La necesidad de salvaguardar la sustentabilidad en la acuicultura, uno de los sectores productivos más pujantes del país, subrayó el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Román Zelaya, en la versión 2019 de Aqua Forum, conferencia internacional realizada el pasado jueves 17 de octubre en la ciudad de Puerto Varas, región de Los Lagos.

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La autoridad advirtió que hacia ese propósito apuntan precisamente diversos cambios regulatorios impulsados en el último tiempo por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), “a partir de un permanente diálogo con representantes del rubro”, afirmó el personero de gobierno.

En la misma línea, Zelaya hizo hincapié en el aporte de la acuicultura al dinamismo de la economía y al progreso del país, pero apuntó a la vez que la salmonicultura, por ejemplo, debe encarar adecuadamente aspectos complejos, como los escapes de peces o el uso de antibióticos.

En la apertura de Aqua Forum, el subsecretario desarrolló una presentación titulada “Normativa para proyectar la sostenibilidad de la acuicultura al 2030”, cuyo texto se transcribe a continuación:

“País acuicultor”

“No cabe duda que Chile es un país acuicultor. En menos de 40 años hemos vivido el impulso inicial de la actividad, su crecimiento acelerado, una grave crisis sanitaria, profundos cambios regulatorios fundados en un nuevo enfoque, diversos embates de la naturaleza y hoy nos encontramos en un punto de inflexión: debemos mirar con realismo y seriedad el escenario actual y sus proyecciones para generar la mejor normativa posible que permita el desarrollo sostenible de la acuicultura.

“Y ¿cuáles son nuestras ventajas para enfrentar tal desafío? Nuestra rica biodiversidad y los beneficios de la corriente de Humboldt a lo largo de más de 4.300 km de costa lineal y 83.000 km de costa efectiva, el prestigio mundial como un proveedor confiable de alimentos saludables e inocuos, una red especializada de distribución de bienes y servicios, un contingente de profesionales y técnicos con amplia y reconocida experiencia en la producción de recursos hidrobiológicos, la existencia de una institucionalidad y un marco legal establecido, políticas económicas claras y una consolidada participación en acuerdos comerciales internacionales.

“Hoy tenemos 3.250 concesiones de acuicultura, 19 especies hidrobiológicas en cultivo comercial, las que en el año 2018 alcanzaron un volumen de cosecha de casi 1.243.000 toneladas, un volumen de exportación de casi 817 mil toneladas y un valor de exportación aproximado de US$5.604 millones. Claramente estas cifras nos indican que podemos proyectar un futuro auspicioso para la actividad, en la medida que sepamos identificar los elementos clave que deben ser abordados sin dilaciones por la institucionalidad pública y por los acuicultores a fin de asegurar la sostenibilidad de la acuicultura.

“Producir de manera sostenible”

“Cuando se confirmó el primer caso de ISA en Chile, la autoridad y los productores chilenos proyectaban como objetivo duplicar la producción nacional al año 2015. Sin embargo, la crisis sanitaria demostró que no bastaba producir más, sino que se debe producir de manera sostenible y de allí entonces que quedaran en el pasado las antiguas políticas que sustentaban la normativa: la auto-regulación, el enfoque individual radicado en el centro de cultivo, la acción represiva por sobre la prevención en materia ambiental y sanitaria y la desafección de la industria respecto a las externalidades que produce en el ambiente y en la comunidad.

“Por ello, es que cambió la forma de ver la regulación de la acuicultura y hoy integra todas las etapas de la actividad basándose en un enfoque de riesgo colectivo y de los diversos factores que inciden en su éxito o fracaso: variables ambientales de los sitios de cultivo, control y manejo de enfermedades, carga productiva en los sitios y áreas, eventos ambientales, entre otros.

