La pérdida y el desperdicio de alimentos a nivel mundial son el foco del Objetivo N°12 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas (ONU), cuyo fin es reducir a la mitad el desperdicio para el 2030. Sin embargo, el informe SOFIA 2020 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés) destaca que aproximadamente el 35% de la cosecha mundial se pierde o desperdicia cada año en la pesca y acuicultura.

Es que el uso de los subproductos de pescado que se utilizan en la industria pesquera está en crecida: representan hasta el 70% del pescado procesado. Son el resultado del procesamiento del pescado para consumo humano y generalmente se componen de cabezas, vísceras, piel, huesos y escamas. En la industria de la harina y el aceite de pescado, los subproductos constituyen el 30% de los productos finales, y existen posibilidades de mejora. Los subproductos también se utilizan en otros sectores, como productos farmacéuticos (aceites omega-3), alimentos para mascotas, cosméticos y muchos otros.

De acuerdo con MarinTrust, la complejidad de la cadena de valor de los ingredientes marinos provoca un creciente interés en torno a las materias primas que se utilizan y una necesidad de transparencia con respecto a su origen. Esta es la razón por la cual existen estándares de abastecimiento responsable. En la actualidad, más del 50% de todos los ingredientes marinos producidos a nivel mundial cuentan con la certificación de MarinTrust.

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“Emprender un viaje hacia la implementación de redes de blockchain responsables ahora parece muy relevante. La tecnología blockchain opera según tres principios rectores: debe ser abierto y democrático, a través de una base de datos accesible que no utilice intermediarios, lo que permite a las empresas transformadoras acceder a elementos de datos clave (KDE), como el área de pesca, los nombres de las especies capturadas, la ubicación de procesamiento, las credenciales o certificaciones de sostenibilidad, el método de producción, entre otros; debe garantizar la transparencia, permitiendo el acceso a cada transacción y su valor respectivo; y que garantice la irreversibilidad de los registros”, sostiene MarinTrust.

Este enfoque debería permitir contribuir a mejorar la conexión y el diálogo entre la industria de harina y aceite de pescado y la industria que ofrece productos para el consumo humano, dos rubros que están en el mismo espacio y utilizan los mismos recursos.

“Queremos facilitar la recopilación y el procesamiento de datos, aprovechando al máximo nuestra posición dentro de la cadena de valor para ayudar a todos los interesados a demostrar la trazabilidad. La viabilidad del modelo aumentará a medida que aumente la disponibilidad de los datos”, afirmó MarinTrust.

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Es así como la versión 2.0 de la Cadena de Custodia de MarinTrust, que se publicará a fines de este mes de julio, incluirá una cláusula específica centrada en el registro de elementos de datos clave que iniciará la implementación de una forma innovadora para demostrar la trazabilidad completa desde el origen.

*Fuente de la foto destacada (de contexto): Panda Security.