Como “el golpe más devastador tras el terremoto y tsunami de 2010”, calificó el gerente general de la empresa pesquera Landes, Andrés Fosk Belan, el cierre definitivo de la planta de jibia que se concreta esta semana y la desvinculación realizada este mismo miércoles (28 de agosto) de 232 trabajadores, debido a la entrada en vigor de la ley que regula el sistema de captura de dicho recurso.

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“En 60 años de historia de nuestra compañía, el tsunami de 2010 y las leyes que está tramitando el Congreso, son las catástrofes más grandes que hemos tenido que enfrentar. La posibilidad de levantarnos esta vez es muy incierta debido a un ánimo demoledor de los parlamentarios en contra de la pesca industrial y un gobierno que deja avanzar los cambios a las reglas del juego sin control”, adujo el ejecutivo (en la foto).

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La jibia representaba un tercio de la operación de Landes; por esto, sin posibilidad de abastecerse permanentemente y de no poder usar sus barcos -según afirma la propia empresa-, se tomó la drástica decisión de cerrar definitivamente la planta de jibia, sacar -por ahora- un barco del agua y despedir a 232 personas, en su mayoría habitantes de Talcahuano (región del Biobío).

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Fosk argumentó que efectuaron los análisis “tomando en consideración los pocos días del mes que los artesanales jibieros pueden pescar para abastecernos y la incerteza de ese suministro, y simplemente los números no dan. No es posible tener una dotación permanente de trabajadores y una planta funcionando y tratar de honrar contratos con clientes nacionales y extranjeros con materia prima de tres a cinco días al mes”.

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El gerente general de Landes aseveró que lo que está ocurriendo en el Congreso es un “golpe demasiado grande para la región del Biobío, para la confianza empresarial y las certezas mínimas para invertir en Chile”. Y añadió: “En el Congreso se están tramitando 19 mociones parlamentarias inconstitucionales, que además de ser ilegales, no tienen el mínimo respaldo técnico y terminarán ocasionando lo que nuestra empresa está comenzando a vivir con el cierre de operaciones. Es realmente doloroso ver cómo se sacrifican industrias de manera irresponsable”, subrayó.

¿Reconversión de la flota?

El gerente general de Landes enumeró las -a su juicio- razones de porqué no es posible convertir la flota de barcos industriales dedicados a la jibia en naves “poteras”, sosteniendo que no se trata de un problema de inversión: “Readecuar nuestros barcos con potera es técnicamente inviable, la industria lo explicó innumerables veces en el Parlamento y no fuimos escuchados. Las condiciones climáticas de nuestro país, con olas gigantes, no permite capturar la jibia a mano mar adentro. China, Perú y Corea, países que pescan con potera, lo hacen con barcos factoría, procesan y congelan a bordo en buques factorías, naves que en Chile la legislación pesquera prohíbe pues se privilegia el trabajo de las plantas en tierra”.

Con el ingreso la semana pasada de otra moción para prohibir el arte de arrastre en la merluza, comienza, para Fosk, “a delinearse más claramente la ruta que los parlamentarios están llevando a cabo: el cierre de la pesca industrial tal como la conocemos y cuyo efecto serán más de 8 mil cesantes a lo largo de Chile”.

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“Es francamente sorprendente que un gobierno que insiste en establecer una ruta de crecimiento y generar mayor competitividad no dé señales claras para terminar con los proyectos inconstitucionales y sin argumentos técnicos que hoy inundan la discusión política en el Congreso. Es urgente que el país regrese a la senda de estabilidad y las reglas claras que permitan retomar la inversión, la seguridad jurídica y el reimpulso de la economía”, concluyó el ejecutivo.