Con gran asistencia de sus representados, la Asociación Gremial de Médicos Veterinarios vinculados a la Acuicultura (Mevea Chile A.G.) desarrolló el segundo conversatorio de una serie que tienen planificados para este año, a propósito del avance del Covid-19 (coronavirus) y de cómo seguir enfrentando esta pandemia con la mirada de Una Salud (One Health). Esta vez, el panel lo compartieron el líder de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Chile, Fernando Leanes; el coordinador del proyecto de salud pública veterinaria, Ottorino Cosivi; el médico veterinario José Naranjo, y la doctora Margarita Corrales, responsable regional de inocuidad alimentaria.

Leanes fue quien abrió la conversación, detallando que el 2001 estuvo en Puerto Montt, región de Los Lagos, momento en el cual conoció la industria salmonicultora por dentro, destacando que desde entonces hasta ahora, “han sorteado muy bien los desafíos sanitarios que impone la producción de alimentos”.

El representante de la OMS en Chile admitió que la pandemia del Covid-19 representa un gran desafío para el sistema de salud global, porque el virus tomó una velocidad muy distinta a otros patógenos, lo que cambió la expectativa de lo que podía ser su control.

“Vamos aprendiendo sobre la marcha. Esto nos trae tremendos desafíos, porque hay cosas que van cambiando, como el uso de las mascarillas, o la falta de pruebas consistentes para diagnosticar el virus o para hacer estudios epidemiológicos. Incluso el hecho que aún no sabemos qué tipo de inmunidad produce”, enfatizó Leanes. De manera que el gran reto hoy -añadió- continúa siendo diagnosticar, aislar y rastrear los contactos; cuestión que no siempre se puede realizar en zonas donde existe hacinamiento. Y apuntando directamente al área veterinaria, sostiene que es determinante trabajar en protocolos para evitar el contagio Covid-19 en las plantas de proceso, por ejemplo, y en provocar los cambios de conductas y adquisición de destrezas para que la gente se pueda mover de manera segura, para mantener la operación de un área esencial como esta, acotó.

Al ser consultado respecto de ser capaces de predecir una segunda o tercera ola del Covid-19, dijo que es imposible saberlo, porque los modelos predictivos que permiten determinar aquello en otras partes del mundo son homogéneos y los escenarios en América Latina son muy heterogéneos. “Al virus solo se le va a parar en la medida que hagamos testeo y aislamiento rápido, y se tomen medidas efectivas de distanciamiento. Pero las medidas deben ser a full”, enfatizó.

Caso salmones en China

Luego fue el turno del médico veterinario Ottorino Cosivi, quien es director de Panaftosa (Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria de la OPS/OMS), organismo encargado de dar las directrices estratégicas en enfermedades zoonóticas e inocuidad de alimentos.

“La pandemia se produce porque el virus se transmite de persona a persona, no hay evidencia que animales domésticos transmitan el virus”, comenzó diciendo Cosivi, para entrar de inmediato al tema que encendió las alarmas de la industria salmonicultora hace algunos días, de un posible brote de Covid-19 en Beijing, China, a partir de una contaminación cruzada que se habría producido en una tabla en donde se cortaba el salmón. “No existe evidencia que el virus infecte a los animales de alimentación acuática. No hay evidencia científica que el SARS se transmita a través de los salmones. De momento, esto es claro”, reiteró.

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Industria alimentaria

En tanto, la doctora Margarita Corrales centró su exposición en lo relativo a su especialidad; agregando en torno al punto anterior, que es clave reforzar las buenas prácticas de inocuidad alimentaria. “Porque como ya sabemos, el coronavirus no sobrevive en los alimentos; el coronavirus necesita una célula humana viva para poder multiplicarse”. Por lo que solo se ha insistido en reforzar las buenas prácticas en los desplazamientos internacionales de animales vivos y productos derivados de animales, agregó, “y no así en medidas específicas para el Covid, porque no hay justificación científica que amerite aquello”. Precisando sí, que los productos se pueden contaminar si son manipulados por alguien que esté infectado, lo que obliga a ser muy rigurosos con las medidas de higiene del personal que manipula los alimentos.

Finalmente, el médico veterinario José Naranjo, quien en la actualidad asesora a varios países en salud pública veterinaria y sanidad regulatoria animal, compartió su experiencia como líder del equipo de la OMS que hizo seguimientos a la preparación de pandemias humanas, “como la que se realizó para la eventual pandemia de la gripe aviar, que al final no fue, y que apareció en los cerdos, en México, y luego en otros países”, precisó.

Con esa mirada amplia, Naranjo aportó elementos que permiten sacar algunas conclusiones de la relación de animales y humanos como agentes pre-pandémicos y pandémicos, acotando que hay un largo historial al respecto.

Cerró su exposición, coincidiendo con Margarita Corrales, en que “sería conveniente generar un protocolo de riesgo genérico, que ayude a minimizarlos, pero además porque es una señal al consumidor que la industria está tomando las precauciones debidas ante una pandemia como esta”.