Las bacterias y Archaeas (bacterioplancton) son una pieza clave de la cadena alimenticia marina, debido a su abundancia y a su nivel de actividad metabólica, la cual les permite responder rápidamente a cambios en gradientes ambientales. Estos organismos (heterotróficos) asimilan y transforman el material orgánico disuelto en los ecosistemas marinos, lo que impacta directamente en la producción primaria de los océanos, puesto que aproximadamente el 50% del carbono producido en este proceso es canalizado a través de las bacterias heterotróficas.

Junto con esto, el bacterioplancton regula significativamente los ciclos de elementos como el nitrógeno y fósforo otorgándoles un rol central en los procesos biogeoquímicos marinos. Pese a todo lo expuesto, en Chile las comunidades bacterioplanctónicas han sido poco estudiadas.

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Conocer cómo el cambio climático y sus diferentes escenarios afectan a estos microorganismos en los fiordos de la Patagonia es la tarea que realiza un equipo de científicos del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh).

Durante los años 2017 y 2018, la magíster en Microbiología del Centro IDEAL y estudiante del Doctorado en Ciencias, Claudia Maturana Martínez, realizó múltiples muestreos en el canal Beagle, en la región de Magallanes y de la Antártica Chilena, con la finalidad de estudiar la estructura de las comunidades bacterioplanctónicas presentes en el lugar. Con los datos obtenidos y en el marco de su tesis doctoral, desarrolla el primer estudio de ecología microbiana marina de la zona.

Para lo anterior, la investigadora se centró en investigar los fiordos Pía y Yendegaia que, a pesar de estar solo a 65 kilómetros de distancia, poseen grandes diferencias geográficas. Mientras el primero posee un glaciar que desemboca directamente en él, en el segundo el glaciar se encuentra 14 km río arriba.

“Ambos sitios son idóneos para analizar cómo se comportan las comunidades bacterioplanctónicas bajo diferentes factores ambientales, debido a que el fiordo Yendegaia es el futuro del fiordo Pía bajo un escenario de cambio climático global como el que hoy vivimos”, explica Claudia Maturana.

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La investigación se centró en analizar cómo estos microorganismos están siendo influenciados por factores físicos, químicos y biológicos. Los resultados preliminares de la investigación indican que “existe una diferenciación de las comunidades bacterioplanctónicas asociada a las condiciones geográficas de cada fiordo. Por lo demás se observa que la comunidad activa es mucho más diversa en miembros que la comunidad total para ambos fiordos, indicándonos que pese a las extremas condiciones ambientales las comunidades bacterioplanctónicas se encuentran adaptadas para desempeñar su correspondiente rol en los ciclos biogeoquímicos de ambos fiordos”, detalló Claudia Maturana.

La investigadora manifestó que el estudio cobra especial relevancia en un contexto donde el último informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) mostró que la productividad de los océanos está disminuyendo.

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