Hoy, ya es una realidad que muchos centros de cultivo de salmónidos están ubicados en zonas cada vez más expuestas, con mayor presencia de corrientes y olas. Este escenario plantea una serie de desafíos a los proveedores de redes de cultivo, quienes se han esforzado por innovar con nuevas fórmulas para elaborar productos más duraderos y flexibles, así como diseños novedosos que ayuden a disminuir los riesgos en los centros de producción.

Las redes son insumos fundamentales para el cultivo de salmónidos. Contar con una red confiable y de calidad permitirá mantener de manera correcta a los peces en la etapa de engorda, evitando escapes, roturas y ataques de depredadores, y a la vez, ayudará a disminuir los costos operativos, lo que es relevante considerando las grandes inversiones en la adquisición de estas estructuras y su mantenimiento.

Bajo esta línea, las compañías proveedoras de redes han trabajado fuertemente durante los últimos años, desarrollando productos seguros, más resistentes e innovadores que apunten a resolver de manera eficaz las necesidades y requerimientos de la industria salmonicultora. Son varias las empresas que han presentado nuevas soluciones, apuntando, principalmente, a la fabricación de tejidos más resistentes, flexibles y de mayor duración.

Diferentes propuestas

Badinotti es una empresa que, desde hace décadas, participa en la industria de las redes para pesca y acuicultura. La compañía fabrica redes de cultivo con distintos tipos de fibras en su planta de producción en Puerto Montt (región de Los Lagos), desde donde abastecen al sector salmonicultor con redes de última generación de Nylon, Poliester, HDPE (Duramax), Next (Dyneema) y Combinet, entregando a los clientes la posibilidad de combinar fibras textiles con distintos componentes metálicos, tales como el acero y el cobre. Además, cuentan con redes bajo el sistema Ablock, que permiten mejorar la resistencia a la abrasión y disminución del encogimiento por incrustación mecánica.

Según comenta el gerente comercial de Badinotti Chile, Ricardo Gálvez, “dada la experiencia que tenemos en contención de peces, estamos trabajando para aumentar aún más la oferta. Esto se traduce en el desarrollo de redes rígidas/metálicas. De esta forma, estaríamos abarcando todas las soluciones relacionadas con la contención de peces que hoy existen en el mundo”.

De igual forma, Badinotti ha implementado un nuevo modelo de servicio, en el cual el equipo técnico desarrolla, en primera instancia, un estudio de ingeniería de redes de forma gratuita para sus clientes, con el fin de apoyarlos y optimizar sus diseños. “Luego definimos en conjunto cuál es la línea de producto que mejor se adapta a su operación y su estrategia productiva. Además, con la incorporación de tecnologías y nuevos componentes en el producto final, que son las redes, hoy en día estamos muy concentrados en el trabajo que podemos hacer desde nuestro comité de R&D”, añade el ejecutivo.

En la zona también está presente, con oficinas en Puerto Montt, la empresa de origen peruano Fimar, que cuenta con un amplio portafolio de productos y servicios, entre los que destacan redes peceras y anti-predadores, en diferentes tipos de materiales, como: Nylon, Poliéster, Polietileno y Dyneema/Spectra, además de diferentes tipos de tejidos, como redes con nudo torcidas y trenzadas, redes raschel sin nudo, redes Muketsu torcidas sin nudo y redes trenzadas Muketsu sin nudo (BM), que son aptas y probadas para uso en zonas extremas, como la región de Magallanes.

“Nuestros principales desarrollos se focalizan en las necesidades reales de nuestros clientes; esto liderado por nuestro departamento de I&D+i”, informa la jefa de Finanzas de Fimar, Fabiola Villegas, agregando que “en los últimos años nuestras principales innovaciones se concentran en la incorporación de nuevas materialidades, acabados, procesos con tratamientos térmicos, uso de nanopartículas, extrusiones combinadas y encogimientos controlados para redes que se utilizarán en lavado in situ, como en redes con impregnación antifouling”.

Redes de cobre

En general, en los cultivos acuícolas chilenos se utilizan redes flexibles. Sin embargo, hace algunos años comenzó a apreciar las ventajas que presentan las mallas rígidas, en este caso, de aleación de cobre. La empresa Coppernet se ha enfocado, precisamente, en mallas rígidas de alta duración para la acuicultura de diferentes especies y en diferentes zonas de cultivo. “Nacimos especializándonos en mallas de aleación de cobre que son las que más prestaciones han demostrado tener a lo largo del tiempo, destacándose en términos de resistencia, duración, propiedades antifouling y antimicrobianas, entre otras. En Chile, han llegado a durar más de ocho años, llegando incluso a los nueve años sin ser retiradas del mar, lo cual facilita enormemente las operaciones diarias y de término de ciclo”, comenta el gerente general de la compañía, Rodrigo Sánchez.

“Uno de los importantes avances incorporados es el sistema de flotación independiente que tienen las mallas, de manera de no transmitirle peso alguno al módulo o a las jaulas, las cuales trabajan mucho más aliviadas, sumado a que, por no adherirse el fouling y a que la hebra de cobre tiene un coeficiente de roce bastante menor a los materiales convencionales, hace que el coeficiente de arrastre de las mallas de aleación de cobre sea entre un 35 a un 50% menor que las mallas convencionales. Esto hace que los fondeos trabajen bastante más aliviados, en especial, en zonas de corrientes”, afirma el ejecutivo.

Añade que una de las innovaciones más estratégicas tiene que ver con el diámetro y la forma de las redes que son instaladas, pues se ha dado paso a una estructura que no necesita tensores o contrapesos para mantenerlas estiradas y sin que se deformen, lo cual es un gran beneficio, “ya que permite una mayor seguridad para los buzos, pues se reducen los tiempos y las profundidades de buceo”, complementa Rodrigo Sánchez.

