La crisis del virus de la Anemia Infecciosa del Salmón (ISAv) que golpeó a la industria salmonicultora chilena entre el 2007 y 2009, fue un hito que marcó un antes y un después para este sector, ya que además de implicar impactos económicos, sociales y ambientales, permitió efectuar una revisión de la regulación sanitaria y ambiental que regía a la actividad en ese entonces, incorporándose una serie de cambios sustantivos a la normativa acuícola.

Una de esas regulaciones fue la aplicación de “moratorias” en las regiones de Los Lagos y Aysén a través de una modificación a la Ley General de Pesca y Acuicultura (Ley N°20.434). Esta medida ha significado la suspensión de ingreso y otorgamiento de concesiones en las regiones mencionadas por casi diez años, la cual tiene vigencia hasta el próximo miércoles 8 de abril, debido que se cumple la fecha fijada para su alzamiento.

En este contexto, la “Minuta relativa al término de vigencia del plazo de las moratorias de concesiones acuícolas en las regiones de Los Lagos y Aysén”, elaborada por Fundación Terram, en colaboración con Fundación Melimoyu y la organización de conservación WWF Chile, advierte que esta medida se utilizó porque “uno de los principales problemas que se identificaron –en ese entonces y que persiste hasta hoy– fue el deficiente ordenamiento espacial de la actividad acuícola producto del crecimiento explosivo e inorgánico que esta había tenido en dichas regiones”.

En ese sentido, el documento recientemente publicado por las citadas organizaciones no gubernamentales (ONG), alerta respecto a que “una serie de herramientas que buscarían mitigar los problemas sanitarios y ambientales que posee la industria hasta el día de hoy –y que se plantearon como una solución durante la crisis del virus ISA–, están muy lejos de ver cumplidos sus objetivos, por lo que sería un riesgo levantar las moratorias para Los Lagos y Aysén”.

Una de estas herramientas sería la relocalización de concesiones acuícolas, cuyo objetivo es lograr un nuevo ordenamiento y distribución territorial que solucione la creciente densidad con que se ha desarrollado la industria (una de las causas de la expansión del virus ISA). No obstante, según las ONG, y debido a diversas causas que se explicitan en la minuta, “hasta la fecha ningún procedimiento de relocalización ha culminado con éxito”.

A su vez, el documento clarifica que otro proceso importante que se encuentra pendiente es la culminación de los procesos de zonificación del borde costero de la región de Los Lagos, así como la modificación a la zonificación costera en la región de Aysén, ya que esta herramienta define los sectores de uso incompatible con la actividad, así como franjas marinas mínimas de exclusión del cultivo de salmónidos, entre otras especies exóticas, respecto a la cercanía con áreas protegidas terrestres colindantes con el mar.

Tanto Terram, como Fundación Melimoyu y WWF subrayan que la falta de aplicación de herramientas de ordenamiento para la salmonicultura, como las mencionadas anteriormente, generó que en 2012 y también en 2015, se extendiera la moratoria en las regiones afectadas por la alta concentración de centros de cultivo, hasta el 8 de abril próximo.

“En este sentido, a pocos días del término de la moratoria, se hace evidente y urgente extender la medida que aún rige en las dos regiones australes, entendiendo que una adecuada ordenación sanitaria y ambiental, basada en el principio precautorio y el enfoque ecosistémico, resulta a todas luces indispensable para el desarrollo de la industria salmonicultora, sobre todo considerando que en la región Los Lagos y Aysén ya existen 537 y 724 concesiones otorgadas, respectivamente”, aduce la minuta publicada recientemente por Fundación Terram, Fundación Melimoyu y WWF Chile.

Descargue aquí la “Minuta relativa al término de vigencia del plazo de las moratorias de concesiones acuícolas en las regiones de Los Lagos y Aysén”.

*Fuente de la foto destacada: Terram.