parte, el gerente del PER MásMar, Guillermo Molina, enfatizó en la importancia de este tipo de investigaciones que se enmarcan en la llamada economía circular, que busca generar la menor cantidad de residuos haciendo uso de la totalidad del recurso que se captura agregándole valor a los descartes.

“Queremos que la cantidad de residuos sea minimizada para disminuir el impacto ambiental y así beneficiar a la región. Porque si se generan nuevos productos desde los residuos, se generan también nuevas fuentes de trabajo, nuevas líneas de proceso y eso beneficia a la comunidad», recalcó el profesional.

«Estamos contentos de que en nuestra región contribuya con este tipo de investigaciones. Iniciativas como estas, de impacto económico, social y sobre todo mediambiental, son las que queremos potenciar», finalizó el director regional de Corfo.