Fue en octubre de 2019 cuando, en la Escuela El Bosque de Valdivia, el ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Andrés Couve, junto con el intendente de la región de Los Ríos, César Asenjo, dieron a conocer el nombre de quien asumiría la Secretaría Regional Ministerial (Seremi) de Ciencia en la Macrozona Sur (se establecieron cinco macrozonas en el país).

Se trata de Olga Barbosa, bióloga y doctora en Ecología, cuyo rol principal en la Seremi está en articular al mundo científico y académico con el sector privado, de la innovación y la ciudadanía en las tres regiones que comprende la Macrozona Sur (La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, con base en la ciudad de Valdivia).

Con dos posdoctorados en Chile y Reino Unido, Olga Barbosa fue académica de la Universidad Austral (UACh) por más de diez años y se ha dedicado a investigar la ecología ecosistémica, buscando vincular la naturaleza y su conservación, con el desarrollo sostenible en el sector productivo y en ciudades. Además, ha participado permanentemente en iniciativas de divulgación científica.

También fue presidenta de la Sociedad de Ecología de Chile (2016-2018) y fundó el Programa Científico “Vino, Cambio Climático y Biodiversidad”, que impulsa la conservación de los ecosistemas en beneficio de los sistemas productivos del vino, con el fin de mejorar su adaptación al cambio climático. A su vez, ha trabajado en ecología urbana, buscando entender cómo establecer ciudades más resilientes ante el cambio climático.

LEA >> Nuevas especies y posibles extinciones: El impacto del cambio climático en la biodiversidad

Y ahora, a tres meses de su nombramiento como seremi, AQUA conversó con ella para conocer los lineamientos y alcances de su nueva labor.

¿Cómo ha sido su llegada a este ministerio? ¿Cuáles son sus principales tareas?

Mi llegada al ministerio ha sido un permanente aprendizaje. El ministerio es de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI) de Chile. Hay varias aristas que tienen que ver con Corfo (Corporación de Fomento de la Producción), con el Ministerio de Economía, entre otras instituciones de Estado; entonces, tendremos mucha sinergia que acoge varios tipos de conocimiento, de base científica y tecnológica.

La subsecretaría nace oficialmente en octubre de 2019, y el ministerio se completó el 2 de enero con la incorporación de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), ex Conicyt, que trae distintos instrumentos para financiar la investigación y ciencia, tecnología, conocimiento e innovación.

LEA >> Lanzan agencia que reemplazará a Conicyt

El ministerio nace al mismo tiempo de la ley de descentralización del país, así que viene con esa marca también. Esto significa que estas seremis macrozonales no solo cumplen la misión y estrategias nacionales del ministerio, actualmente con Andrés Couve como ministro y Carolina Torrealba en la subsecretaría, pero también debemos desarrollar una agenda macrozonal de prioridades CTCI, y basadas en la realidad macrozonal, lo que hemos estado haciendo estos meses.

LEA >> [EN-ES] Ponen en marcha el nuevo Ministerio de Ciencia y Tecnología

Hoy la agenda está en construcción, pero ya hay temas importantes prioritarios. Mientras, nos hemos reunidos con diferentes actores del sistema en cada reunion; avanzaremos en establecer una mesa consultiva en cada una de estas para luego tener una mesa macrozonal que la represente y que trabaje de manera constante con la Seremi. La idea es tener tres mesas regionales que tengan actores de la ciencia, tecnología, innovación y conocimiento que entreguen insumos a la Seremi.

¿Qué tanto han avanzado esas mesas hasta ahora?

La primera vez que nos juntamos fue el 18 de octubre, entre las tres regiones (La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos). Algunos temas a flote, por ejemplo, fue la institucionalidad, el deseo de que haya organismos públicos potentes que permanezcan más allá de los cuatro años que duran los gobiernos de turno.