Seguir mejorando

Los proveedores de redes siguen pensando constantemente cómo mejorar, prepararse e innovar para las crecientes necesidades de la industria. Desde Badinotti, por ejemplo, destacan que no solo han implementado mejoras a los distintos tipos de redes y fibras, sino que también han incorporado tecnologías y nuevos componentes en las redes que responden a los nuevos requerimientos y desafíos impuestos por la actividad. “Gracias al trabajo de simulación que hemos desarrollado en softwares de alta tecnología, hemos podido alcanzar importantes eficiencias (ahorros) en diferentes modelos de redes, tanto para la acuicultura (peceras y anti-depredadores) como para la pesca”.

“Hemos desarrollado la tecnología AB-Lock, la que permite contar con redes pensadas para los requerimientos de lavado in situ con robots, sin perder la flexibilidad de poder impregnar la red. También, las redes CombiNet, que se componen de fibras textiles y hebras metálicas, que permiten mantener la flexibilidad y beneficios de una red textil, aumentando la resistencia al corte por cizalle, y así proteger mejor a los peces de posibles ataques de depredadores y, por último, las redes DuraMax, desarrolladas para mejorar la resistencia a la abrasión, el daño por radiación UV y disminuir el encogimiento. Estamos constantemente poniéndolas a pruebas en diferentes escenarios, los cuales arrojan data importante para el cliente y el desarrollo de nuevos productos. Lo anterior, sin dejar de lado la tranquilidad y seguridad que debemos entregar a nuestros clientes respecto al cumplimiento de los requerimientos que estos mismos nos hacen en materia de redes, identificando a priori las distintas eventualidades que podrían llegar a ocasionar una sobre exigencia durante su uso en el agua”, complementa Ricardo Gálvez.

En esta línea, desde Fimar sostienen que sus redes normalmente sobrepasan las tensiometrías (Kgf de resistencia a la rotura) requeridas por sus clientes. “Adicionalmente, nuestra garantía en la inamovilidad de los nudos asegura la estabilidad de las mallas y la estructura de las redes, manteniendo el diseño original, sumado al bajo encogimiento y buena resistencia a la abrasión que logramos. Lo anterior, estamos seguros de que contendrá los ataques de depredadores y eventuales escapes de peces”, enfatiza Fabiola Villegas.

Desde Coppernet, en tanto, destacan que están continuamente buscando nuevas tecnologías que permitan hacer cada vez más eficiente el confinamiento de los peces. “Hemos analizado otros materiales de última generación. Sin embargo, no han sido capaces de cumplir con todas las propiedades que agrupan las mallas de cobre en un solo producto, como la duración, la simpleza y la resistencia que permita ser al mismo tiempo pecera y lobera, además de las propiedades antifouling y antimicrobiana, ser 200% reciclables y el tener un valor residual transable en el mercado. En este sentido, hemos estado desarrollando nuevas soluciones innovativas que apunten a generar una mayor rentabilidad al productor, las cuales esperamos lanzar pronto al mercado”, enfatiza Rodrigo Sánchez.

Además, recalca que nuestras mallas son 100% reciclables, es decir al término de su vida útil, no terminan en un vertedero, sino que son recicladas y se pueden utilizar nuevamente sin perder sus propiedades, lo cual es una tremenda ventaja desde el punto de vista de la sustentabilidad. Además, poseen un valor residual de mercado al término de su vida útil dependiendo del precio del cobre del momento, lo cual aporta un retorno adicional a la última línea de la empresa productora para el ciclo siguiente”.

Continúan las operaciones

Hoy, el mundo está siendo afectado por la pandemia del Covid-19, la cual ha llegado también a Chile y ha tenido, por supuesto, efectos en la industria acuícola nacional. Desde Badinotti, Ricardo Gálvez destaca que la firma ha realizado esfuerzos incluso más allá de los recomendados por las autoridades, para poder seguir respondiendo a todos y cada uno de los requerimientos de sus clientes, resguardando la salud y el bienestar de sus colaboradores. “Entendemos que el ciclo productivo del salmón no puede parar, y tanto las redes como los servicios navieros y de mantención deben seguir estando disponibles para su continuidad. Hemos intentado mantener los puestos y las condiciones de trabajo de nuestra gente, objetivo que orgullosamente podemos decir que hemos logrado incluso por sobre lo que nos planteamos al principio de la crisis”.

Desde Fimar, por su parte, Fabiola Villegas destaca que “estamos seguros de que con las experiencias de años anteriores –donde la industria también ha sufrido situaciones, como el virus ISA– y con la implementación de protocolos y nuevas formas de trabajo, podremos ayudar a que nuestra industria se mantenga sana y con mejores proyecciones futuras”.

Rodrigo Sánchez destaca que las operaciones de Coppernet se han concentrado en cómo ayudar a los salmonicultores a mantener su eficiencia productiva. Sostiene que “se necesitan soluciones que permitan operar bajo condiciones de menor disponibilidad de recursos de todo tipo, ya que cualquier interrupción en la cadena logística de la industria repercute en los peces de forma directa o indirecta. En esta línea, creemos que la demanda de alimentos saludables como los salmónidos va a salir potenciada después de esta crisis y esto se reflejará en la recuperación de la demanda en los mercados internacionales, por lo que la demanda por redes de cultivo e insumos debiera seguir esta tendencia”, cerró el ejecutivo.

Fotografía principal: Badinotti

Fotografías 1,2 y 3: Badinotti, Coppernet y Fimar, respectivamente.