El director ejecutivo de New World Currents, Eduardo Goycoolea, explicó, en conversaciones con AQUA, la actual condición del mercado chino para el salmón chileno, así como compartió su apreciación sobre la situación de la industria en general, en este año singular marcado por una pandemia mundial. Cabe recordar que New World Currents es una alianza comercial que tienen tres salmonicultoras chilenas –Blumar, Yadrán y Marine Farm– para comercializar salmón en el gigante asiático.

Según lo expuesto por el ejecutivo, los problemas del salmón nacional en China comenzaron en octubre del año pasado, cuando estalló el conflicto social en nuestro país y hubo problemas para abastecer dicho mercado con normalidad. En ese momento, se tuvieron que cancelar contratos, sobre todo de producto fresco. Si bien eso se regularizó a fines de noviembre de 2019, en el verano de 2020 nuevamente comenzaron las dificultades, ahora de la mano de la irrupción del coronavirus (Covid-19) que se originó, precisamente, en dicho destino.

¿Qué impacto tuvo para el salmón chileno el surgimiento del Covid-19 en China?

El problema que genera el Covid-19 –y no solo en China–, es que afecta fundamentalmente el consumo en restaurantes, los cuales se abastecen sobre todo de pescado fresco. De ese modo, al cerrarse estos locales, se acaba el negocio del fresco. Eso nos pasó en China en enero, febrero y marzo; no teníamos el negocio del fresco, de modo que el volumen cayó de forma importante. Y cuanto tienes un conflicto de este tipo, donde baja la demanda, pero no la oferta, ocurre por supuesto una baja en el precio.

Este mismo conflicto está pasando en todos los países. El problema del consumo en restaurantes si bien partió en China, ocurrió en Europa y ocurre hoy en Estados Unidos. Y el problema que comenzó a tener Chile con China lo comenzaron a tener también los noruegos y demás países productores de salmón; no tenían donde colocar el producto porque estaba cayendo el consumo. Además, vinieron restricciones de las líneas aéreas, pues algunos países comenzaron a cerrar sus fronteras y eso tuvo repercusiones, porque el salmón se vuela en parte importante en aviones de carga, pero también en aviones de pasajeros (en las bodegas). De ese modo, al tener cerrados los vuelos, todos los que producen salmón tuvieron que comenzar a tratar de llegar a otros destinos.

Todo esto fue generando una oferta importante, insatisfecha en términos de demanda. Los noruegos, cuyo mercado principal es Europa, comenzaron a enviar pescado a China. China fue el principal mercado que se reactivó y que continúa reactivándose, pero resulta que ahora están enviando pescado los noruegos y también los chilenos, que tienen débiles también otros mercados. Es así como hoy China está absorbiendo una mayor demanda que la que tenía a principios de año –aunque todavía inferior a los años anteriores–, pero con un sacrificio de precio importante.

¿Cuánto ha disminuido el precio del salmón chileno en China y en los otros mercados en general?

Alrededor de un 30% en China, lo que es consistente con la baja de precios en todos los otros mercados. Pero se está enviando salmón chileno a China; se está vendiendo bastante. Las últimas semanas, de hecho, ha aumentado la demanda, pero con ese sacrificio en el precio.

¿Cuáles el real potencial que tiene el e-commerce? Chile, ¿ya ha incursionado en este ámbito?

Claro; estamos trabajando en ello. Uno no lo hace directo, siempre lo hace con algún socio comercial y logístico en país de destino. En China, por ejemplo, tenemos alianzas comerciales con gente que opera en e-commerce. Esto es importante, porque China es un país importante en comercio electrónico a nivel mundial. Ahora, hubo un tiempo donde fue difícil hacer este tipo de ventas porque las ciudades estaban cerradas y no llegaba la distribución. Pero abriéndose los lugares, esto comenzó a funcionar. Mi opinión es que el e-commerce va a ser el mercado del futuro en China; allí es donde va a estar el mayor crecimiento.

Ahora, hay que tener claro que el comercio electrónico de salmón no es el fuerte del mercado en este momento. Es una cosa que está partiendo. Empezó hace unos dos años y ha estado ganando fuerza los últimos meses. No obstante, tiene muchísimo potencial.

¿Cuál es su visión respecto de la situación en general del salmón chileno en términos de mercado en medio de esta pandemia del Covid-19?

Está complicado porque es una crisis de demanda, no de oferta. Al haber menos demanda, pero oferta constante, lo que termina pasando es que se produce una acumulación de stock. Si este no sale en forma expedita, tienes presión sobre los precios y eso es lo que está sucediendo. Pero como todas las crisis de demanda, una vez que se limpian los stocks los precios se reestablecen. También creo que puede haber un efecto rebote de todos los consumidores que han estado en confinamiento, en el sentido de que una vez que se liberen estos puedan mostrar un gran incremento en el consumo, con ganas de salir a comer a restaurantes, etc. Es algo que quisiéramos que pase, aunque no lo podemos garantizar.

Para terminar, quisiera plantear que es verdad: este año es complicado. Pero aun así, el salmón sigue siendo un alimento de excelencia, por su calidad nutritiva, por sus proteínas, porque a la gente le gusta y es sano. De ese modo, el próximo año diremos ´”qué feo año tuvimos”, pero espero que en ese entonces estemos repuntando con esta industria poderosa y que aún puede seguir creciendo.

Por último, en este contexto, ¿es necesario diversificar aún más los mercados?

Claro. El día que la industria deje de hacer eso, se muere. Uno siempre tiene que estar buscando nuevos mercados.