Por eso es tan importante que mesas se mantengan trabajando unidas y de manera constante. Antes de la creación del ministerio teníamos toda la ciencia y algo de tecnología e innovación centralizada en Conicyt, que estaba en el Mineduc (Ministerio de Educación). Pero ahora el ministerio tiene una orgánica y pertenece al gabinete presidencial; es diferente la forma cómo nos podemos relacionar con los otros sectores. Entonces, esa fue una de las cosas que salió de la primera reunión de octubre, de las regiones juntas, ver necesidades, sectores productivos, para ayudar en el desarrollo de una política que permita que Chile no solo exporte materias primas, sino que exporte servicios y productos con base científica-tecnológica. Es eso es lo que realmente puede fortalecer la economía y el desarrollo de nuestro país.

En ese marco, invitamos a la minería, a la industria forestal, a la salmonicultura, a seguir esta senda e incorporar el talento en CTCI que tenemos en Chile.

¿Hay planes o trabajo para que la ciencia vaya más unida a los requerimientos de la industria salmonicultora?

Aún estamos en una fase de instalación y de diagnóstico pues este es un ministerio nuevo. No vamos a imponer una hoja de ruta ni una política de CTCI que no venga de un proceso participativo. En el contexto particular de la industria, no venimos a imponer soluciones sino a crear las condiciones habilitantes para que las partes que tienen capacidades con base científica tecnológica se encuentren cooperativamente con la industria y las necesidades de esta. Venimos a generar los puentes que faltan hoy entre el conocimiento de excelencia que se genera, y quienes pueden aplicarlo para mejorar sus procesos y mejorar su competitividad.

En temas de diagnóstico, sabemos que hay mucha ciencia desarrollada y que está atomizada en diferentes actores, más bien de carácter horizontal y que no se comunican con sus bases. Es decir, mucho conocimiento que no se comunica entre sí y con los demás sectores.

¿A qué se debe eso?

Tiene diferentes orígenes, uno de estos es el “idioma” que hablamos en la ciencia a pesar de diversos esfuerzos que se han hecho. Por ejemplo, me consta que el Intesal (Instituto Tecnológico del Salmón) hace esfuerzos por juntar científicos con la industria, pero muchas veces el lenguaje es tan diferente que es una primera barrera. Puedo ir como científica a exponer sobre un tema bien complejo, pero si no lo comunico de manera apropiada y la industria tampoco está preparada para ese lenguaje, entonces es un diálogo de sordos. En el otro sentido pasa igual. Si a un científico le hablan de rendimientos y de costos cuando este desarrolla una enzima x, puede no entender la motivación del otro lado generando desconfianzas y frustraciones mutuas. Entonces estos encuentros no tienen el fruto que deseamos necesariamente. Entonces, debemos buscar la conexión y una forma de comunicación que sea efectiva, que la información fluya bidireccionalmente.

Lo otro es que la industria del salmón es bastante sofisticada y tiene proveedores privados –nacionales e internacionales– para la I+D para cada una de las fases de cultivo, lo que quizás repercute en que los centros de investigación y universidades no se vinculen de manera directa con la industria.

Los tiempos entre las necesidades de proveer una solución y la generación del conocimiento también son diferentes, es por esto que lo primero que se debe hacer siempre es determinar la información disponible que es mucha, y a esta la industria no puede acceder sin un o una científica que intermedia. Las fuentes de información fundamentales uno podría decir que están atomizadas o secuestradas en las universidades y centros de investigación básica.

¿Cómo afecta este último punto al desarrollo del sector y del conocimiento público y académico?

Es bueno y malo.

Es malo porque ese conocimiento no lo podemos aprovechar, pero por otro lado es bueno porque la ciencia básica tiene que seguir existiendo independiente de las necesidades de cualquier industria; esto porque hay muchos procesos que son descubrimientos que vienen de la investigación por curiosidad. Por ejemplo, estudio la enzima x, que se puede ocupar para un proceso, pero falta un puente, y es en esto en lo que debemos trabajar.

