A un año del inicio del proyecto, que busca validar un modelo socioproductivo para el cultivo del ostión del norte, se han transferido 66 millones de larvas del molusco al Liceo Marítimo Carmen Rodríguez de Tongoy (región de Coquimbo). Así, se ha generado una cadena, donde los estudiantes se capacitan en acuicultura, realizando los procesos de fijación y preengorda de las semillas, para luego entregarlas a lo acuicultores de pequeña escala, de la Cooperativa M31.

La iniciativa, impulsada por AquaPacífico, ejecutada en instalaciones de Fundación Chile (FCh) y cofinanciada por la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), surgió como propuesta ante el requerimiento de disponibilidad sustentable de semillas de ostión del norte, junto con la problemática de la ausencia de posibilidades laborales y de capacitación técnica en la zona.

Al respecto, el director regional de Corfo, Gregorio Rodríguez, declaró que “este proyecto nace para hacerse cargo de las problemáticas medioambientales y productivas que afectan al territorio y a la comunidad, y muy especialmente a los estudiantes, quienes han tenido la posibilidad de aprender y perfeccionarse en acuicultura con el uso de mejores tecnologías y conocimientos frescos aplicados a su actividad”.

Perla Araya, directora del Liceo Carmen Rodríguez, destacó que esta iniciativa ha permitido que el establecimiento educacional “vuelva a mirar al mar, lo que es importante porque muchos de nuestros alumnos son hijos de pescadores o de gente que trabaja en la bahía. Ahora sienten que lo que aprenden les sirve y que no están obligados a irse de Tongoy para acceder a oportunidades de trabajo”. Destaca que el proyecto “es un aporte para la comunidad, considerando que el tsunami del 2015 generó muchas pérdidas y hay sectores, como los ostioneros, que todavía no se recuperan totalmente”.

Los estudiantes han demostrado su compromiso con esta cadena socioproductiva. Daniel Machuca, estudiante del 3°A del Liceo Marítimo Carmen Rodríguez, contó que “esta es una oportunidad para aprender cómo trabajar y hacerlo de manera autónoma, sobre todo en etapas en las que se practica el cultivo de larvas de ostiones. Por eso, me gustaría especializarme en el área de microalgas, trabajando en un futuro como biólogo marino”.

Tongoy, ejemplo para otras comunidades

Daniel Arriagada, director del proyecto, resaltó que la iniciativa está orientada “a articular y potenciar oportunidades sociales y productivas presentes en la comunidad de Tongoy. La lógica del cooperativismo, que se aplica en una comunidad robusta y sostenible en el tiempo, estamos seguros que puede instalar un modelo óptimo para otras localidades de Chile que presenten problemáticas a superar”. Mencionó, además, que proyectos de este tipo contribuyen a disminuir la deserción escolar, ofreciendo nuevas oportunidades de formación para los jóvenes.

La creación de “valor compartido” es el objetivo final, según comentó Carolina Oliú, gerente de proyectos de AquaPacífico, enfatizando que “en AquaPacífico hemos implementado una forma de trabajo, que busca fomentar la cultura de la innovación como eje principal de nuestro día a día. Se trata de cambiar percepciones y estructuras adquiridas, en beneficio de impulsar un crecimiento a nivel empresarial, económico y social”.

Considerando los positivos resultados de este proyecto, desde una perspectiva económica, productiva y social; Carolina Oliú manifestó la intención de AquaPacífico de replicar este modelo en otros liceos técnicos de la zona norte de Chile, “con el objetivo de entregar, a través de la acuicultura, una nueva herramienta de inserción laboral, en zonas donde las oportunidades son escasas”.