A través de un proyecto financiado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés), científicos aportan en la adaptación al cambio climático del sector acuícola y pesquero artesanal de Tongoy (región de Coquimbo), Riquelme (región de Tarapacá), Coliumo (región del Biobío) y El Manzano-Hualaihué (región de Los Lagos).

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El trabajo incluye desarrollo de talleres participativos orientados a transferir capacidades para la obtención e interpretación de datos ambientales de largo plazo en los lugares de aplicación, junto con actividades prácticas complementarias a otras en desarrollo.

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“En virtud del desafío que implica el cambio climático para la sostenibilidad de estas actividades, intervenciones como estas agregan valor y diversifican las capacidades y posibilidades de los gremios de pesca y acuicultura artesanales. Además, tienden a fortalecer su resiliencia y sus posibilidades de adaptación no solo al cambio climático, sino también a eventos extremos del borde costero”, explica el Dr. Víctor Aguilera, oceanógrafo del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) y uno de los investigadores que participa de la iniciativa.

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Para Jeremías García, secretario de la Asociación Gremial (AG) de Pescadores Artesanales de Tongoy, el conocimiento que les proporciona el proyecto es fundamental para programar y preparar, de mejor manera, los trabajos en los centros de cultivo.

“Hace solo diez años la producción era más estable, pero ahora con los incrementos de temperatura en el mar, los cambios en las intensidades de los vientos, las bajas de oxígeno en la bahía en primavera y verano, más la falta de precipitaciones afectan negativamente nuestra pesca y los cultivos acuícolas; y es una señal de que debemos adaptarnos”, enfatiza el dirigente.

Tongoy

Según el Dr. Aguilera, el despliegue nacional del proyecto ha permitido diferenciar en Tongoy una mayor preparación y comprensión del rol del ambiente y sus variaciones en las condiciones en las cuales el sector desarrolla su actividad socioproductiva.

“A través del programa de intervención que el CEAZA lleva a cabo en el territorio, también hemos notado que el gremio y la comunidad en general están interesados en acceder a más información relacionada al ambiente y su impacto en la calidad del agua de la bahía. Dentro de esta imagen hay heterogeneidad, es decir, el grado de conocimiento, entendimiento y valoración de este tipo de estrategias no es el mismo entre las distintas agrupaciones que convergen en la bahía”, detalla el científico.

Complejidades de la adaptación al cambio climático

Aguilera explica que existen circunstancias que introducen más complejidad en la adaptación práctica de pescadores y acuicultores a la situación ambiental actual.

“Cuestiones como la circulación oceánica, tiempos de retención del agua dentro de la bahía, la capacidad de carga de la misma o el rol del fondo marino en la diversidad y funcionalidad de la bahía no están del todo resueltas ni menos incorporadas en la toma de decisiones no solo del gremio sino también de empresas e instituciones que desarrollan actividades en la bahía”, asegura.

En este mismo ámbito, el especialista, quien participó en diferentes actividades desarrolladas por la mesa Océanos en la reciente COP25, indica la necesidad de abordar, a la brevedad, la coyuntura entre la adaptación al cambio climático y la normativa ambiental vigente, que debiese considerar aspectos modificatorios de la ley.

“Esto implica, por ejemplo, considerar la variabilidad natural sitio específica, junto a la regulación de actividades al interior del continente y que, vía ríos o acuíferos, llegan al borde costero; o la posibilidad de efectivamente incorporar la economía circular en el sector mediante policultivos o cultivos mixtos. Acá también es pertinente considerar cómo estos escenarios pueden variar debido a la implementación del Plan de Nacional de Adaptación del Borde Costero, que debe emanar del Ministerio del Medio Ambiente, o bien después que el borde costero pase a Bienes Nacionales”.

Junto con el científico CEAZA trabajan en la iniciativa los doctores Luisa Saavedra (coordinadora nacional), Cristian Vargas de la Universidad de Concepción, Dr. Andres Marín de la Universidad de Los Lagos. El proyecto es liderado por el Centro para el Estudio de Forzantes Múltiples sobre Sistemas Socio-Ecológicos Marinos (MUSELS).