“La pesca industrial de la macrozona centro-sur de Chile se encuentra operando a plena capacidad; es un verdadero motor económico en esta parte del país que, además, ha logrado proteger los empleos de todos quienes dependen de ella. Esto permite señalar que literalmente nuestro sector está sosteniendo la tranquilidad de miles de familias en Talcahuano, Coronel, Lota, Tomé y otras colindantes al Gran Concepción”, aseguró este lunes 27 de julio la presidenta de la Asociación de Industriales Pesqueros (Asipes), Macarena Cepeda Godoy, al comentar el cierre del período de captura de sardina y anchoveta y la próxima finalización de la temporada del jurel.

Según afirmó la representante gremial, estas cifras positivas son posible debido a la recuperación de los recursos pesqueros. El informe de pesquerías de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) respecto de la sardina y anchoveta -materia prima para producción de harina y aceite de pescado- sostiene que se encuentra en estado de plena explotación, mostrando la biomasa total una tendencia creciente.

“Esto es muy relevante para el sector artesanal que concentra casi el 80% de la cuota de este recurso a nivel nacional y que es vendido en su totalidad a la industria pesquera, con retornos para el mundo artesanal. Solo en esta parte del país, por casi US$80 millones anuales”, aseveró.

En lo laboral, Macarena Cepeda destacó que ninguna empresa socia se ha acogido a la Ley de Protección del Empleo, “por lo que ninguna persona ha sido despedida de la pesca industrial producto de la emergencia sanitaria. Se han hecho todos los esfuerzos necesarios para proteger a las más de 6 mil 500 personas, la mitad de ellas mujeres y jefas de hogar, y así evitar un colapso del empleo en regiones muy afectadas, como lo es la del Biobío”. A su vez, las 370 pequeñas y medianas empresas (pymes) prestadoras de servicios que laboran exclusivamente para la pesca industrial, producto del escenario descrito, han podido mantener operaciones y seguir entregando otros cuatro mil empleos directos en esta parte del país.

“Solo entre marzo y julio trabajaron en la captura de sardina y anchoveta unos 3.500 pescadores artesanales, quienes lograron ingresos por unos US$56,5 millones ($43 mil 300 millones) tras la venta de esta materia prima a las plantas industriales. Ahora viene la evaluación de la temporada de jurel, próxima a terminar, que tiene otro enorme y positivo efecto pues la totalidad de las capturas de las empresas socias de Asipes sobre este recurso tienen como objetivo el consumo humano y la generación de otros varios miles de empleos”, expresó la ejecutiva.

La presidenta de la Asipes recordó en relación con el jurel, que el informe de la Subpesca señala que este recurso está sano, ha recuperado su capacidad de reproducirse adecuadamente y que el volumen de capturas es sostenible. Esta recuperación le permitió a la pesca industrial obtener una certificación internacional de sostenibilidad (Marine Stewardship Council, MSC).

“Este escenario productivo global le permite a Blumar, PacificBlu, Camanchaca, FoodCorp y Landes, que operan en la macrozona centro-sur, destinar el 75% de sus capturas a consumo humano directo (congelados, conservas, apanados y otros) y ser el soporte laboral de miles de familias que viven al alero de la pesca industrial”, concluyó Macarena Cepeda.