Con la entrega de 40 mil semillas de ostión del norte y de elementos necesarios para su cultivo, en Bahía Inglesa, Caldera, empezó a concretarse esta semana una iniciativa que beneficia a pequeños acuicultores de la región de Atacama.

La ejecución del proyecto continuará próximamente con el traspaso de seis embarcaciones, equipadas con motor fuera de borda, a igual número de benefeciarios, también en la comuna de Caldera.

La iniciativa considera una inversión pública total de $90 millones, a través de un concurso del Gobierno Regional (GORE) de Atacama y del Instituto Nacional de Desarrollo Sustentable de la Pesca Artesanal y de la Acuicultura de Pequeña Escala (Indespa).

“Un proyecto de esta naturaleza es inédito en Atacama y busca impulsar de modo concreto emprendimientos familiares de acuicultura de pequeña escala, actividad sustentable y que contribuye a la diversificación y recuperación del sector pesquero artesanal, afectado por la pandemia”, puntualizó la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) en un comunicado de prensa.

El traspaso de los fondos a los pequeños acuicultores se oficializó durante una visita de diversas autoridades regionales -el director zonal de Subpesca, Juan Carlos Fritis, entre ellos- a José Burgos, quien recibió las 40 mil semillas de ostión.

Fritis destacó que la iniciativa busca fortalecer e impulsar el emprendimiento individual de los acuicultores de pequeña escala de la región de Atacama. “Hoy estamos muy contentos, porque esta importante entrega es un beneficio que se enmarca en los lineamientos de fomento y desarrollo de la actividad pesquera artesanal y de la acuicultura de pequeña escala, particularmente en ese momento tan difícil de crisis sanitaria”, expresó la autoridad zonal.

Más de dos décadas cultivando

Además de las semillas de ostión (Argopecten purpuratus), Burgos, propietario del centro de cultivo Rocas Negras, de Bahía Inglesa, recibió, además, 170 linternas y diez rollos de cabos (cuerda) para implementar la siembra, a siete metros de profundidad.

Este pequeño acuicultor debiese cosechar sus moluscos en marzo o abril del año entrante. Las semillas y demás elementos que se le traspasaron implicaron una inversión de $14,5 millones.

Hace más de veinte años que Burgos se dedica al cultivo de ostión del norte en un área concesionada de 5,8 hectáreas, donde hoy produce choritos, piure y cholgas. Hoy se muestra entusiasta y agradecido con este aporte, porque -dice- es un reconocimiento al trabajo de una docena de pequeños acuicultores, que emprenden de modo individual y contribuyen a reforzar el sello turístico de la zona, como productora de ostión.

“Soy el primero que recibe esto, pero lo importante que tiene es que es el primer proyecto de acuicultura de pequeña escala que recibe un emprendedor, una persona natural: yo soy un acuicultor a pequeña escala y, como muchos otros, trabajo para producir alimentos a pequeña escala”, manifestó José Burgos.