En el Hotel Cumbres de la ciudad de Puerto Varas, región de Los Lagos, se llevó a cabo -ayer jueves 5 de diciembre- un nuevo ScienceON de la empresa BioMar, cuyo foco en esta oportunidad estuvo puesto en las últimas investigaciones en salud intestinal relacionadas con el uso de probióticos en el alimento para peces. En la instancia se profundizó y entregaron herramientas en diversos ámbitos de la nutrición, alimentación, salud y tecnología en salmonicultura.

El gerente comercial de BioMar Chile, Michael Adler, comenzó diciendo que así como para el consumo humano, el uso de probióticos para fortalecer el sistema inmunológico de los peces es una tendencia cada vez más asentada al momento de definir la estrategia de alimentación en ambas fases del cultivo de salmónidos. Y en este marco, destacó el vínculo que se ha ido generando con entes públicos como el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), con privados como el Instituto Tecnológico del Salmón (Intesal) y con organismos académicos como el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile (UChile).

“Nuestro centro ATC Patagonia tiene las puertas abiertas para que entre todos hagamos Investigación y Desarrollo (I+D) sobre probióticos y así avancemos en nutrición, formulación, salud y procesos e innovaciones. Es que nuestro objetivo es tener I+D hecha en Chile y con el foco puesto en las necesidades locales y las características propias de las especies que acá se cultivan”, puntualizó Adler, afirmando que entre 2017 y 2019 han sido US$5 los millones que se han invertido en el ATC Patagonia. Esto, con el apoyo de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo).

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Tras las palabras del ejecutivo de BioMar expuso el jefe del Área de Análisis del Intesal, Daniel Jiménez, quien destacó los recientes resultados del estudio del centro de investigación noruego Nofima que sostiene que Chile registra el menor costo de producción: US$3,86, mientras que en otras naciones salmonicultoras como Noruega es de US$4,12.

Presione aquí para ver la publicación del Nofima (en inglés).

Luego, Jiménez detalló que durante 2018 se generaron 850 mil toneladas entre las tres especies salmonídeas que se cultivan en Chile, precisando que, en términos de la evolución de las exportaciones, el Atlántico (Salmo salar) ha ido subiendo en los últimos años, la trucha (Oncorhynchus mykiss) ha bajado y el coho (Oncorhynchus kisutch) anota un leve crecimiento.

En relación con la situación sanitaria, puntualizó que entre las causales no infecciosas de mortalidades, la principal en los últimos años ha sido por floraciones de algas nocivas (FANs, también conocidas como blooms); mientras que en términos de las causales infecciosas es la septicemia rickettsial salmonídea (SRS) y en el último tiempo también la inflamación del músculo esquelético y cardiaco (HSMI), denominada una patología emergente, al igual que Tenacibaculosis, que ha aumentado su incidencia en la trucha y el coho.

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“Se mantiene la alta prevalencia de SRS pero ha ido disminuyendo en el tiempo, lo mismo que la tasa de mortalidad. Esto, junto con un menor uso general de antibióticos”, subrayó el analista del Intesal.

Sobre el cáligus (piojo de mar), dijo que la limitante en Chile es la dependencia farmacológica, a diferencia de Noruega que tiene una mayor batería de herramientas mecánicas. “Ello ha llevado al desarrollo de resistencia, como con el azametifos, y que ha aumentado”, enfatizó Jiménez, citando a nuevos tratamientos farmacológicos como lufenuron, hexaflumuron y H2O2.

Luego se refirió a la situación sanitaria en agua dulce, donde dijo que la mayoría de las salidas de smolt de salmón Atlántico son de flujo abierto (2018-2019), “lo que es una deuda en que irá trabajando la industria porque el uso de agua en sistemas de recirculación es mucho más eficiente”, aseveró.

Para cerrar su intervención, Jiménez enfatizó que se debe continuar trabajando para reducir el uso de fármacos, lo que conlleva un menor impacto ambiental, mejor producto y por ende tener certificaciones y acceder a mercados; mejorar la calidad de los smolts, e impulsar nuevas terapias preventivas.

Biotecnología

Por su parte, el Dr. Jaime Romero de la Unidad de Alimentos del INTA-UChile dictó la charla titulada “Probióticos: Historia, desafíos y avances en el uso en salud humana”, y el trabajo de la biotecnología en este sentido para apoyar el desarrollo de la acuicultura.

“¿Por qué peces en el INTA? Porque son muy buenos en proteínas y lípidos”, comenzó expresando el Dr. Romero, quien explicó que en el caso de la microbiota, las bacterias están introduciendo moléculas a nuestra sangre, lo que es muy importante para nuestro funcionamiento. Por ejemplo, algunos analitos en plasma dependen de la microbiota.

“Somos un amalgama con bacterias (…) El peso de todas las bacterias del cuerpo humano puede ser de hasta 1 kilo”, puntualizó, aclarando que la microbiota puede entrar “en peligro” por higiene, estrés, consumo de antibióticos, entre otros. “Es que al haber menos microbiota pueden aparecer enfermedades. Eso sí, el manejar la microbiota puede traer consecuencias positivas, como mejor salud y longevidad. Esto es a través de probióticos”, subrayó.

A su vez, el investigador del INTA ahondó que los probióticos son microorganismos vivos que cuando son administrados en dosis adecuadas confieren beneficios para la salud del huésped, es decir, de la persona o animal que lo recibe. Pero no todos los probióticos son iguales. En esta línea, explicó que entre los mecanismos de acción de los probióticos se cuentan la competencia por sitios de adhesión, activación del sistema inmune, competencia por nutrientes, actividad antiinflamatoria, efectos entero neuroendocrino y producción de ácidos grasos de cadena corta.

“La efectividad de los probióticos es específica para cada cepa y puede actuar por diferentes mecanismos. He ahí la relevancia de estudiarlos a cabalidad y de manera individual”, enfatizó. Pero, ¿cómo elegimos entonces un probiótico? Respondió que se deben tener presente el género, especies, cepa, dosis, fecha de vencimiento, recomendaciones, guías e instrucciones de uso.

Extranjeros

Por el lado de los expositores internacionales, Eric Lecrercq, de Lallemand, se refirió a Bactocell, único probiótico aprobado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por su sigla en inglés) desde el año 2009 para su uso en la acuicultura. “Las pruebas realizadas en Chile mostraron una reducción de 40% en la aparición de deformidades en alevines, así como una mejora en el crecimiento y salud intestinal”, afirmó el representante de Lallemand, empresa cuyo trabajo con BioMar suma ya 20 años.

Sobre la relación entre probióticos y SRS , Torunn Forberg, quien es investigadora senior del área de Salud en BioMar Group, ha dicho que “se sabe que esta bacteria ingresa al pez principalmente a través de irritaciones previas en las branquias, pero si contamos con heridas bien tratadas y fortalecimiento de la producción de mucus, es posible ayudar al pez a eliminar elementos de este patógeno y mejorar así la respuesta inmune celular del organismo”.

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Sus palabras fueron refrendadas por el Product Manager Agua Mar de BioMar, Óscar Berríos, para quien los probióticos “realmente son una forma más sustentable de fortalecer la salud de los peces”. Y añadió: “Una formulación que considera probióticos para la alimentación de los peces, ya habla de un foco preventivo y del fortalecimiento del sistema inmunológico previo a la enfermedad. Entonces estás apostando a reducir o tardar el uso de antimicrobianos, lo que definitivamente aporta a la sustentabilidad ambiental”.

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En esa línea, al cierre de ScienceON se abordaron avances y desafíos propios de una acuicultura sustentable; esto último, desde la perspectiva del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca).