Los productores de salmón enfrentan “enormes cargas innecesarias” y una pérdida de participación de mercado por debajo de los planes contemplados por las autoridades del Reino Unido frente al Brexit.

Así lo enfatizó la timonel de la Organización de Productores de Salmón de Escocia (SSPO, por sus siglas en inglés), Julie Hesketh-Laird, alertando que los nuevos costos burocráticos se podrían traducir en hasta £9 millones (US$11,6 millones), con el consiguiente aumento en los precios y el tiempo en los despachos.

“Los ajustes deliberados requerirán que los productores de salmón tengan nuevos certificados de exportación para cada envío, firmados por un veterinario o un funcionario de bienestar animal”, subrayó Julie Hesketh-Laird, precisando que eso implicaría hasta 100.000 certificados al año, “con la tarifa asociada estimada en hasta 9 millones de libras esterlinas (£) anuales, dependiendo de los cargos establecidos por los consejos”.

“Eso, a su vez, retrasaría la salida del pescado, junto con los retrasos ya anticipados en los puertos”, puntualizó la líder de la SSPO, quien precisó que el arancel sobre el pescado subiría 2% y 13% en el caso del salmón ahumado.

Todo esto pondría obstáculos a las exportaciones de salmón escocés, creando una oportunidad para que los salmonicultores irlandeses, noruegos, feroés, canadienses y chilenos aumenten su cuota de mercado.

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Las empresas escocesas también señalan el hecho de que las exportaciones de salmón podrían enredarse en la inminente batalla por las cuotas de pesca en aguas del Reino Unido.

El cultivo de salmón no está incluido directamente en la Política Pesquera Común (PPC), sin embargo, las exportaciones podrían ser penalizadas por la UE si sus barcos no retienen una gran parte de las cuotas de captura en aguas del Reino Unido.

“Estrangular al sector”

En la actualidad, el salmón no requiere certificación en todo el mercado único, porque el bienestar de los peces, las normas de seguridad e higiene de los alimentos están estandarizados en la UE. Y este será es el caso mientras que el Reino Unido esté en la transición de su salida.

“La certificación futura colocará enormes cargas financieras y burocráticas innecesarias en nuestro sector, potencialmente socavando lo que es una de las historias de éxito de exportación modernas más grandes del Reino Unido”, enfatizó Julie Hesketh-Laird, sosteniendo que “el salmón escocés es un alimento increíble, sin embargo, competimos con diferentes naciones productoras, desde las Islas Feroe hasta Noruega e Irlanda”.

Luego, dijo que el comprador asumirá cualquier valor adicional, “por lo que es fundamental mantener el papeleo y los precios administrativos al mínimo. Aún así, son las barreras no arancelarias las que realmente pueden estrangular al sector, por lo que junto con los retrasos en la frontera, el papeleo adicional, el hecho de que el pescado no saldrá en un estado tan fresco como queremos, estos problemas de certificación sí afectarán enormemente a nuestro exitoso negocio”.

En tanto, la SSPO está buscando negociaciones entre el Reino Unido y la UE para mantener la alineación en las exportaciones de productos del mar, haciendo que el tránsito sin los certificados de bienestar sea una situación clave en las conversaciones y acelerar los certificados digitales, para que sean más rápidos y fáciles.

Cifras

Cerca de 40.000 toneladas de salmón escocés son compradas por diferentes naciones de la UE, y el valor de las exportaciones a los distintos mercados del mundo superó los £500 millones (US$646 millones) en 2019, con la mitad de estas ventas a la Unión Europea y convirtiendo al salmón escocés en la exportación de alimentos más importante del Reino Unido.

*Fuente de la foto destacada: Mowi.