Debido a la floración masiva de algas de principios de 2016, que provocó una mortalidad de peces cuantificada en 40.000 toneladas en solo 30 días, la industria del salmón de Chile tuvo que disponer parte de los residuos en vertederos autorizados e, incluso, efectuar vertimientos en alta mar. La situación provocó un gran malestar en parte de las comunidades de la región de Los Lagos, así como en la opinión pública del país.

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A esta situación se sumó el caso del wellboat “Seikongen”, que en 2018 se hundió con peces en sus bodegas, la situación no fue muy distinta. A pesar de que el volumen de mortalidad resultante fue mucho menor, y de que se contaba con la autorización para disponer los residuos orgánicos en diferentes vertederos, las comunidades se movilizaron para presentar recursos de protección que impidieran su disposición final en estos espacios. La noticia fue portada de diferentes medios de comunicación y, nuevamente, la imagen de la industria del salmón quedaba dañada.

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“Debido a los efectos del cambio climático, la salmonicultura nacional está expuesta a fenómenos que pueden volver a causar mortalidades masivas, donde un par de miles de toneladas al día no es algo descartable, y hoy no existe la capacidad en el país para absorber dicho volumen en un breve lapso de tiempo. Frente a este panorama, comenzamos a analizar soluciones para enfrentar este desafío”, comenta Joaquín Gajardo, el gerente general de Fiordo Austral, compañía que posee seis plantas reductoras en puntos estratégicos para la industria, como Coronel (región del Biobío), Puerto Montt, Calbuco, Castro (en la región de Los Lagos), Puerto Chacabuco (región de Aysén) y Porvenir (región de Magallanes y de la Antártica Chilena), y con una capacidad total para procesar 65.000 toneladas de silo al año en una de estas seis plantas.

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“Teniendo en cuenta la realidad chilena, lo ocurrido con la floración masiva de algas de 2016, así como la reciente floración de algas observada en Noruega el pasado 2019, donde concurrimos a conocer experiencias de lo que funcionó bien y también de lo que salió mal, salimos a buscar opciones que nos permitieran resolver los puntos críticos que apreciábamos se generarían ante un nuevo evento de mortalidades masivas. Luego, determinamos cuáles de esos puntos críticos podían ser cubiertos por la industria y cuáles era mejor proveer una solución global por parte nuestra. Rápidamente nos dimos cuenta de que el proceso de las mortalidades masivas en plantas de harina tradicionales no era una opción de largo plazo”, explica Gajardo, detallando que lo anterior se debe a que el pescado solo puede ser procesado en plantas de harina tradicionales durante los primeros tres días de muerto. Ya, al cuarto día, las plantas reciben un pescado descompuesto como pasta, que no logra procesarse en una planta de harina.

“Entonces, concluimos que la existencia de cuatro elementos eran requeridos para crear un sistema robusto que pudiese hacer frente a un evento de 20.000 toneladas a generarse en un plazo de diez días”, asevera el gerente general de Fiordo Austral, enumerando: las bombas para la succión de la mortalidad a gran profundidad; los sistemas para la descarga de mortalidad en los puertos; la conversión de mortalidad a silo a gran escala; y el posterior acopio y proceso del silo elaborado. “Lo que nosotros deberíamos proveer a la industria es soluciones a cada uno de estos cuellos de botella”, sostiene el ejecutivo.

“Después de muchos análisis, actualmente podemos asegurar que hemos resuelto las tecnologías que se requiere, la ingeniería y estimado la inversión necesaria, que llega a los US$40 millones. Incluso, definimos un modelo de negocios atractivo para las productoras de salmónidos”, asevera Gajardo, advirtiendo, eso sí, que, “sin embargo, dado los montos requeridos para una inversión que podría estar operativa en el verano de 2021, no podemos seguir avanzando en el proyecto si no contamos con el apoyo de una parte importante de la industria”.

Buscando apoyo

Y claro, para que funcione y se financie la inversión -aunque sea en el largo plazo-, “requerimos del apoyo de nuestros proveedores de subproductos”, reflexiona el gerente de operaciones de Fiordo Austral, Francisco Correa, agregando que “el año pasado sociabilizamos nuestro proyecto de mortalidades masivas y nos percatamos de que gran parte de la industria lo apoyaba, pero una cosa es el interés general y otra muy distinta es asegurar la participación vía un contrato con deberes y derechos. Una inversión de esta naturaleza, para construir una infraestructura que no sabemos cuándo será utilizada, es algo que debe ser necesariamente incorporado en la estructura de costos de la industria”.

Por lo anterior, entre los meses de enero y febrero, los ejecutivos de Fiordo Austral retomarán la ronda de conversaciones con el objetivo de lograr los compromisos formales de cada proveedor. “Lo importante es que la realización de este proyecto solo estará disponible para aquellos que nos hayan entregado decididamente su apoyo. No podremos recibir mortalidad de compañías que no estén participando de esta iniciativa que busca darle mayor sustentabilidad a la industria”, puntualizó el gerente general de Fiordo Austral, compañía que, además, se encuentra pronta a lanzar un nuevo servicio que permitirá a las salmonicultoras aumentar su capacidad y calidad de silo, eficientando sus costos y usos de estos subproductos.

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