Descansos sanitarios, entre novedades

“De esta forma, el nuevo modelo regulatorio trajo novedades como los descansos sanitarios y las agrupaciones de concesiones, la coordinación de operaciones en ciclos y períodos productivos, pero también se fortalecieron instrumentos que, si bien, estaban previstos en la normativa, su alcance era muy limitado, y su fundamento no estaba vinculado claramente a los objetivos ambientales y sanitarios, como, por ejemplo, las densidades de cultivo que no se habían establecido y pasaron de ser individuales a ser por agrupaciones.

“Actualmente la densidad de cultivo por agrupación combina una serie de variables que siempre deben ser consideradas: la producción en base al desempeño ambiental y sanitario.

“Recientemente, en el Gobierno del Presidente Piñera debimos ajustar los límites de las densidades de cultivo porque el enfoque hoy es preventivo y, por ende, ante determinadas señales debemos actuar rápidamente antes que se concreten los riesgos que se visualizan.

“Normativa ad hoc”

“Sabemos que esto no fue del gusto de todos y ello es comprensible ya que cualquier medida importa restricciones a la actividad, pero nos parece mucho más responsable asegurar la sostenibilidad de la misma y su proyección en el tiempo que propiciar objetivos cortoplacistas que solo benefician a unos pocos. Sí, porque no podemos proyectar ilimitadamente la producción ni puede considerarse como un bien en sí mismo su aumento, sin tomar en cuenta los límites que el ambiente silenciosamente establece y que, cada cierto tiempo, estrepitosamente se hacen presentes, a través de diversos eventos ambientales o brotes de enfermedades.

“De allí que debemos estar preparados con una normativa ad hoc a las alertas y pre alertas ambientales, la que ya está en implementación y debemos monitorear las variables que nos permitan adoptar medidas para enfrentar esos eventos. Por ello es que se dictará a la brevedad el reglamento de monitoreo en línea, que permitirá conocer el comportamiento de las variables ambientales de las agrupaciones de concesiones lo que nos proporcionará información importantísima para alertar de situaciones ambientales, naturales o provocadas por el hombre, que deban ser asumidas para evitar o morigerar los efectos perjudiciales de un evento que pueda presentarse.

“Claramente esta nueva normativa es novedosa y desafiante. Novedosa, porque una vez más la normativa deja de lado la mirada individual y a través del nuevo reglamento se levantará información de las áreas de cultivo en que están instaladas las agrupaciones, lo que obviamente entregará una visión más amplia y completa acerca de lo que está ocurriendo en el ambiente. Además, es una normativa desafiante porque implicará contar con información para la toma de decisiones, pero ¿qué decisiones o qué medidas deberán ser adoptadas en cada situación? He ahí un desafío en torno al cual deberemos colaborar el sector público y privado y también la academia para definir qué medidas deben ser adoptadas en cada circunstancia, con qué oportunidad, ante cuáles indicadores, etcétera.

Tarea pendiente

“Una de las premisas básicas de la sostenibilidad de una actividad que utiliza recursos naturales es identificar los sitios que presentan las mejores condiciones para llevarla a cabo. En eso tenemos una tarea pendiente: la relocalización de concesiones, la que no ha cristalizado a la fecha, por diversos motivos que, por conocidos, no relataré. Lo que hoy quiero destacar es lo importante que resulta avanzar en esta materia, pero avanzar rápido y en forma decidida. Ha pasado mucho tiempo desde que se creó este instrumento y nos parece que la alternativa actual fundada en propuestas que elabora la Subsecretaría, es la vía más razonable para producir el ordenamiento tan esperado.

“Por ello es que hago un llamado a la industria a activar a la brevedad este proceso, el que ya ha sido iniciado por la Subsecretaría. Hoy la partida está del lado de la industria y esperamos que inicien a la brevedad los trámites que se requieren.

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Ley de Mitílidos

“En este ámbito quiero manifestar nuestra satisfacción por el avance que ha tenido el proyecto de ley que establece la relocalización de concesiones para los otros cultivos que no son salmones, porque ello permitirá avanzar en el ordenamiento de toda la actividad de la acuicultura. Como Uds. saben este proyecto ayer fue aprobado por el Congreso y está a la espera de su total despacho. Así este proyecto reconoce no solo los históricos problemas de posicionamiento de concesiones, sino que también crea un nuevo instrumento con mayor certeza jurídica para realizar la colecta de semillas, etapa clave para otros cultivos.

