Swedish Algae Factory (SAF), una empresa con sede en Gotemburgo, Suecia, está utilizando efluentes para cosechar algas con múltiples usos y diversas fuentes de ingresos. El producto de alto valor de la compañía, Algica, como producto de la industria solar y del cuidado de los peces y como ingrediente para la alimentación acuícola y fertilizantes, se crea a partir de los nutrientes que salen de los sistemas de recirculación de la acuicultura (RAS, por su sigla en inglés).

La última ronda de financiación de SAF recaudó €5 millones, una gran parte de los cuales provino de Aqua-Spark, el fondo de inversión para la acuicultura sostenible. Esta inversión permitirá a SAF construir una fábrica de algas a gran escala en Europa para continuar su investigación y desarrollo (I+D) de Algica.

En un artículo publicado por la Alianza Global de la Acuicultura (GAA, por su sigla en inglés), se detalla que las cofundadoras Sofie Allert y Angela Wulff se reunieron en la Chalmers School of Technology en 2014. Allert, directora ejecutiva (CEO, por su sigla en inglés) de SAF de 29 años, estudió biotecnología y estaba interesada en cultivar algas en Suecia, mientras que Wulff, profesora a tiempo parcial, había estudiado algas prosperando bajo el hielo en la Antártida. Ambas comenzaron un proyecto de investigación que estudia las algas que prosperan en climas fríos y oscuros y encontró una cepa particular que estaba prosperando en Suecia.

Su objetivo era lograr que las algas utilizaran nutrientes desperdiciados en las fecas de peces para crear un producto que fuera positivo para el clima y respetuoso con el medio ambiente. Cuando se les acercó Smogenlax, el único centro de cultivo de peces de agua salada en tierra de Suecia, se dieron cuenta de que tenían la oportunidad perfecta de crear una granja piloto de algas, cultivando algas mediante el uso de nutrientes en el agua efluente de las instalaciones de RAS antes de que el agua ingresara al tratamiento de aguas residuales.

“Entendimos que esto sería bueno para nosotros y para Smogenlax, por lo que acordamos comenzar a realizar las pruebas. Construimos un invernadero de 24 metros cuadrados cerca de la granja y un sistema en el que el agua efluente del centro de peces fluía a través de nuestro cultivo de algas antes de ingresar al tratamiento de aguas residuales, para que pudiéramos filtrar los nutrientes y hacer uso de ellos”, explica Sofie Allert.

Durante los siguientes dos años, aprendieron que diferentes partes de las algas eran útiles para diversas industrias. Algica, la cubierta de sílice de las algas, tiene un valor como ingrediente en la industria del cuidado personal, mientras que sus propiedades de manipulación de la luz pueden mejorar la eficiencia de los paneles solares hasta en un 4 por ciento. Dentro de esa cubierta de sílice hay una biomasa rica en ácidos grasos omega-3, carbohidratos y proteínas que se pueden usar como alimento para peces y fertilizante.

Las algas se duplican diariamente y en este momento su proceso de recolección lleva hasta dos semanas. Con sus fondos de inversión, Allert y Wulff están planeando la construcción de una instalación más grande en un centro de peces más grande que les permita aumentar su producción anual de Algica de 30 kg a 1 tonelada.

“Algica es muy porosa, por lo que la densidad es muy baja. Necesitas 0,02 gramos de Algica por metro cuadrado de paneles solares, mientras que en productos para el cuidado personal usas 0,1 gramos de Algica por 100 ml de fórmula”, precisa Sofie Allert, añadiendo que Algica se vende por gramo, mientras que su alimento para peces o subproducto fertilizante se vende por kilo.

Se requieren más pruebas antes de que Algica pueda usarse en la industria de paneles solares, pero Swedish Algae Factory ya está suministrando Algica a clientes pequeños y medianos en la industria del cuidado personal en Suecia, Finlandia y Corea del Sur. “El Algica será nuestra mayor fuente de ingresos y al venderlo a clientes de cuidado personal y solar podemos vender su subproducto como alimento para peces y fertilizante”, ahondó la CEO.

Luego, dijo que la principal demanda de Algica en este momento está en productos de cuidado personal, “pero creo que una vez que se completen las pruebas del panel solar, estaremos vendiendo a las industrias de cuidado personal y solar por igual. El material que estamos produciendo para ambos es el mismo, por lo que no necesitaremos modificar nuestra producción y podremos abastecer a ambas industrias desde el mismo centro de cultivo”.

La nueva fábrica de algas costará entre 4 y 5 millones de euros y Sofie Allert subrayó que ya hay algunas opciones de centros.

“Los acuicultores con los que estamos hablando están felices de tenernos en el sitio porque les ayudamos a reducir el costo de su tratamiento de efluentes”, afirmó, esperando que la fábrica esté lista para diciembre de 2021 y anticipa una rápida expansión con nuevas fábricas de algas en otros centros de cultivo de peces.

Presione aquí para leer el artículo completo (en inglés) en el sitio web de la GAA.

*Fuente de fotos: SAF.