Científicos del Departamento de Repoblación y Cultivo de la División de Investigación en Acuicultura del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) se encuentran estudiando los potenciales beneficios e interacciones de co-cultivos de especies extractivas bajo el esquema de acuicultura a pequeña escala (APE) en el medio ambiente y como una alternativa de desarrollo para pescadores artesanales y acuicultores.

Un tema de investigación se centra en áreas afectadas por altos niveles de nutrientes producidos por actividades humanas (eutrofización), donde los moluscos bivalvos podrían ayudar a reducir la carga de materia orgánica y controlar la abundancia de microalgas a través de la filtración, mientras que las macroalgas captan y consumen nutrientes inorgánicos. También, las macroalgas pueden ser utilizadas como biorremediadoras de ambientes afectados por contaminación de metales pesados generados por desechos industriales, por ejemplo.

“Esta línea de investigación está siendo abordada como uno de los objetivos del estudio ‘Programa Integral de Desarrollo de Acuicultura de Algas para Pescadores Artesanales y Acuicultores de Pequeña escala’, que forma parte del Programa Permanente en Pesca y Acuicultura, el cual se realiza en virtud del convenio entre la Subsecretaría de Economía y Empresas de Menor Tamaño y el IFOP, siendo la contraparte científico técnica la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca)”, detalló el jefe del Departamento de Repoblación y Cultivo, Dr. Francisco Cárcamo.

Otra línea de investigación abordada por miembros del Departamento se orienta a la mitigación de los efectos del cambio climático sobre la APE. En este contexto, si bivalvos y macroalgas son cultivados juntos, podrían beneficiarse mutuamente ya que algunos de sus procesos biológicos se pueden acoplar. Por ejemplo, la acidificación oceánica (reducción del pH superficial del océano) es un fenómeno generado por la difusión del CO2 atmosférico al agua de mar. Esta reducción de pH produce una disolución acelerada de las conchas de los bivalvos a la vez que dificulta la formación de estas (calcificación), lo que afecta el crecimiento de estos organismos. Las macroalgas, durante la fotosíntesis, utilizan CO2 desde el agua de mar, produciendo un aumento del pH, lo que favorece la calcificación en bivalvos.

Al mismo tiempo, las macroalgas necesitan nutrientes y CO2 para crecer, los cuales son excretados al medio ambiente como desechos por los bivalvos. Este es el tema principal del proyecto (Fondecyt iniciación 11190297) liderado por el Dr. Pablo Leal, cuyos experimentos están siendo realizados en el Laboratorio de Ambientes y Recursos Marinos (ARMlab), ubicado en el Centro Experimental Hueihue, Ancud, provincia de Chiloé, región de Los Lagos.

Finalmente, el Dr. Luis Henríquez ha liderado el estudio de los potenciales efectos positivos de la APE en los ecosistemas locales, como la formación de hábitats emergentes. En general, estos hábitats emergentes nacen luego del desprendimiento de bivalvos y macroalgas que caen al fondo marino. Esto podría aumentar la abundancia y riqueza de especies bajo centros de cultivo en comparación con áreas contiguas sin centros de cultivo.

Esto es relevante ya que las especies encontradas en estos nuevos hábitats incluyen recursos de importancia ecológica y económica que eventualmente podrían ser manejadas y explotadas, además de proporcionar larvas de dichas especies. Sin embargo, es necesario destacar que el efecto positivo en el ecosistema local está limitado a centros de cultivo de tamaño menor y de especies extractivas que no requieren alimentación artificial, como bivalvos y macroalgas, y bajo condiciones físicas sitio-específicas.

En resumen, parte importante de la investigación realizada por el Departamento de Repoblación y Cultivo del IFOP se orienta a entregar bases científico-técnicas para apoyar el desarrollo y sustentabilidad de la acuicultura a pequeña escala en Chile con beneficios para el medio ambiente y para los pescadores y cultivadores.