En estos tiempos de pandemia en que los encuentros deben realizarse de manera virtual, Cargill está organizando un ciclo de charlas que se desarrollan todos los primeros viernes de cada mes, y en donde actores de la industria del salmón se conectan para compartir experiencias de éxito y oportunidades de aprendizaje, junto con líderes de negocios, innovadores, expertos, referentes del rubro, investigadores y líderes de opinión en diversos temas de interés para la actividad.

Es así como el pasado viernes, 3 de julio, fue el turno del gerente técnico del equipo global de Cargill Aqua Nutrition (CQN), José González Vecino, quien vive en Noruega y es PhD en acuicultura por la Universidad de las Tierras Altas e Islas (University of Highlands and Islands) de Escocia, y que ha trabajado tanto en salmónidos como con peces de aguas cálidas y camarón.

González, actualmente responsable de los aspectos técnicos de los productos y servicios digitales de CQN a nivel global en el área Salmón, comenzó su presentación refiriéndose al escenario provocado por la pandemia del Covid-19 (coronavirus). En este marco, citó -entre otras cosas- la cancelación de los envíos a China -los cuales ya se están recuperando-; los «trastornos» en la cadena de suministro y logística en los distintos mercados; la menor demanda en servicios, hoteles, restaurantes y, por tanto, la caída en los precios; la obligación de congelar producto cosechado; despidos de trabajadores; y productores que han buscado mantener los peces por más tiempo en el mar, es decir, alimentando menos y retrasando las cosechas.

Es así como el ejecutivo de Cargill agrupó su exposición en tres grandes tópicos: selección de alimento, con foco en el interés de los productores por buscar dietas alternativas, con un menor potencial de crecimiento; dietas restringidas, en que los productores podrían alimentar menos, en otras palabras, proporcionar menos pellets para alargar la curva de crecimiento; y el ayuno intermitente, escenario en que los productores podrían elegir alternar periodos de alimentación y lapsos de ayuno para retrasar la cosecha.

En las tres situaciones, González señaló la importancia de las herramientas de monitoreo para controlar el compartimiento de los peces. Es así como subrayó en que «solamente una pequeña parte del volumen de las jaulas se puede ver desde la superficie y, por tanto, no es posible tener suficiente información para estimar el hambre de los peces». Inmediatamente añadió que el «volumen visible es cada vez menor a medida que los centros de cultivo se han expandido, con un mayor número de jaulas y el tamaño de estas también ha aumentado. Entonces, la tecnología se ha vuelto de vital importancia para controlar el comportamiento de los peces y tener suficiente información para estimar su apetito y cuánto alimento se debe proporcionar en cada jaula», enfatizó.

Para cerrar, adujo que todas las estrategias propuestas son viables, pero dependen de varios factores: al nivel que se quiere reducir la tasa de crecimiento; el nivel de aumento en FCR (factor de conversión del alimento) que se considera aceptable; y la intensidad de alimentación y la distribución de los pellets por los sistemas de alimentación en cada jaula.

«Las estrategias presentadas representan un riesgo mínimo para el bienestar animal y de calidad de filete bajo óptimas condiciones de producción y medioambientales», aseguró el representante de Cargill Aqua Nutrition.