La sostenibilidad en la cadena de valor de la acuicultura comienza con las materias primas utilizadas en el alimento. Es que las materias primas forman la base para el crecimiento y la salud de los peces y, por lo tanto, en última instancia para el éxito de los acuicultores.

En esa línea, el vicepresidente de Aller Aqua Group, Henrik Halken, dijo que la compañía quiere que sus clientes tengan alimentos de alta calidad con un rendimiento constante, pero también con un mínimo impacto ambiental.

«En los últimos años se ha centrado la atención en la soya producida en América del Sur y los efectos derivados de la misma, como la deforestación y los métodos de cultivo. Es nuestro trabajo, entonces, contribuir permanentemente a la sostenibilidad de la industria y comprar materias primas cerca de nuestras fábricas europeas, por lo que ahora eliminaremos gradualmente el uso de soya sudamericana», enfatizó el ejecutivo.

Las cuatro fábricas de la empresa en Europa ya han comenzado dicho proceso. En 2019, el 50% de la soya que utilizaron en sus fábricas europeas se produjo regionalmente, y durante 2020 este número alcanzará el 100%. Esto está en línea con las iniciativas de la Unión Europea (UE) que apoyan una mayor producción de cultivos proteicos para aumentar la autosuficiencia y, por lo tanto, reducir la importación.

«Trabajamos activamente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas (ONU) en todas nuestras fábricas. Es que las materias primas son una parte importante del proceso de producción en alimentos acuícolas y, por lo tanto, es natural enfocarse en reducir el impacto ambiental aquí. Y para garantizar el mayor impacto positivo posible en nuestra huella medioambiental, observamos continuamente nuestra cartera de materias primas. Durante los últimos años, hemos utilizado cada vez más subproductos que, además de reducir el desperdicio, mantienen la calidad del alimento. También nos enorgullecemos de tener una fábrica de proteínas especializada en Alemania, que produce proteínas de alto valor basadas en materias primas locales», subrayó Halken, concluyendo que, «además, es positivo que la acuicultura tenga una de las emisiones de CO2 más bajas en comparación con otros productos animales».