En el marco de la última actividad del «Ciclo de Charlas para la Industria del Salmón» que organizó la Universidad de La Frontera (UFRO) junto con Mevea Chile, que es la asociación gremial que reúne a los médicos veterinarios vinculados con la industria acuícola, el pasado viernes 24 de julio se abordó el tema «Prácticas implementadas por la industria del salmón para disminuir el uso de antimicrobianos (antibióticos)».

Antes de la exposición, que estuvo a cargo del médico veterinario Alejandro Heisinger, quien es miembro fundador de Mevea y actual gerente de Salud y Bioseguridad de Multiexport Foods, Marco Paredes Honorato, en representación del Departamento de Ciencias Básicas de la Facultad de Medicina de la UFRO, valoró la realización de este tipo de instancias para acercar la industria con la academia y que precisamente el buen balance del «Ciclo de Charlas» los dejó «motivados para organizar más eventos de este tipo».

Para comenzar, Heisinger dijo que el propósito de Mevea Chile A.G. es representar a sus asociados, coordinar acciones para el perfeccionamiento de la profesión y elevar el quehacer veterinario en la actividad acuícola, vincularse con el mundo académico -como lo expresó Marco Paredes-, colaborar con las autoridades nacionales y sectoriales, y participar en actividades de difusión que permitan dar a conocer la acción del gremio en el sentido de proteger la salud de todas y todos.

Tras estas palabras, Heisinger se refirió a la importancia de la acuicultura para alimentar al mundo y entregó una lámina para subrayar en la eficiencia de la salmonicultura como actividad productora de proteínas (la fuente es el GSI, que es la Iniciativa Global del Salmón):

A su vez, mencionó el aumento en la producción total de la industria salmonicultora de Chile, que pasó desde las 29.000 toneladas (t) de 1990 (aproximadamente) a 855.000 t a fines del 2017:

Luego de su introducción general, Heisinger ahondó en el contexto histórico en el cual el rubro salmonicultor chileno se vio en la necesidad de comenzar a utilizar antibióticos en grandes cantidades, y el punto de inflexión en este sentido fue la aparición y diseminación de la septicemia rickettsial salmonídea (SRS) o piscirickettsiosis, que es una enfermedad sistémica causada por la bacteria Piscirickettsia salmonis, afectando a todas las especies de salmónidos cultivados en el país y numerosas especies endémicas en la fase de cultivo en estuario o mar.

Junto con enfatizar que el SRS, el cáligus (piojo de mar) y la enfermedad bacteriana del riñón (BKD) -que es otra bacteria intracelular- siguen siendo hasta hoy los principales problemas sanitarios que enfrenta la salmonicultura nacional, el representante de Mevea se refirió al control y evolución del SRS: «Posterior al año 2000 comienza una mayor especialización en salud; las universidades comienzan a marcar presencia con investigaciones aplicadas; se fortalece Sernapesca (hoy Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura) como entidad fiscalizadora de la industria; surgen distintas iniciativas globales y locales en busca de disminuir el uso de antibióticos, y se mejora la capacidad diagnóstica», mencionó.

Es así como entre las iniciativas destacadas por Heisinger se cuentan «Una Salud (One Health)» de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO); el Programa PROA/Salmón de Sernapesca que certifica los centros de cultivo libres de uso de antimicrobianos; las prácticas propias de la industria para reducir la utilización de este tipo de fármacos, donde aparecen nuevos lineamientos del Instituto Tecnológico del Salmón (Intesal), del GSI, también el Proyecto Pincoy, el acuerdo con el Monterey Bay Aquarium (MBA) de Estados Unidos (lea también Rolando Ibarra, senior fellow in Aquaculture Sustainability de Seafood Watch: “La colaboración es una ventaja comparativa de esta industria”), el «Programa para la Gestión Sanitaria en la Acuicultura (PGSA)» y otras prácticas implementadas en proyectos en que participan investigadoras e investigadores del Intesal y del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP).

Al repasar el marco normativo que hoy rige para la utilización de antibióticos en la industria del salmón de Chile, Heisinger subrayó en que Sernapesca es el ente fiscalizador del cumplimiento legal, mientras que el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) es el organismo encargado del registro y control de todos los productos farmacéuticos de salud animal y acuícola. En el mismo contexto, valoró el que en 2001 se haya comenzado a exigir el título de médico veterinario para prescribir tratamientos antibióticos y la publicación del decreto supremo N°319 (también de 2001) en donde se establece el Reglamento de Medidas de Protección, Control y Erradicación de Enfermedades de Alto Riesgo para las Especies Hidrobiológicas (artículo 55 a 58: de los tratamientos terapéuticos). Además, la publicación de informes de uso de antimicrobianos por la salmonicultura desde 2005, los cuales están disponibles en la página web de Sernapesca.

«La ley es clara en sus cuatro puntos basales: la información, que tiene que ver con la declaración de tratamientos; el uso responsable de los antibióticos, es decir, la prohibición de uso preventivo; la transparencia, que es la publicación de informes periódicos; y el registro, es decir, que el uso exclusivo de medicamentos debe ser con registro SAG», adujo el representante de Mevea y ejecutivo de Multiexport Foods.

A continuación compartimos las dos láminas de la presentación de Alejandro Heisinger relacionadas con el consumo de antimicrobianos, frente a las cuales aseguró que «la información sobre uso de antibióticos demuestra la transparencia de la industria»:

Sobre las medidas incorporadas por la industria para reducir el consumo de antibióticos, citó las de carácter preventivo (vacunas, mejoramiento genético como los QTL, mayor calidad de los smolts, nuevas técnicas diagnósticas, alimentos funcionales, mayor vigilancia sanitaria y bioseguridad, entre otras); las de control (por ejemplo tratamientos tempranos mediante la mantención de stock de alimento medicado prefabricado, tratamientos jaula a jaula cuando las condiciones del brote lo permiten y evitar tratamientos de peces cercanos a cosecha puesto que a mayor biomasa, más se incrementa el consumo); las buenas prácticas productivas (en este punto aparecen lineamientos como acortar el periodo de riesgo de exposición a SRS en mar mediante la siembra de smolts más grandes, uso de dietas de alta energía y utilización de genética de rápido crecimiento); investigación y desarrollo público y privado; y la difusión, capacitación y educación a la comunidad y trabajadores de la industria del salmón.

Según Heisinger, todo esto ha permitido alcanzar certificaciones en la cadena de valor y de igual manera en el producto terminado. «De acuerdo con las altas exigencias de los mercados donde está presente el salmón chileno y a un proceso de políticas de mejora continua, las empresas del sector se han ido certificando en diversos estándares privados. Esto, con el objetivo de cumplir con los estándares de calidad del proceso de producción y mejorar la sustentabilidad y posicionamiento del salmón chileno», concluyó.