(El País) Hagan lo que hagan los humanos con sus emisiones de gases, la mayoría de las playas de arena del planeta encogerán. En apenas 30 años, el mar le arrebatará hasta 100 metros de media a los arenales por culpa del cambio climático, según un estudio. Y en el peor de los escenarios climáticos, la cifra podría más que duplicarse para finales de siglo. Entre los países que más playa perderán están México, Chile o Argentina. En España, serán unos 60 metros de media en el mejor de los casos.

Partiendo de la evolución de la línea de costa de los últimos 35 años medida por los satélites, un grupo de investigadores ha modelado el impacto que tendrá el cambio climático en las playas de arena para 2050 y en 2100. En la actualidad, y dejando a un lado las regiones antártica y ártica, el 31% de la costa está formada por arenales. Estudios anteriores han estimado cuántos están de retirada, por la erosión o por acciones humanas, y cuántos están creciendo, por la aportación natural o la ingeniería humana. Ahora, este estudio, publicado en Nature Climate Change, añade a la ecuación los impactos derivados del calentamiento global, en especial el de los eventos climáticos extremos (tormentas, inundaciones…) y la subida del nivel del mar.

Las playas van a encoger sí o sí. Pero, según sea el futuro elegido por los humanos, un escenario de bajas emisiones u otro en el que no se hace nada contra el cambio climático, encogerán menos o más. En el último caso, para 2050, los resultados del trabajo muestran que los arenales perderán hasta 99,2 metros de media. Pero la anchura que les podría arrebatar el mar podría acercarse a los 250 metros para finales de siglo. Sin embargo, si se cumpliera con los objetivos de los Acuerdos de París sobre reducción de emisiones, las pérdidas podrían mitigarse hasta en un 40%.

Aunque la pérdida de litoral arenoso es generalizada, hay grandes diferencias geográficas. Las playas perderán más de 150 metros en regiones como el este de América del Norte, las playas amazónicas y el sureste americano. La retirada superará los 300 metros en las Antillas Menores o el sur de Asia. Por países, habrá naciones como Gambia, Pakistán o El Salvador que perderán más del 80% de sus playas. Pero en términos absolutos serán las riberas arenosas de Canadá y Australia las que más sufrirán. En ambos casos, el mar avanzará a costa de la arena en más de 15.000 kilómetros de costa. También aparecen amenazados miles de kilómetros de playas de Argentina (hasta 4.400 kilómetros), México (5.100) o Chile (hasta 7.000).

España no es de los países más afectados pero tiene una proyección media de retroceso de 86 metros para 2100 en el peor de los escenarios. La pérdida se reduciría en un 39% en el caso de mitigación del cambio climático por medio de una reducción significativa de las emisiones de gases. Así que, en el mejor de los escenarios previstos, los científicos esperan una retirada media de 27 metros para 2050 y 60 metros para finales de siglo.

“En una gran parte de las playas de España no tenemos anchuras de más de 90 metros, por lo que en el peor escenario nos quedaremos sin playa seca antes de 2100”, comenta el investigador de la Universidad de Cádiz y coautor del estudio Theocharis Plomaritis. “Hasta ahora, los grandes causantes del retroceso de las playas eran los embalses y las presas, que atrapan el sedimento y no dejan que llegue a las playas”, explica Plomaritis. Pero eso lo está cambiando el cambio climático, que se erige en principal enemigo de los arenales para el futuro inmediato.

Uno de los efectos del calentamiento global es el aumento de la frecuencia e intensidad de los eventos climáticos extremos. Como se demostró en enero pasado con la borrasca Gloria, la erosión costera puede ser enorme. Los autores del estudio incorporaron a su modelo los datos de unos 100 millones de tormentas marinas para calcular el potencial de erosión de estos fenómenos. “Su impacto suele ser temporal, la playa se recupera si le damos tiempo”, asegura Plomaritis. Pero en el futuro un segundo efecto del cambio climático “bloqueará la recuperación natural”, añade. Se trata del aumento del nivel del mar.

El deshielo de las regiones polares está subiendo las aguas a un ritmo de unos tres milímetros al año. Además, el aumento de las temperaturas hace que el agua de mar se dilate y ocupe más espacio a costa de las playas. Los científicos e ingenieros que estudian la erosión costera se saben bien una ley natural, la llamada regla de Bruun. En su versión más sencilla, estipula que, dependiendo de la pendiente de la playa, esta se retira entre 50 y 100 veces lo que aumente el nivel del mar.

“La subida media global del nivel del mar es responsable al menos del 73% de los cambios”, responde en un correo el investigador del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea y principal autor del estudio, Michalis Vousdoukas. Aunque hay unas pocas zonas donde el estudio espera la recuperación de playas de forma natural, el escaso avance playero, como el que se produce en buen parte de la costa de China, está siendo y será obra de la ingeniería de los humanos.

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*En la foto destacada (de contexto) se aprecia la playa Buchupureo en Cobquecura, provincia de Itata, región de Ñuble, Chile (fuente: Portalviajero.cl).