En la segunda charla del ciclo organizado por Elanco, que busca aportar a sus clientes nuevas miradas sobre temas contingentes, el especialista en inmunología y virología Juan Carlos Rodríguez expuso sobre los coronavirus en animales (de granja y mascotas), la respuesta inmune de estos y el rol de las vacunas.

En la presentación y en una entrevista con el equipo de Elanco, el especialista compartió su expertise sobre estos virus, sus componentes, estructura, su genoma, las diferentes cepas y cómo se distribuyen en el mundo. Además, repasó las especies de coronavirus que tienen algún grado de similitud con el Covid-19, para analizar su correlación, al tiempo que profundizó en cómo se manifiesta la enfermedad en los animales y en los humanos y sus diferentes características.

Coronavirus y su presencia en la naturaleza

En los últimos seis meses el mundo ha enfrentado, en forma dramática, una emergencia sanitaria causada por un virus conocido como coronavirus.

De acuerdo con Juan Carlos Rodríguez, los coronavirus (CoV) son virus bastante populares que nos han acompañado por muchos años. “En el reino animal hay muchísimos coronavirus: los vemos en los perros, gatos, vacas, cerdos, entre otros. Y en los últimos años también hemos visto algunos tipos de coronavirus asociados a los salmones”, detalló el experto.

Si bien los salmones -chinook, salmón Atlántico- son huéspedes de algunos tipos de coronavirus llamados bafinivirus (de una familia distinta a la del actual Covid-19), el académico destacó que estos virus, así como el resto de los CoV presentes en animales, no son patógenos para el humano.

¿Puede haber entonces una conexión entre los coronavirus en animales y los humanos?

La única conexión entre los coronavirus en animales y humanos que se ha identificado y que podría implicar la posibilidad de un potencial intercambio de virus patógenos es a través de los felinos. Existe un caso conocido de un león que se contagió a través de un empleado que estaba enfermo de Covid.

Por otro lado, el hurón es el único animal de laboratorio susceptible al virus.

Por eso, el especialista recomienda ser particularmente cuidadosos con aquellos animales que eventualmente puedan ser fuente de infección para los humanos, tenerlos muy bien vacunados y bajo una observación continua.

Función y desarrollo de los coronavirus

Según el académico (en la foto), los CoV tienen diferentes categorías de agresividad, que se establecen en su reproducción: “El único fin, la única función del virus es invadir y producir más virus”.

En esa multiplicación, a través de sus propios mecanismos, los coronavirus van cometiendo “errores”. Y estos errores pueden convertirse fácilmente en mutaciones, “que seguramente los convertirán en virus mucho más agresivos”, afirmó Rodríguez.

Enfermedades producidas por coronavirus

Sobre las enfermedades asociadas al coronavirus, el especialista expuso que hay un amplio rango de infecciones: “Están las respiratorias, como el SARS (síndrome respiratorio agudo severo) y las entéricas (gastroenteritis transmisible -TGE- en cerdos, neurológicas, renales y hepáticas)”. Además, precisó que para la mayoría de los coronavirus no existen vacunas efectivas o tratamientos antivirales (a excepción de efectivas vacunas para la TGE en cerdos y la bronquitis infecciosa en pollos).

El experto comentó que en los animales en general las enfermedades por coronavirus se presentan a través de cuadros de tipo entérico o respiratorio, que generalmente no son fatales.

“En el caso de los humanos es bastante claro que el germen ataca profundamente los pulmones, generando un daño muy importante que, en muchos casos, puede provocar que el cuadro se complique a tal nivel que los pacientes no logren combatirlo por sí solos y necesiten la ayuda de un respirador”, explicó.

¿Cómo podemos proteger a la población tanto animal como humana?

El experto hizo especial hincapié en la importancia de las vacunas, que constituyen “la estrategia más importante, más lógica, más sensata que puede existir en el mundo” para controlar un brote.

Las vacunas son alternativas capaces de estimular al sistema inmune y potencialmente de crear mecanismos de defensa para que cuando el microorganismo vuelva a estar en contacto con los gérmenes, ya exista una protección y pueda responder eficazmente.

Vacunas y respuesta inmune al coronavirus

Las vacunas, puntualizó, tienen como fin fundamental crear una inmunidad protectora para que, por ejemplo, en el caso del Covid-19 las manifestaciones respiratorias no se presenten. Es así como “para este virus es necesario bajar su agresividad. Esa atenuación necesita ser confirmada, es decir comprobar que el virus no sea capaz de reproducir su patogenicidad inicial. Esto va a generar las condiciones para que se genere una mejor respuesta inmune”, subrayó el experto.

No obstante, Juan Carlos Rodríguez precisó que, si bien la atenuación permite que una vacuna sea más segura, va a haber menos evidencia inmunológica, es decir, no va a tener el mismo potencial (respuesta inmune fuerte) que cuando está en su forma más agresiva.

“Actualmente si se quiere fabricar una vacuna contra el Covid-19, esta tiene que ser atenuada (producida de tal manera que sea menos agresiva), efectiva y segura. Lamentablemente, hoy esas condiciones aún no están dadas”, indicó el experto.

Desafíos actuales: ¿Cómo producir vacunas que no sean agresivas pero sí altamente efectivas?

En el caso de los animales, el profesor en inmunología afirmó que la vacuna contra el coronavirus es “absolutamente fácil de hacer. Se hace en embriones y en 15 días tienen vacuna. Sin embargo, producir una vacuna viva con el Covid-19 para humanos no es viable”.

“Al final del día lo que se busca es una vacuna potente, eficaz y segura que, en cualquier forma, sea capaz de presentar la sustancia al cuerpo para que este pueda producir células del sistema inmune efectoras (que conozcan y reconozcan el antígeno y respondan frente a él) y que tengan memoria, es decir, que la segunda vez que el huésped (el animal o la persona) se enfrente con la vacuna, responda más rápidamente”, remarcó Rodríguez.

Tal y como se ha visto en imágenes ampliamente difundidas durante la pandemia actual, este virus tiene una especie de corona, unas proyecciones. Esos “bastones”, explicó el investigador, “son la parte más llamativa del virus para el sistema inmune”, y la parte del virus que se está usando para probar nuevas estrategias para optimizar un diseño de vacuna potente y seguro.

Actualmente varios equipos de investigación a nivel mundial trabajan constantemente en diferentes plataformas y técnicas para lograr esa protección necesaria. Lamentablemente, según el experto, “el poder de replicación del virus SARS 2 es muy lento (14-15 días), y esa lentitud lo hace difícil de capturar”.

Finalmente, el académico hizo hincapié en que “la experiencia indica que el uso metódico de la información es necesario para enfrentar nuevos y reemergentes virus y su dispersión”.