Otra desconexión que nos afecta, imaginando ese puente, es entender que en ciencia en general no siempre estamos mirando el costo beneficio de la solución que proponemos, en cambio para la industria es esencial; pero si yo estoy en mi laboratorio, sin conectarme, sin ese puente, y estoy definiendo una solución para una enfermedad de la salmonicultura, floraciones de algas nocivas, etcétera, y vislumbro una solución fuera del rango de lo que puede financiar la industria, entonces no se va a aplicar. La conversación previa nos permitirá poder ir ajustando estos parámetros para llegar a una solución eficaz y costo efectiva. Por eso es tan importante el puente, porque cuando hacemos investigación junto con la industria necesitamos entender otros componentes que no tienen que ver con la investigación misma.

Entonces, debemos avanzar en la bioeconomía como desarrollo de soluciones que sean factibles de aplicar e incrementar la inversión en Investigación y Desarrollo (I+D). A su vez, la ciencia no puede depender del financiamiento estatal, así que también esperamos que los privados inviertan en I+D.

También necesitamos avanzar en capital humano avanzado, investigadoras/es que trabajen unidas con la industria, y dejarnos de ser una sociedad que basa su relación en la desconfianza.

¿Cómo ve a la industria del salmón en términos de sustentabilidad ambiental y legitimidad social?

He venido varias veces a Puerto Montt (región de Los Lagos). En la última nos juntamos con el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), en su rol de investigación; con Corfo para entender el Programa Territorial Integrado del Salmón; también hemos tenido conversaciones con el Intesal, empresas productoras, con el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF, por su sigla en inglés), entre otros.

Y si bien coincidimos que la salmonicultura ha ido mejorando sus prácticas, todavía falta mucho por avanzar y mostrar, no solo para los mercados internacionales, sino que aquí mismo en el país, donde se desarrollan las actividades productivas. Esto es importante porque los problemas ambientales son siempre socioambientales y por tanto muy relevantes para la comunidad.

LEA >> Entregan importantes recomendaciones para aplicación de enfoque ecosistémico en la salmonicultura

Es que la salmonicultura no solo puede ser moderna en tecnología, e importante para la región y economía del país en términos de empleo, sino que debe tener una mirada más compleja, holística; transparentar y compartir la información que ha logrado en todos sus años de desarrollo. Hay muchos datos que tienen, que debiéramos buscar una forma en que se puedan analizar de diferente forma, abrir las preguntas más allá de la producción en sí misma, pues quien sabe encontremos muchas respuestas que mejoren productividad y desarrollo. Pienso también que, si esos datos son analizados en conjunto con más disciplinas, con diferentes actores y empresas, el crecimiento podrá ser realmente sostenible.

LEA >> La salmonicultura requiere de una perspectiva ecosistémica si quiere ser sostenible en el tiempo

En ese mismo marco, la salmonicultura todavía tiene deudas en mejorar el uso de antibióticos, porque si bien los ha reducido, estamos muy por sobre lo que se utiliza en otros países salmonicultores, como Noruega y Canadá.

En definitiva, teniendo una visión más interdisciplinaria en el análisis estadístico de datos, por ejemplo desde visiones como la ecología o usando procesos de big data, entre otros, podremos avanzar en contestar las preguntas para la industria en su totalidad.

LEA >> Dra. Soto: “La salmonicultura chilena debe transitar hacia una aproximación más ecosistémica”

¿Cómo su experiencia en otros rubros productivos del país puede aportar en la industria del salmón?

Primero que todo se debe instalar el concepto de biodiversidad, trazar hojas de ruta y luego avanzar en encontrar soluciones teniendo esto como base.

A diferencia de lo que ocurre mayoritariamente con el vino, hay gente en otros países que no come salmón por su impacto ambiental y otros que critican la industria forestal. Pero lo que debemos hacer es conectarnos, vincularnos, porque necesitamos que Chile produzca, que el país crezca, y para esto requerimos financiar una agenda social que permita un desarrollo económico inclusivo y sustentable. Para esto invitamos a la industria a tener un diálogo y a trazar una hoja de ruta para construir los puentes de conocimiento mutuo que aún nos faltan.

RELACIONADO >> El aporte esencial de la ciencia a la acuicultura

*La foto destacada es de contexto.