La enfermedad bacteriana del riñón (BKD – bacterial kidney disease) es una infección sistémica crónica en salmónidos, siendo su causa un diplobacilo gram-positivo, Renibacterium salmoninarum. Aunque el BKD es más común en salmónidos tanto de cultivo como silvestres, R. salmoninarum también se ha encontrado en otras especies, como ciprínidos y el bacalao negro Anoplopoma fimbria.

R. salmoninarum crece intracelularmente en las células fagocíticas del pez, lo que resulta en gran parte en una respuesta granulomatosa por parte del hospedador, aunque en etapas tempranas la infección involucra un número significativo de neutrófilos.

En el blog Fish Pathology, Hugh Ferguson, quien es director técnico de VeHiCe, y Carlos Sandoval, gerente técnico de la misma entidad, entregaron datos actualizados en donde detallan que los signos clínicos y las lesiones externas son variables, como oscurecimiento y aparición de manchas en la piel, abdomen distendido, exoftalmia, petequias y hemorragias alrededor de la base de las aletas pectorales y línea lateral.

“Se pueden desarrollar ampollas superficiales con formación de vesículas, abscesos y subsecuentes ulceraciones en la piel e incluso pueden formarse cavitaciones en la musculatura. Los síntomas nerviosos pueden ser observados si el cerebro se encuentra afectado; esto no es raro si los peces reciben tratamiento oral con antibiótico durante un largo tiempo (aquellos que no pueden cruzar la barrera hematoencefálica)”, detallan Ferguson y Sandoval, añadiendo que las branquias y los órganos internos pueden encontrarse pálidos, lo cual indica un cuadro de anemia que a menudo está presente.

Junto con precisar que debido al grado de compromiso y destrucción del tejido hematopoyético renal y esplénico, es probable que la anemia observada sea mieloptísica, ambos investigadores ahondan que los granulomas son sistémicos y pueden ser observados en bazo, corazón, hígado y en riñón, órgano del cual la enfermedad deriva su nombre.

“El riñón generalmente se encuentra aumentado de volumen y con granulomas blanco grisáceos de varios tamaños  en la superficie y a lo largo de todo el órgano. La perforación de la cápsula renal suprayacente produce peritonitis con hemorragias petequiales en peritoneo y músculo subyacente. La peritonitis y/o la destrucción de suficientes nefronas (deterioro del balance de fluidos) puede provocar la acumulación de líquido peritoneal y un abdomen distendido. La peritonitis puede conducir a la formación de membranas diftéricas que cubren todos los órganos internos, siendo observados más fácilmente sobre hígado y bazo. El corazón puede estar gravemente comprometido, hasta quedar casi obliterado, con pericarditis que conduce a constricción y tamponamiento cardiaco como secuelas comunes. Un fluido viscoso amarillento puede ser observado en intestino, el cual también puede contener sangre”, explican Ferguson y Sandoval.

Luego, puntualizan que se ha reportado una “erupción de desove” estacional en adultos alrededor de la época de desove, donde una dermatitis pustular puede cubrir grandes áreas de la piel con muchas ampollas o nódulos hemorrágicos sobresalientes dentro de la epidermis.

“El tejido granulomatoso inavade los bolsillo de escamas adyacentes y se extiende longitudinalmente a lo largo de la capa fibrosa de la dermis. Estas lesiones desaparecen después del desove”, complementan los miembros de VeHiCe en la investigación completa a la cual puede acceder presionando aquí.