En BioMar trabajan alrededor de 380 personas que operan en tres plantas, una de estas en la Isla de Chiloé, región de Los Lagos, con diversos desafíos desde el punto de vista logístico y de acceso al sistema de salud. Desde la casa matriz, en Dinamarca, a principios de marzo comenzaron a llegar las primeras alertas y sugerencias sobre la pandemia por el covid-19 (coronavirus), motivando la creación de protocolos internos y sugerencias de comportamiento en las relaciones personales para proteger la salud de cada uno de sus trabajadores en las distintas áreas laborales.

Hoy, tras poco más de un mes en que la industria salmonicultora opera en “Modo Coronavirus”, desde BioMar no descartan que se puedan producir contagios. “Hemos sido cautos, pero a la vez oportunos en las decisiones. Hemos hecho todo lo que está a nuestro alcance y estamos en una situación que nos permitiría reaccionar de buena forma ante algún brote”, dice el gerente general de BioMar Chile, Eduardo Hagedorn, quien no ha dejado de monitorear la situación de las personas y sus familiares en esta situación.

Trabajar en “Modo Coronavirus”

“Detuvimos la operación en Castro cuando hubo que hacerlo, hemos ido respetando las directrices de las autoridades y también los llamados de la comunidad que, en Chiloé, tenían sus propias aprehensiones”, expresa Hagedorn, puntualizando que, “si bien se ajustaron algunas entregas a clientes, hemos podido reaccionar y adaptarnos a las situaciones. Definitivamente, ya nos ajustamos a una nueva forma de trabajar, desde el punto de vista logístico, higiene y bioseguridad. Lo único que nos queda pendiente es recuperar el relacionamiento más cercano entre personas, que es algo que nos caracteriza”.

Además de la implementación del teletrabajo para reducir la presencia de personas en oficinas, en BioMar –y al igual que gran parte de la industria– se reforzaron las medidas de higiene y desinfección, se creó una estrategia de trabajo con unidades mínimas de reducido contacto, se prohibieron todas las visitas y salidas a terreno, así como también las visitas entre plantas.

De igual forma, se implementó un Plan de Detección Temprana que, desde hace dos semanas, considera aplicación constante de tests a todos los trabajadores. “Hemos ido complementando todo con una campaña de difusión intensa a todos los trabajadores y sus familias; hemos sido majaderos en esto y no dejaremos de serlo. Tenemos el deber de empujar a que todos actuemos en forma responsable, para cuidarse como personas, como familias y entre todos como equipo de trabajo”, complementa.

Desde una perspectiva comercial, el ejecutivo asegura que han sido transparentes en las acciones y decisiones, “sin prometer lo que no tenemos certeza de cumplir, como ocurrió cuando se cerró Chiloé. Los clientes han agradecido nuestra comunicación constante con el estatus de las plantas y de nuestra gente; valoran la información así como nosotros valoramos la que nos han ido entregando ellos. Como industria, estamos operando en el mismo escenario y debemos colaborar entre todos”.

Eduardo Hagedorn también destaca y valora los esfuerzos que han estado efectuando las empresas para trasladar a sus trabajadores, con nuevas formas de transporte e implementando medidas estrictas de cuidado e higiene. “Las empresas nos hemos alineado para garantizar condiciones de salud y seguridad a todas las personas, porque queremos seguir operando. Somos un sector fundamental para la economía del sur de nuestro país”, sostiene el gerente general de BioMar Chile.

Desde la producción del alimento

Los peces deben seguir alimentándose y BioMar continúa cumpliendo su rol en esta cadena. La pandemia ha implicado ajustes en los mercados del salmón, situación que, probablemente, implique ajustes en todos los eslabones, dijeron.

“Al considerar que hay un desplazamiento de cosechas por capacidad de proceso, la demanda por alimento se incrementará dada la mayor biomasa en el agua. Sin embargo, estamos preparados reforzando los stocks de seguridad de materias primas para hacer frente a un escenario de ese tipo. Nuestra posición en la industria, tras un buen ejercicio 2019, nos desafía a acomodarnos rápidamente a los cambios. Aquí es donde la permanente y fluida comunicación con clientes, proveedores y prestadores de servicios es fundamental. De lo contrario, se puede caer en tomar malas decisiones que podrían afectar la eficiencia”, detalla Hagedorn en relación con el negocio del alimento en la industria salmonicultora.

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En ese sentido, se suman aspectos adicionales en la cadena productiva, como son los desafíos sanitarios y logísticos propios en la industria de pesca y otras industrias que proveen de los insumos para la fabricación del alimento. “Aquí también mantenemos constante comunicación con nuestra cadena de abastecimiento, desde donde hemos observado disposición y acciones encaminadas a asegurar un adecuado suministro”, finaliza el gerente general de BioMar en Chile.

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