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Acuicultura de pequeña escala

“Para nosotros ello constituye un nuevo paso hacia la acuicultura de pequeña escala cuyo reconocimiento ya fue plasmado en el INDESPA, el que la contempla como un objeto de los instrumentos de fomento y apoyo de tal instituto y, a la vez, da el impulso necesario para avanzar en las modificaciones al resto de la normativa que facilite este tipo de actividad. En eso ya estamos trabajando.

“La acuicultura de pequeña escala la vemos como una vía de diversificación productiva de la pesca artesanal pero también como una alternativa de ingresos para otros sectores asentados en lugares aislados de nuestro largo litoral.

“Estamos convencidos que la acuicultura del futuro debe integrar a diversos actores y diversos tipos de cultivos. Hay espacios para diversas escalas y la acuicultura puede generar alimentos saludables y bienestar para quienes se dedican a ella. El mundo exige cada vez más alimentos del mar y la acuicultura es la actividad llamada a satisfacer esa demanda. Pero hoy el consumidor es más exigente que antaño: está preocupado porque los alimentos sean efectivamente inocuos, que sean producidos con responsabilidad ambiental y social, que no sean afectadas ni dañadas las comunidades que albergan a estas actividades productivas y que la información acerca de la forma de producir y los productores sea transparente y esté disponible.

Exigencia para la industria

“Así las cosas, actualmente la exigencia a cualquier industria es alta, pero es aún mayor para aquellas que utilizan recursos naturales. Por ese motivo, es que la industria acuícola debe hacerse cargo de aquellas externalidades que la actividad genera y que ocasionan impactos ambientales y que son de gran preocupación para la comunidad.

“Sin pretender agotar los temas que deberían considerarse en cualquier proyección futura de la actividad, en el caso de la salmonicultura, deben tomarse en cuenta los escapes de salmones, el uso antibióticos y químicos para el control de enfermedades, la afectación del sedimento, la compatibilidad de uso de espacios comunes con otros actores y la relación con la comunidad. Todos estos factores inciden y seguirán incidiendo en una mirada de desconfianza hacia la acuicultura, particularmente respecto de la de gran escala, reflejada periódicamente en diversos medios de comunicación con reportajes y notas que suelen destacar las externalidades negativas de la acuicultura y no así los beneficios que genera. Por eso, debe trabajarse en estos temas con urgencia.

Escapes de peces

“Los escapes de salmones siempre generan un gran impacto mediático por el desconocimiento acerca de sus verdaderos impactos ambientales, la eventual captura que terceros podrían hacer para consumo sin tener la certeza sobre la trazabilidad e inocuidad de los ejemplares, la responsabilidad posible de la empresa en el evento que propicia el escape, entre otros factores. De allí que sea esencial la seguridad de las estructuras de cultivo y que ellas estén preparadas para contener los peces ante eventos regulares del ambiente en que se encuentra el centro de cultivo. Para abordar aquello, próximamente, será dictada la normativa que fija el estándar de seguridad de las estructuras de cultivo completando así las actuales exigencias que ya contempla la normativa ambiental en esta materia.

“Asimismo, resulta imprescindible que las empresas adopten todas las medidas complementarias que estimen convenientes para evitar este tipo de eventos y dar cumplimiento oportuno a sus planes de contingencia y notificar inmediatamente a la autoridad. De allí que las exigencias de dichos planes fueron actualizadas y se espera que ellos constituyen instrumentos eficaces.

Empleo de antibióticos

“Otro tema por el que la industria es regularmente sujeto de críticas es el uso de antibióticos. Si bien ello obedece al manejo de enfermedades, es un desafío ineludible avanzar hacia su reducción, pues la duda en torno a su impacto ambiental también incide en la competitividad de la industria nacional en comparación a otros productores que no los usan o no los usan en igual magnitud.

