Después de trece días de negociaciones frustrantes, finalizó la versión 25 de la Conferencia de las Partes (COP 25), “donde los mayores emisores de dióxido de carbono y productores de combustibles fósiles del planeta obtuvieron lo que querían: un texto final debilitado que pospuso a la COP 26 cualquier progreso en los compromisos para contener la crisis climática, evidenciando a la opinión pública mundial, la crisis masiva del multilateralismo en las relaciones internacionales”, dijeron desde la ONG Ecoceanos.

“Para la mayoría de los científicos y miembros de organizaciones de la sociedad civil, los resultados de esta cumbre climática fueron miserables”, expresó el director del centro, Juan Carlos Cárdenas. Añadió que “este desastre político y diplomático sucedió en una COP25 convertida en la capital mundial del lavado de imagen (greenwashing) de corporaciones transnacionales, patronales empresariales y de los gobiernos, junto con los dobles discursos y la promoción de billonarios negocios verdes”.

Desde Ecoceanos también recalcaron que Carolina Schmidt, ministra de Medio Ambiente de Chile y presidenta de la COP 25, es culpada de excluir a los países pequeños y los estados insulares de las negociaciones, que son los más vulnerables a los efectos del cambio climático, al tiempo de privilegiar sistemáticamente los intereses de los grandes países contaminantes.

Un ejemplo de esto habría sido la reunión de ministros a puerta cerrada y de última hora de los gobiernos de China, India, Brasil, Arabia Saudita, Australia y Japón, junto con la Unión Europea. Con esto, “Chile intentó cerrar un acuerdo sin la presencia de los Estados insulares de Oceanía y los países pequeños vulnerables a los efectos del cambio climático, y por supuesto sin información para la ciudadanía global”, manifestó el representante de Ecoceanos.

Adicionó que la presentación del último borrador de la presidencia chilena provocó la indignación de varios países y organizaciones no gubernamentales, debido a la ausencia de ambición climática y la falta de claridad con respecto a las contribuciones que los países deberían hacer para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

“La COP 25 ha retrasado la situación que existía antes del Acuerdo de París de 2015, cuando no había compromisos serios con la crisis climática y no había una hoja de ruta para reducir el aumento de la temperatura global a 1,5 grados. No había un calendario para la reducción de carbono emisiones, ni un compromiso claro con el ‘fondo verde’ para los países en desarrollo y el apoyo a su transición climática. Hasta ese nivel hemos retrocedido”, expresaron desde Ecoceanos.

Juan Carlos Cárdenas precisó que la falta de un borrador de texto que reemplace el Artículo 6 sobre descarbonización y regulación del mercado internacional de créditos de carbono, permite que la temperatura del planeta continúe aumentando hasta 3,2ºC con respecto a la era preindustrial.