En marzo de 2017, el Ministerio de Comercio, Industria y Pesca de Noruega publicó la declaración (en noruego) que estableció un nuevo sistema para controlar los piojos de mar en los centros de cultivo de salmones y truchas.

Entre los puntos más importantes, la normativa consideró que la prevalencia máxima será de 0,2 piojos hembras por pez, que los productores deben controlar tomando muestras de todas las jaulas.

De igual manera, la cartera de Estado subrayó que “ya no habrá una campaña conjunta obligatoria en primavera (boreal) para eliminar los piojos”.

Tras dar a conocer la normativa, el ministro de Pesca de la época, Per Sandberg -la de Comercio e Industria era Monica Mæland-, comentaba que la medida “está dirigida a reducir el contagio desde los peces de cultivo a los que se encuentran en estado silvestre, así como a limitar la acumulación de piojos resistentes a los fármacos”.

También aclaraba que la nueva reglamentación, conocida como “sistema de semáforo”, aceptará incrementos de capacidad en las regiones donde los niveles del parásito son bajos. Mientras que en las zonas con niveles medios o altos de riesgo, existe la posibilidad de mantener la capacidad actual o reducir la producción.

Un año y medio después de esas declaraciones y en diálogo con AQUA, el secretario de Estado del Ministerio de Comercio, Industria y Pesca, Roy Angelvik, precisaba que lo que hicieron fue dividir la costa en trece áreas productivas, similar a cómo se establece en Chile por regiones, donde incluyeron el denominado “sistema de semáforo” en que si se está en verde se puede crecer un 6%, en amarillo se debe permanecer en la misma cantidad y si se está en rojo la producción debe reducirse en 6%.

“En cada área hay hasta nueve compañías, las cuales trabajan continuamente entre ellas y con la autoridad para resguardar el patrimonio sanitario”, aseguraba Angelvik, respondiendo a la consulta sobre cuáles son los factores para determinar el estado de las áreas, que es cómo la industria está afectando el medio ambiente. “En esta línea, un factor elemental es cómo está impactando el piojo de mar en el salmón silvestre. Cada seis meses tenemos reuniones para evaluar los niveles y determinar el color de las áreas para el ciclo productivo siguiente. Actualmente tenemos ocho de las trece áreas en verde, lo que consideramos como positivo”, decía el secretario de Estado en noviembre de 2018.

Posteriormente, y consultado por cuál es el porcentaje de las concesiones para crecer en ese 6% que se entrega vía licitación, Angelvik detallaba que de ese 6%, que corresponde a 24.000 toneladas en total, el 4% ha sido a través de licitación pública y el 2% con precio fijo. Esto último tiene que ver con que las empresas más pequeñas tengan la posibilidad de competir.

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Pues bien, cuando ya han pasado casi tres años de la puesta en marcha del “sistema de semáforo”, el nuevo ministro sectorial, Geir-Inge Sivertsen, presentó el mapa actual:

Nueve de las trece áreas productivas, predominantemente desde el centro hacia el norte del país, han recibido luz verde, lo que permite una mayor expansión.

Es así como el gobierno considera que, en general, el esquema final, que entrará en vigencia este año, eventualmente impulsará el crecimiento para cultivar salmón y trucha en hasta 23.000 toneladas.

“La salmonicultura es una industria muy importante para Noruega, que crea valor y empleos en áreas rurales. Eso sí, mi trabajo será asegurar un crecimiento continuo del rubro pero siempre tomando muy en serio los efectos que se puedan generar sobre el salmón salvaje”, enfatizó el nuevo ministro de Pesca, Geir-Inge Sivertsen.

En relación con este último punto, el Departamento de Comercio y Pesca subrayó en las dos zonas que se encuentran en categoría “rojo”, las cuales están ubicadas en la región sudoeste.

Esas áreas tendrán que reducir su capacidad productiva en al menos un 6%, o alrededor de 9.000 toneladas.

“Esas dos zonas están en clasificación roja porque el impacto de los piojos en el salmón salvaje es inaceptable. Y como una de mis responsabilidades más importantes es mantener las reservas de salmón salvaje en Noruega, aumentaremos la fiscalización en el marco del ‘sistema de semáforo’ y reduciremos la producción en esas áreas”, enfatizó el ministro de medio ambiente, Sveinung Rotevatn.

En tanto, dos áreas al norte de la zona roja y emplazadas alrededor de Trondheim fueron clasificadas en amarillo. “Esto quiere decir que se mantendrá la producción existente, pero sin expansión porque la presencia de piojos no lo permitirá”, cerró el titular de la cartera de medio ambiente.