“Esta es una materia que también nos preocupa y por ello incorporamos en la regulación de la densidad de cultivo el índice de uso de antibióticos, cuya implementación está a la espera de la modificación del reglamento sanitario, la que ya se encuentra en trámite ante la Contraloría General de la República. Con esto esperamos generar los incentivos necesarios para propender a adoptar mejores prácticas sanitarias que permitan reducir el uso de antibióticos.

“De la misma forma, hemos definido la necesidad de dejar de usar químicos para el control del piojo de mar, por lo cual el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura está preparando modificaciones a sus programas sanitarios para promover el uso de terapias no farmacológicas.

Llamado a innovar

“Pero también hago un fuerte llamado a la industria y proveedores para que se atrevan a innovar y desarrollar nuevas alternativas para el control de enfermedades de tal forma, que el esfuerzo público se vea complementado con el privado.

“En términos más generales, los acuicultores deben ser más activos en evitar el depósito de desechos en el sedimento, en los casos en que ello es posible, y deben ser más oportunos en retirar los desechos inorgánicos que fortuitamente puedan caer en el sedimento. Referido a esta materia se encuentra en trámite el reglamento de desechos de la actividad de la acuicultura que viene a llenar los vacíos o lagunas que otras normativas sectoriales existentes no han abordado.

“En general, los desechos no solo impactan el sedimento, sino también las playas aledañas a los centros de cultivo cuando son depositados en ellas lo que también afecta directamente a otros usuarios del borde costero. Por este motivo, los acuicultores deben evitar conductas que son mal evaluadas por los vecinos y que desprestigian toda la labor que otros acuicultores responsablemente realizan haciéndose cargo de los desechos de su actividad.

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Hacer cumplir la norma

“La industria debe internalizar dentro de sus costos aquellos que están destinados a evitar o morigerar las externalidades de la actividad y ello debe hacerse ahora. Las comunidades costeras y la comunidad, en general, exigen asumir esta responsabilidad y nosotros como autoridad debemos hacer cumplir el ordenamiento jurídico.

“Efectivamente, no es un secreto para nadie que cada día más las demandas sociales medioambientales van incorporándose progresiva y paulatinamente a la normativa, por lo cual, la acuicultura sostenible debe prever una buena relación con las comunidades costeras evitando conflictos de usos con otros actores. Ello se consigue con diálogo, trabajo conjunto y colaborativo.

“Como autoridad planteamos la urgencia de este tema puesto que hoy la ciudadanía está consciente de los problemas medioambientales y está dispuesta a plantear sus demandas en todas las instancias, a presentar las denuncias y a perseguir la responsabilidad por cualquier conducta que estime reñida con el medioambiente. De allí que deben rescatarse los esfuerzos que se hacen regularmente en materia medioambiental y entregar información precisa, transparente y oportuna de modo que se conozca la actividad, sus beneficios y la responsabilidad con que ella es realizada. La mala información solo puede ser combatida con información confiable.

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Mirada al 2030

“La acuicultura sostenible además debe ser innovadora y por ello creemos firmemente que a futuro deben realizarse los ajustes necesarios para que se realice la acuicultura off shore. Este tipo de actividad permite evitar los conflictos con usuarios costeros y trae mayores beneficios medioambientales y sanitarios gracias a su alto grado de tecnificación. Pensamos que es un desafío para el que nuestra industria está preparada y en condiciones de abordar y como autoridad estamos disponibles para generar los supuestos normativos requeridos.

“Esta es la acuicultura sostenible que queremos proyectar al 2030: una acuicultura que toma los resguardos ambientales y sanitarios en su actividad productiva, innovadora, que respeta el medioambiente internalizando los costos de las externalidades que genera, con una buena relación con las comunidades costeras y evitando conflictos de usos con otros actores. Una acuicultura que es conocida y reconocida por las comunidades dentro de las cuales donde se emplaza y valorada por la ciudadanía”.

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